
La inauguración de una nueva tienda de productos “100 % cubanos” en La Habana ha provocado una fuerte ola de críticas dentro de la isla, luego de que se conociera que todos los artículos solo pueden comprarse en dólares estadounidenses, a pesar de tratarse de mercancías elaboradas completamente en Cuba.
El establecimiento abrió en la intersección de Ayestarán y Desagüe, en el municipio Cerro, una zona de alta densidad poblacional de la capital cubana. Bajo el lema “Hecho en Cuba 100 %”, la tienda fue presentada como un espacio destinado a promover la producción nacional y comercializar alimentos y productos fabricados en el país. Sin embargo, el detalle que rápidamente eclipsó la inauguración fue la imposibilidad de pagar en pesos cubanos (CUP), la moneda en la que cobran la mayoría de los trabajadores estatales.
Las imágenes del local comenzaron a circular rápidamente en redes sociales, donde numerosos cubanos reaccionaron con indignación al considerar que el gobierno continúa ampliando un modelo económico que excluye a quienes no reciben remesas o ingresos en moneda extranjera.
Productos nacionales vendidos en una moneda inaccesible para millones
De acuerdo con una publicación de la propia empresa mixta entre los artículos visibles en la tienda aparecen galletas Saltinas, harinas IMSA, refrescos, conservas y otros productos fabricados localmente. Aunque se trata de mercancías producidas dentro de Cuba, solo pueden adquirirse utilizando dólares estadounidenses.
La contradicción ha sido uno de los puntos más comentados por los usuarios en redes sociales. Muchos cubanos cuestionaron cómo productos nacionales, elaborados con mano de obra cubana y destinados al consumo de la población local, terminan comercializándose en una moneda extranjera que la mayoría no percibe como ingreso regular.
El debate adquiere aún más relevancia debido a la fuerte pérdida de valor del peso cubano en el mercado informal. Aunque el salario promedio mensual ronda actualmente los 6.930 pesos cubanos, esa cifra equivale apenas a entre 13 y 16 dólares estadounidenses según la tasa informal de cambio.
El salario mínimo estatal incluso se sitúa en niveles inferiores a los seis dólares mensuales al cambio no oficial, lo que deja a amplios sectores de la población prácticamente excluidos de este tipo de comercios.
En la práctica, para muchas familias cubanas acceder a tiendas dolarizadas depende directamente de recibir remesas desde el exterior, especialmente desde Estados Unidos, donde reside una importante comunidad de emigrados cubanos.
Redes sociales explotan contra la dolarización del comercio
Las críticas en redes sociales no se hicieron esperar. Numerosos usuarios calificaron la apertura como una “burla”, mientras otros denunciaron que el gobierno continúa profundizando las desigualdades económicas en medio de una crisis cada vez más severa.
Varios comentarios recordaron además la histórica postura oficial contra el dólar estadounidense durante décadas. Para muchos cubanos resulta contradictorio que una economía que durante años demonizó el uso de la moneda norteamericana ahora dependa crecientemente de ella para el funcionamiento del comercio minorista. «O sea, ¿hecho en Cuba y comercializado al propio cubano y en la propia Isla en la moneda del ‘enemigo’? Ustedes son una falta de respeto… Descarados con todas las letras», dijo unos de los internautas en el apartado de los comentarios.
Otros usuarios señalaron que la situación refleja el deterioro del poder adquisitivo de la población y la pérdida progresiva del peso cubano como referencia económica real dentro del país. «Que buena noticia me imagino que como es HECHO EN CUBA de seguro utilicen la moneda del país». «Si todo es hecho en Cuba pues deben vender acorde a los salarios que cobramos en Cuba y por supuesto en MN», comentaron otros.
La indignación también se alimenta por el contraste entre tiendas relativamente abastecidas en dólares y mercados estatales en pesos donde frecuentemente faltan productos básicos como aceite, pollo, harina, café o detergente.
La tienda que terminó convirtiéndose en símbolo de la crisis económica
La nueva tienda pertenece a Proxcor S.A., una empresa mixta creada entre la corporación estatal cubana CORALSA y la compañía eslovaca Proxenta Cuban Investments. La sociedad se constituyó en 2019 como parte de los proyectos impulsados por el gobierno cubano para atraer inversión extranjera y generar ingresos en divisas en medio del deterioro económico nacional.
Proxcor cuenta además con operaciones vinculadas a la producción de alimentos y otros bienes de consumo en la planta industrial de Caibarién, en Villa Clara. El proyecto forma parte de la estrategia oficial de aumentar la producción nacional para sustituir importaciones, uno de los objetivos económicos más repetidos por las autoridades cubanas durante los últimos años.
Sin embargo, la apertura del establecimiento terminó generando el efecto contrario al esperado en términos de percepción pública. Para muchos ciudadanos, la tienda representa la evidencia más reciente de una economía dividida entre quienes tienen acceso a dólares y quienes sobreviven únicamente con salarios en moneda nacional.
