Departamento de Estado respalda a Ana Bensi y su madre tras juicio injusto celebrado en La Habana

Ana Bensi. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

La condena contra Anna Bensi y su madre, Caridad Silvente, provocó un nuevo pronunciamiento de Estados Unidos contra la represión en Cuba. El responsable del Departamento de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, cuestionó este viernes 2 de octubre la decisión judicial y exigió la liberación de quienes permanecen injustamente detenidos.

«La cobardía del régimen cubano no conoce límites», expresó el funcionario en el mensaje difundido en su cuenta oficial de X. Segura acusó a las autoridades de censurar a quienes manifiestan opiniones diferentes a las de la revolución y reclamó también la libertad del pastor evangélico conocido como «El Pregonero», detenido cuando intentaba acompañar a las acusadas.


El pronunciamiento llegó un día después de que el Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este impusiera dos años de limitación de libertad a cada una, por grabar y publicar la visita de un agente del Ministerio del Interior a su vivienda. La sanción fue comunicada oralmente, según explicó la propia joven al salir del juicio.

Un video de una citación terminó en un proceso penal

El caso comenzó en marzo de 2026, cuando un suboficial del MININT, vestido de civil, acudió al domicilio de ambas para entregar una citación de la Seguridad del Estado. Madre e hija registraron el encuentro y compartieron las imágenes en redes sociales. La publicación dio paso a una acusación por «actos contra la intimidad personal y familiar». El agente alegó que la difusión de su imagen lo había expuesto.

Para las acusadas y las organizaciones que han denunciado el proceso, el conflicto gira alrededor de un asunto fundamental: la posibilidad de documentar la actuación de un funcionario público y expresar críticas al poder sin enfrentar una sanción penal.

Cubalex ha defendido que grabar a agentes mientras ejercen sus funciones constituye un ejercicio legítimo de derechos ciudadanos. Esa posición contrasta con el tratamiento judicial que recibió el video.

Anna Bensi mantiene su postura tras la condena

Antes de entrar al tribunal, la creadora de contenido rechazó que ella y su madre fueran tratadas como delincuentes. «No somos criminales», afirmó ante quienes acudieron a expresarles solidaridad. Después de conocer el resultado, calificó el proceso como una injusticia y manifestó: «Dios tiene el control».


La joven, conocida por sus publicaciones sobre la vida cotidiana y la crisis cubana, ha sostenido que sus videos son una forma de expresar lo que piensa y denunciar las dificultades que enfrenta.

La sentencia añade una consecuencia penal a esa exposición pública. Aunque la sanción anunciada es de limitación de libertad, los términos concretos de su cumplimiento deben comprobarse en el fallo escrito, que seguía pendiente al concluir la jornada del jueves.

Detenciones y vigilancia durante el juicio

La audiencia estuvo acompañada por denuncias de detenciones y restricciones contra personas que pretendían apoyar a madre e hija. Entre los detenidos figuraron el pastor Rolando Fidel Pérez Lora, conocido como «Pregonero de Cristo», y el activista cristiano David Espinosa Martínez. La hermana de Anna Bensi, Elmis Rivero Silvente, denunció que ambos estaban previstos como testigos y que sus arrestos impidieron que llegaran al tribunal.

Otros activistas y periodistas independientes denunciaron vigilancia y obstáculos para acercarse a la sede judicial. A pesar de ese despliegue, familiares y simpatizantes se reunieron en los alrededores para respaldar a las acusadas.

Las detenciones ampliaron las críticas al proceso: además de la condena por publicar el video, organizaciones y familiares cuestionaron las condiciones en que se desarrolló la audiencia.

Washington exige el fin de la persecución

La reacción de Segura se sumó a los pronunciamientos de la Embajada de Estados Unidos en Cuba y de los congresistas cubanoamericanos Mario Díaz-Balart, María Elvira Salazar y Carlos A. Giménez.

Durante la jornada del juicio, la representación diplomática estadounidense difundió un mensaje directo: «Pensar diferente no es un crimen». Los legisladores, por su parte, exigieron la libertad incondicional de ambas mujeres y denunciaron el carácter represivo del proceso.

El mensaje de Segura extendió ese reclamo a otras personas detenidas injustamente, incluido el pastor que intentó acompañarlas. Las declaraciones aumentan la presión pública sobre La Habana, aunque por sí mismas no modifican la decisión del tribunal.

La sentencia escrita será clave para la apelación

El siguiente paso anunciado por Anna Bensi y su madre es recibir el fallo por escrito y recurrir la condena. Ese documento permitirá conocer los fundamentos del tribunal y las condiciones específicas de los dos años de limitación de libertad.

Mientras tanto, el caso mantiene abierta una discusión que trasciende a las dos mujeres: las consecuencias de grabar a un agente estatal y cuestionar públicamente al régimen cubano. Para sus defensores, la condena envía un mensaje intimidatorio a quienes utilizan las redes sociales para denunciar la realidad de la isla.


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