
El jefe de la misión diplomática de Estados Unidos en Cuba, Mike Hammer, visitó a la creadora de contenido Anna Sofía Benítez Silvente, conocida como Anna Bensi, después del juicio en el que ella y su madre, Caridad Silvente, fueron condenadas a dos años de limitación de libertad cada una. El encuentro renueva el respaldo estadounidense a la joven y pone el foco en el hostigamiento denunciado por la familia.
Según la información difundida por la Embajada estadounidense, Hammer acudió esta semana a ver a Bensi, de 21 años, pocos días después de la vista celebrada el 1 de octubre en el Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este.
La representación diplomática defendió el derecho de la joven a manifestar sus ideas y sus convicciones religiosas. “Expresar su opinión y creencia en Dios y valores cristianos no es delito”, señaló en su pronunciamiento.
La Embajada advierte que otras misiones siguen el caso
El mensaje estadounidense también cuestionó la actuación de agentes del Estado vestidos de civil y advirtió que estas prácticas están siendo observadas por otras representaciones extranjeras.
“Junto a otras misiones diplomáticas estamos tomando nota”, afirmó la Embajada, una declaración que amplía la dimensión internacional de un caso marcado por denuncias de vigilancia, intimidación y restricciones contra madre e hija.
El respaldo diplomático llega en un momento especialmente sensible para Bensi. Tras meses de proceso judicial, la joven enfrenta una condena que ha provocado cuestionamientos sobre el uso de las leyes cubanas para perseguir a quienes documentan actuaciones oficiales y expresan opiniones críticas.
Una grabación en la puerta de su casa terminó en una condena
El proceso comenzó por un episodio ocurrido el 10 de marzo, cuando el suboficial del Ministerio del Interior Yoel Leodan Rabaza Ramos se presentó vestido de civil en la vivienda familiar para entregar una citación. El encuentro fue grabado y el video terminó publicado en redes sociales.
Madre e hija fueron procesadas por presuntos actos contra la intimidad personal y familiar, la propia imagen y la voz, bajo el artículo 393 del Código Penal cubano. Aunque la denuncia había sido archivada inicialmente, la causa se reactivó después de una querella presentada por el agente.
El centro de la controversia es la utilización de una figura penal de protección de la intimidad para castigar la difusión de imágenes de un funcionario que acudió a una vivienda en ejercicio de sus funciones. Organizaciones como Cubalex y Justicia 11J han descrito el expediente como un caso de criminalización de la expresión crítica y de utilización de la ley contra la disidencia.
El Jefe de Misión Mike Hammer fue a visitar a @_annabensi para expresarle nuestro apoyo frente al hostigamiento del régimen cubano. Expresar su opinion y creencia en Dios y valores Cristianos no es delito. ¿Porque los agentes del estado no van uniformados y temen tanto a ser identificados? A ellos y sus informantes si que les gusta grabar a todos los demás. Al igual que otras misiones diplomáticas estamos tomando nota. Un gobierno responsable pondría fin a estas prácticas. ¿Pero en Cuba? #ConCubanosDeAPie 🇺🇸🤝🇨🇺
— Embajada de los Estados Unidos en Cuba (@USEmbCuba) October 7, 2026
Dos años de limitación de libertad para madre e hija
Al salir del tribunal el 1 de octubre, Anna Bensi informó que ambas habían sido declaradas culpables y que recibieron dos años de limitación de libertad cada una. La joven rechazó el resultado y lo consideró injusto.
La sanción anunciada fue de limitación de libertad, una precisión necesaria para evitar describirla como una condena de dos años de cárcel. Al concluir la audiencia, CubaNet informó que todavía debían esperar el fallo escrito para conocer los detalles de su cumplimiento.
El respaldo de Washington también se expresó después de la sentencia. Juan Pablo Segura, subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, condenó la actuación del régimen y reclamó la liberación de Bensi, su madre y otros detenidos.
Vigilancia y detenciones alrededor del juicio
La jornada judicial estuvo acompañada de denuncias de operativos policiales contra personas que intentaban expresar solidaridad con las acusadas.
Entre los afectados figuró el pastor Rolando Pérez Lora, conocido como Pregonero de Cristo, cuya detención fue registrada en video. También se reportaron restricciones contra periodistas y activistas, además de interrupciones de internet que dificultaron la difusión de imágenes desde las inmediaciones del tribunal.
Estos episodios extendieron el impacto del proceso más allá de las dos acusadas: acompañarlas al juicio y comunicar lo que sucedía también se convirtió, según las denuncias, en motivo de intervención policial.
Un respaldo que comenzó antes de la sentencia
La relación de Hammer con Bensi precede al juicio. En abril, el diplomático visitó a la familia en Alamar, cuando madre e hija enfrentaban medidas cautelares y presiones de las autoridades. En mayo volvió a reunirse con la joven y con integrantes del proyecto Fuera de la Caja para escuchar sus aspiraciones para Cuba.
La nueva muestra de apoyo mantiene la atención sobre lo que ocurra después de la condena: las condiciones impuestas a ambas mujeres y las denuncias de hostigamiento. Para Bensi, el caso sigue vinculado a una reivindicación básica que la Embajada ha hecho suya: expresar ideas y creencias religiosas no debería convertirse en un delito.





