“Me dieron piñazos, patadas con botas, con las ‘tonfas’ me dieron en la rodilla, que es la que tengo más lesionadas, la tengo inflamada”, contó la opositora Sonia González Mejía, activista de UNPACU.

El pasado 25 de julio los opositores de la UNPACU, Sonia de la Caridad González Mejías y Yuri Sollet Soto fueron detenidos y golpeados por la policía. Relataron que fueron al parque Lennon situado en el Vedado, La Habana, a dejar una ofrenda en donde están las cenizas de su madre; y al salir a la parada de ómnibus fueron interceptados por la policía.

“Me piden el carné de identidad, le pregunto: ‘¿Hice algo malo para que usted me pida el carné?’. Al llevar el carné al patrullero y ver, según ellos, que dice ‘contrarrevolucionario’ (CR es el término policial para identificar a los disidentes en Cuba), se molestaron, me empiezan a dar, me meten para la patrulla y nos llevan (para la unidad policial) a Zapata y C, en el Vedado”, explicó.

“Nos estaba esperando un cordón (de policías), me pude fijar en el 43146, que fue uno de los que participó. Cuando yo veo que le dan esposado a Yuri empiezo a gritarles esbirros, abusadores, abajo los Castro. Es un abuso de la policía, no solo a los opositores, hasta al pueblo también, a cualquiera. Cada vez que a ellos les da la gana, que les cae mal, es a golpes con el pueblo, está bueno ya de abusos”, afirmó la opositora quien ha contado cada detalle.

“Me dieron piñazos, patadas con botas, con las ‘tonfas’ me dieron en la rodilla, que es la que tengo más lesionadas, la tengo inflamada”, y asegura continuaron “a piñazo limpio por la cabeza, tengo toda la boca partida, las encías la tengo que no te puedo explicar. Eran golpes en la espalda, las nalgas, y encima de eso con las rodillas hincadas me seguían dando hasta que me tiraron en el piso bocabajo y me empezaron a dar duro, duro. No tenían para cuándo parar”.


Desde el primer día se declaró en huelga de hambre por lo que en un bajón de glucemia en 2.2 fue remitida hacia el hospital Hospital “Calixto García”, al regreso fue trasladada a una unidad de la Habana Vieja donde ante una nueva recaída fue esta vez llevada al Hospital “Miguel Henríquez” y ya liberada decidió inyectarse para no tener peores consecuencias de salud.