La polémica se intensificó porque los productos comercializados son precisamente alimentos básicos y artículos cotidianos elaborados por empresas cubanas y dirigidos al mercado interno.
La expansión de las tiendas en dólares cambia el panorama económico cubano
La apertura de esta tienda se produce en un contexto de creciente dolarización parcial de la economía cubana. Desde 2019, el gobierno comenzó a implementar tiendas en Moneda Libremente Convertible (MLC) como mecanismo para captar divisas extranjeras. Inicialmente, estos establecimientos operaban mediante tarjetas asociadas a cuentas bancarias en divisas, pero posteriormente comenzaron a proliferar comercios que aceptan directamente dólares estadounidenses.
La medida surgió en medio de la caída de ingresos por turismo, las dificultades financieras del Estado y la necesidad urgente de acceder a moneda fuerte para financiar importaciones.
Con el paso del tiempo, la presencia de establecimientos dolarizados se ha expandido a alimentos, electrodomésticos, productos de higiene, piezas automotrices y otros sectores estratégicos del comercio minorista.
Según cifras citadas en el reporte, para mayo de 2025 existían al menos 85 tiendas que operaban exclusivamente en dólares en Cuba, una cifra que refleja la consolidación de este modelo económico híbrido.
Para numerosos economistas, este proceso ha profundizado la fragmentación social y ha creado una economía dual donde el acceso al consumo depende cada vez más de la posesión de divisas.
El salario cubano no alcanza para comprar en este tipo de tiendas
La indignación generada por la nueva tienda en dólares en La Habana también refleja una realidad económica cada vez más dura para millones de cubanos: la enorme distancia entre los salarios estatales y el costo real de los productos básicos.
Según cifras oficiales de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI), el salario medio mensual en Cuba durante 2025 fue de 6.930 pesos cubanos. Sin embargo, al cambio informal actual, esa cifra equivale apenas a entre 13 y 15 dólares mensuales. El salario mínimo estatal permanece fijado en 2.100 pesos cubanos, lo que representa alrededor de cinco dólares mensuales según el mercado informal de divisas.
Estas cifras explican por qué para buena parte de la población resulta prácticamente imposible acceder a establecimientos donde todos los productos se venden exclusivamente en dólares. Economistas y medios independientes han advertido que el costo de vida real en Cuba supera ampliamente los ingresos promedio. Algunos cálculos estiman que una persona necesita más de 50.000 pesos mensuales para cubrir alimentación, higiene, transporte, medicamentos y servicios básicos, es decir, más de siete veces el salario medio oficial.
La situación es aún más crítica para jubilados y trabajadores del sector presupuestado, incluidos maestros y personal sanitario, cuyos ingresos suelen ubicarse por debajo del promedio nacional.
Inflación, apagones y escasez agravan el malestar social
La controversia generada por esta tienda ocurre además en uno de los escenarios económicos más complejos que ha enfrentado Cuba en décadas. La isla continúa lidiando con apagones prolongados, escasez de combustible, caída de la producción agrícola, inflación acelerada y dificultades para importar alimentos y materias primas.
En muchas provincias los cortes eléctricos diarios afectan tanto a hogares como a centros productivos, mientras largas filas continúan siendo parte de la rutina para adquirir productos básicos.
La inflación también ha reducido considerablemente la capacidad de compra de los salarios estatales. Productos esenciales como arroz, aceite, huevos o pollo registran precios cada vez más elevados tanto en mercados estatales como privados.
Mientras tanto, el mercado informal de divisas sigue marcando el verdadero valor del peso cubano frente al dólar, aumentando la dependencia de las remesas familiares y ampliando las diferencias económicas entre distintos sectores de la población.
El fenómeno de las tiendas en dólares se ha convertido así en uno de los símbolos más visibles de la actual crisis económica cubana.
Una polémica que refleja las contradicciones del modelo económico cubano
La inauguración de una tienda “100 % cubana” donde únicamente se acepta el dólar estadounidense terminó convirtiéndose en mucho más que una simple apertura comercial.
Para muchos ciudadanos representa la evidencia de las profundas contradicciones que atraviesa actualmente el modelo económico cubano: un país que intenta aumentar su producción nacional, pero donde buena parte de esos productos terminan fuera del alcance de quienes los producen.
La polémica también refleja el creciente malestar social ante la pérdida de poder adquisitivo, el avance de la dolarización y la sensación de que cada vez más bienes esenciales quedan reservados para quienes tienen acceso a moneda extranjera.
Mientras las autoridades defienden estas medidas como necesarias para captar divisas y sostener importaciones, millones de cubanos continúan enfrentando dificultades diarias para acceder a alimentos, medicinas y productos básicos en medio de una de las peores crisis económicas registradas en la isla en las últimas décadas.





