
La influencer cubana Anna Sofía Benítez Silvente, conocida como Anna Bensi, defendió este jueves su derecho a expresar sus opiniones antes de entrar al Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este, en Cojímar, donde estaba previsto el juicio contra ella y su madre, Caridad Silvente.
«No es justo, no es justo, ninguno de nosotros somos unos criminales», declaró la joven de 21 años en un video captado por el activista Alfredito Fominaya frente al tribunal.
Sus palabras colocaron en el centro del caso una cuestión que va más allá de la acusación penal: la persecución de dos ciudadanas que grabaron la actuación de un agente del Ministerio del Interior y difundieron sus críticas al sistema político cubano.
«Es un teléfono», no un arma
Antes de acceder al tribunal, Anna Bensi explicó por qué considera injusto el proceso. Según sostuvo, ella y su madre utilizaron las redes sociales para expresar lo que piensan, sin cometer actos violentos. «Solamente estamos expresando a través de una pantalla, que no es un arma, es un teléfono, lo que pensamos», afirmó.
La joven también rechazó que el desacuerdo político deba convertirse en motivo de castigo. «No estamos de acuerdo con el sistema político de nuestro país, no estamos de acuerdo con cómo se manejan los asuntos internos de nuestro país, están mal, y eso no es delito», manifestó.
Cuando le preguntaron por la solución que desea para Cuba, respondió: «Que Cuba sea libre. En el cambio. Queremos un cambio». La declaración mantiene la postura que había expresado días antes, cuando aseguró que no se callaría y que volvería a grabar el video que dio origen al expediente.
Una grabación de un agente del MININT originó el caso
Según la información aportada sobre el proceso, los hechos se remontan a marzo de 2026, cuando Anna Bensi y Caridad Silvente grabaron y publicaron la visita de un suboficial del Ministerio del Interior a su vivienda en Alamar.
El agente, identificado como Yoel Leodán Rabaza Ramos, llegó vestido de civil y llevaba una citación de la Seguridad del Estado. La difusión de esas imágenes derivó en una acusación por «actos contra la intimidad personal y familiar», bajo el artículo 393 del Código Penal cubano, para la que se señalan penas de dos a cinco años de prisión. Madre e hija permanecen bajo reclusión domiciliaria desde el 25 de marzo, con prohibición de salir del país.
La información suministrada indica que el expediente fue archivado inicialmente después de que el abogado defensor, Roberto Ortega Ortiz, señalara que la figura penal requería una querella directa. Posteriormente, el agente presentó la querella personalmente y el proceso fue reactivado.
Cuestionamientos sobre la jueza encargada del proceso
La jueza señalada para presidir el juicio es Zamira Marrero Morgado, cuya participación en procesos contra manifestantes del 11 de julio de 2021 ha sido denunciada por activistas.
De acuerdo con esas denuncias, habría integrado un tribunal que juzgó a manifestantes en diciembre de 2021, en procedimientos en los que se solicitaron condenas de hasta 30 años por sedición.
Ese antecedente ha alimentado las preocupaciones de quienes respaldan a Anna Bensi y a su madre. La defensa, según el relato aportado, intentó sin éxito conseguir la anulación del proceso.
Denuncian detenciones y vigilancia para impedir el acompañamiento
La jornada estuvo marcada por denuncias de restricciones contra personas que pretendían acercarse al tribunal o informar sobre el juicio. Entre los casos reportados figura el del activista cristiano David Espinosa Martínez, de 38 años, quien habría sido detenido cuando intentaba asistir y trasladado presuntamente a La Lisa.
También se denunciaron cercos policiales en las viviendas de integrantes del colectivo Fuera de la Caja y vigilancia sobre las periodistas Yoani Sánchez y Camila Costa. Según los reportes incluidos en la información suministrada, no se permitió el acceso del público al tribunal, bajo el argumento de que la sala estaba llena.
La activista Carolina Barrero, líder de Ciudadanía y Libertad, cuestionó esas restricciones con una frase: «Acompañar no es un delito. Informar tampoco». Las denuncias sitúan el operativo de seguridad como otro punto central de la jornada: las restricciones no solo afectan a las acusadas, sino también a quienes buscan acompañarlas y documentar el proceso.
Una cuenta vinculada a la Policía defiende la acusación
En paralelo, la cuenta «Héroes de azul en Cuba», presentada en los reportes como vinculada a la Policía Nacional Revolucionaria, publicó argumentos en defensa del juicio. La cuenta sostuvo que «las redes sociales no son un territorio sin ley» y afirmó que el proceso se refiere a la difusión no consentida de una imagen.
Esa explicación contrasta con la denuncia de Anna Bensi, quien sostiene que el caso castiga la expresión de sus opiniones y las de su madre. La controversia gira, por tanto, alrededor del uso de una figura de protección de la intimidad para procesar la publicación de imágenes de un agente durante una actuación relacionada con una citación oficial.
El respaldo a madre e hija crece en las redes
El caso ha generado mensajes de solidaridad de artistas, influencers, activistas y organizaciones religiosas cubanas. La cantante La Diosa pidió que más personas se pronunciaran, independientemente del alcance de sus cuentas: «Tú, aunque tengas tres seguidores, es importante que hables de esto».
La Convención Bautista de Cuba Occidental también expresó su respaldo a madre e hija y afirmó: «No podemos, no queremos y no vamos a dejarlas solas».
La información disponible en el texto aportado no incluye una sentencia ni permite establecer el resultado del juicio. Las declaraciones de Anna Bensi corresponden al momento previo a su entrada al tribunal, cuando reiteró públicamente su rechazo al proceso y su deseo de un cambio político en Cuba.





