Una periodista japonesa llegó a la capital cubana en el año 2003, pretendía escribir un libro sobre la Isla, según cuenta Sayuri Yoshida buscaba narrar la energía de los cubanos, finalmente publicó su libro en japonés y coreano por el año 2010, bajo el título: “Gran milagro en un pequeño país”, recoge CubaNet.

Sayuri se enamoró de un cubano, el artista de la plástica Nelson Domínguez, con él mantuvo una relación sentimental, y fruto de su amor nació su hija Sayu.

La japonesa se ha involucrado tanto en la realidad isleña, que ahora tiene un negocio privado, e incluso usa la palabra “lucha” para describir la administración de “Sushi Sayu”, el primer restaurante de comida japonesa en la Habana Vieja, cuyo éxito local atrae a los visitantes foráneos.


La periodista cuenta que durante los últimos años en Cuba se le despertó su iniciativa para el sostén económico, y desde el 2015 es cuentapropista.

“Hay que vivir”, dice la extranjera. En sus inicios Sayuri vendía crepes japoneses desde la ventana de su casa, acomodada en la punta de la esquina donde convergen las calles Obrapía y Aguacate, en La Habana Vieja, luego también aprovechó la zona, y arregló habitaciones en la parte superior para rentarlas a turistas.

Sin embargo el crepe japonés, a base de huevo y harina se convirtió en un problema para la extranjera, así como también la golpeó la prohibición decretada en el 2017 de vender alimentos desde las ventanas.

Pero ya adaptada a sobrevivir en una Isla de carencias, la japonesa reformó su negocio gastronómico e inauguró el “Sushi Sayu”.

La gran atracción del restaurante es el ambiente familiar, la emprendedora habilitó un espacio en la pequeña sala, con una mesa de ocho comensales, rodeada de banquetas, la puerta de la casa por supuesto siempre está abierta. Sayuri admite le gusta La Habana Vieja, en un principio no sabía cocinar, pero fue aprendiendo leyendo recetas.

Pero los clientes son los que tienen la última palabra, y las opiniones recogidas en el reportaje de CubaNet son muy buenas, al parecer la periodista se convirtió en una excelente chef.

La simpleza, el sazón y lo económico de los platos son los mejores aliados de Sayuri, que no pretende abandonar su actividad como escritora, pues planea escribir otro libro sobre los “milagros” en Cuba.

Insertada en la lucha diaria del cubano, la japonesa es práctica, y pensó en un negocio con precios accesibles para los nacionales, reconoce que “hay que caminar las tiendas” para conseguir los productos, debido a la escasez, que a ella viviendo como una cubana más también le perjudica.

Sayuri asegura que las comidas se elaboran con auténticas recetas de su país, sin embargo los clientes dicen que el sello del lugar es también que la comida tiene una pequeña mezcla de sazón cubano.

Inquieta por la depresión turística que mantiene sus habitaciones vacantes, la cuentapropista comenta que “no hay turismo este año”, pero no pierde las esperanzas, la japonesa-cubana sueña con ampliar su negocio, tras 15 años viviendo en La Habana parece le ha cogido el gusto, y para nada piensa en irse de allí.

(Con información de CubaNet)