Joven cubano se quita la vida, luego de que le impusieran una multa de 5.000 pesos por vender viandas/Imagen de archivo

La activista Elena Larrinaga de Luis denunció en redes sociales el suicidio de un joven cubano, luego de que el régimen le impuso 5.000 pesos de multa por vender plátanos en la calle, haciéndose eco de la información de Teresa Miranda, otra activista que reside en la Isla.

El muchacho identificado como Jorge Cachón Martínez, residente en el poblado de Guaro, en la provincia de Holguín, apenas tenía 25 años de edad, cuán fuerte debió ser su frustración ante la miseria y la represión que tomó la decisión de quitarse la vida, de acuerdo a Miranda este holguinero fue «una víctima más de la mafia castrista».


OTRA VÍCTIMA MÁS DE LA MAFIA CASTRISTA Ayer 29 de Marzo, en mi poblado de Guaro, aconteció un hecho realmente…

Publicada por Elena Larrinaga de Luis en Miércoles, 31 de marzo de 2021

«Ayer 29 de Marzo, en mi poblado de Guaro, aconteció un hecho realmente lamentable y doloroso. Un joven de 25 años de edad, Jorge Cachón Martínez, se suicidó por ahorcamiento. Este muchacho, con otro amigo, vendía viandas en una carretilla, pero como sabemos, esta actividad es ilegal, como todo en Cuba», explicó la activista.

«El represor conocido con el nombre de Góngora, le impuso una multa de $5000.00, cuando vendía plátanos en la calle. La multa y el decomiso (robo) de los plátanos. Varias personas del pueblo me dijeron, que además de esta multa, otro represor nombrado TABUADITA, le impuso otra de $2000.00 (de esta última información no estoy segura). Este joven se vio acorralado, en medio del hambre y la vida de perros que estamos llevando, y no vio otra salida, que la de quitarse la vida. Era huérfano de madre y padre», lamentó la isleña.

«Hoy las calles de Cuba, están llenas de represores. Lo mismo te encuentras con el chivato, que con el inspector, o con el policía, siempre prestos para hacer daño», precisó.


Según Miranda, «todos son vampiros le chupan la sangre al pueblo, solo saben acatar las órdenes de la Mafia Castrista, no hay en estos individuos, ni un ápice de sensibilidad humana. Para nada les importa el sufrimiento de este pueblo, que se muere de hambre y todo tipo de calamidad».

«…A Ellos les pagan por abusar del pueblo. Estos son los verdaderos mercenarios. Son los que reciben los salarios más altos, como recompensa a este trabajo tan infame. Ahora sale una manada de noche, imponiendo multas, para obligar a la gente a permanecer en casa…», agregó.