Marco Rubio sobre Cuba: “No trabajo para Cuba. Trabajo para Estados Unidos”

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dejó una de sus declaraciones más contundentes sobre su relación personal con Cuba y el papel que desempeña al frente de la diplomacia estadounidense.

Durante una entrevista en el podcast de Katie Miller, Rubio reconoció abiertamente que la isla tiene un significado especial para él debido a sus raíces familiares, pero subrayó que sus decisiones como funcionario estadounidense no están guiadas por intereses cubanos.


“Me importa Cuba. Obviamente tengo una conexión personal con ella, pero no trabajo para Cuba. Trabajo para Estados Unidos”, afirmó Rubio.

Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista en el Departamento de Estado en la que también participó su esposa, Jeanette Rubio.

Rubio explica por qué Cuba sí es una prioridad para Estados Unidos

La afirmación de Rubio no significó que Washington vaya a restar importancia a lo que ocurre en la isla.

Por el contrario, el secretario de Estado argumentó que la situación cubana debe ser atendida precisamente porque considera que tiene implicaciones directas para los intereses estadounidenses.

“Creo que es del interés nacional de nuestro país tener una Cuba segura, estable y alineada con Estados Unidos”, señaló.


De esta manera, Rubio buscó separar dos elementos que frecuentemente aparecen unidos cuando se analiza su posición sobre La Habana: su origen familiar cubano y su responsabilidad como jefe de la política exterior estadounidense.

Su argumento es que, independientemente de sus vínculos personales, Washington tiene razones propias para interesarse por el futuro político y económico de una isla situada a apenas 90 millas de Florida. Medios que cubrieron la entrevista destacaron precisamente que Rubio presentó la situación cubana como una cuestión de interés nacional estadounidense.

Una respuesta tras ser cuestionado sobre si Cuba podría ser “la próxima”

El comentario surgió en una conversación en la que Katie Miller planteó directamente el futuro de Cuba después de los acontecimientos ocurridos en Venezuela.

La presentadora preguntó a Rubio si Cuba podría ser “la próxima”, llevando la conversación hacia las expectativas existentes sobre los próximos movimientos de Washington en el Caribe.

Rubio respondió hablando de lo que espera para el futuro de la isla, pero evitó presentar una transformación como un acontecimiento inmediato.

El secretario de Estado aseguró estar convencido de que antes de que termine la actual administración Cuba estará en un “camino irreversible hacia un futuro muy diferente”.

“No puedes” cambiar en una noche un sistema establecido durante décadas

Rubio también moderó las expectativas sobre la velocidad con la que podría producirse cualquier transformación profunda.

Explicó que un sistema establecido durante aproximadamente siete décadas desarrolla estructuras que no pueden desaparecer y ser sustituidas completamente de un día para otro.

Para ilustrarlo, puso como referencia las transiciones ocurridas en Europa del Este tras décadas de gobiernos comunistas y señaló que procesos importantes necesitaron varios años.

Polonia fue mencionada por Rubio como uno de los principales ejemplos.

Su planteamiento apunta, por tanto, a dos mensajes simultáneos: confía en que Cuba pueda entrar en una etapa de cambios durante la actual administración, pero considera que una transformación completa sería un proceso prolongado.

La conexión cubana de Rubio y su responsabilidad en Washington

Las palabras “no trabajo para Cuba” adquieren especial relevancia debido a la trayectoria personal y política del secretario de Estado.

Rubio es hijo de inmigrantes cubanos y durante buena parte de su carrera política ha tenido a Cuba entre los asuntos centrales de su agenda de política exterior.

Ahora, desde el Departamento de Estado, insiste en que esa conexión no determina por sí sola la estrategia estadounidense hacia La Habana.

Su mensaje es que cualquier política adoptada hacia Cuba debe justificarse desde la perspectiva de los intereses de Estados Unidos.

“Trabajo para Estados Unidos”, enfatizó.

La declaración resume la manera en que Rubio está presentando actualmente su posición: Cuba le importa personalmente, pero la actuación de Washington hacia la isla debe responder, según él, a objetivos de seguridad, estabilidad e interés nacional estadounidense.

Rubio mantiene su expectativa de un futuro diferente para Cuba

A pesar de marcar esa distancia entre sus raíces y sus responsabilidades oficiales, Rubio no ocultó sus expectativas sobre el futuro político de la isla.

El secretario de Estado considera que Cuba debe terminar la actual administración estadounidense considerablemente avanzada hacia una realidad diferente de la actual.

Sus declaraciones no establecen exactamente cómo se produciría ese proceso ni cuándo culminaría.

Sí dejan claro, sin embargo, el principio con el que Rubio busca justificar la atención de Washington sobre la isla: para el jefe de la diplomacia estadounidense, el futuro de Cuba no es únicamente un asunto de los cubanos o de la comunidad cubanoamericana, sino también una cuestión que afecta los intereses de Estados Unidos.


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