Sin más alternativas, familias habaneras regresan a vivir a un viejo edificio que podría colapsar en cualquier momento/Imagen tomada de Diario de Cuba

Más de diez familias que se vieron obligadas a abandonar un edificio, ubicado en la calle Amistad 458, entre Dragones y Reina, en Centro Habana, por temor a un colapso, han tenido que regresar a vivir allí, pese a que el inmueble se encuentra en pésimo estado constructivo, y en cualquier momento pudiese venirse abajo, informa Diario de Cuba.


Las personas abandonaron la edificación el pasado 26 de septiembre, cuando se desplomó una parte del techo superior del primer nivel. Muchos se fueron a casa de familiares, sin embargo ahora la gran mayoría ha tenido que retornar, porque en realidad están sin vivienda.

Una de las residentes del edificio, Yunet Cairo, explica que «cuando sucedió el desplome horas después vino un arquitecto como representante del Gobierno y lo único que dijo fue: ‘Yo se lo que debo hacer’, se fue y después no ha venido más nadie. Desde hace años las autoridades saben las condiciones de este edificio».

«En mi cuarto también se cayó un pedazo del techo donde duermen mis hijos, aunque a ellos por suerte no les pasó nada», añadió Cairo.

Este viejo edificio fue en otra época el hotel La Perla de Cuba, el mismo tiene la entrada completamente apuntalada, sin luces. Desde hace décadas el elevador dejó de funcionar, y las habitaciones todas presentan filtraciones.


Según Rogelio González, otro de los residentes de esta edificación muy cercana a la entrada al Barrio Chino de La Habana, «hace tres años, al edificio le asignaron tres tanques de agua, del cual solo pusieron uno. También dieron algunos sacos de cemento y arena que, por arte de magia, se desaparecieron y nunca se usaron para mejorar esta edificación que tiene cinco pisos y 40 apartamentos».

Cuatro menores y una mujer embarazada viven en el nivel donde ocurrió el derrumbe interno, y solo dos familias se encuentran en el último piso del inmueble, las otras doce familias se vieron forzadas a abandonar el lugar.

Otro residente, Armando Embil, dijo «ya ha escrito cartas a todas las instancias posibles para ver si atienden este edificio, pero eso es por gusto».

Embil admite que no han obtenido respuesta de ninguna de las misivas que han entregado.