Frei Betto (imagen tomada de redes sociales)

Recientemente el órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC), el diario Granma publicó un artículo del fraile brasileño Frei Betto, a propósito del aniversario 60 de la dictadura cubana, este mes de enero.


En dicho texto, Betto afirma que los que se van de Cuba son «los contaminados por la propaganda del consumismo capitalista».

Según el fraile «Cuba es una nación pobre, pero decente», pese al embargo, y «todos los que conlleva, su pueblo es feliz», aseguró el brasileño, quien al parecer cree que los balseros cubanos que han salido de la Isla durante décadas poniendo en riesgo sus vidas en el mar, lo han hecho bajo los efectos de la enajenación. Para la ignorancia de este señor no habría mejor antídoto que adentrarse en una favela/solar cubano, para ver qué comen los antillanos jubilados, los niños, con qué se visten y qué calzan.

Imágenes de la Calle Neptuno en La Habana

Evidentemente el teólogo de la liberación necesitaría abandonar la cátedra por un tiempo, y palpar de cerca la pobreza en el campo cubano, aunque no hace falta ir al monte en el país caribeño para darse cuenta del desastre provocado por seis décadas de enajenación castrista que ha hundido a un pueblo en una crisis económico-social, pero lo que es peor en la falta de fe, en una miseria de sueños muy profunda.

«¿Por qué, entonces, muchos se van de Cuba? La verdad es que muchos se van de cualquier país que enfrenta dificultades. Se van de España, de Grecia, de Turquía, de Brasil, de Venezuela y de Argentina», añadió el intelectual de izquierda intentando defender lo indefendible, un sistema opresor.


«Pero ¿quiénes se van? De Cuba, los contaminados por la propaganda del consumismo capitalista creen que El Dorado queda al norte del Río Grande», escribió en su artículo.

«A pesar de la campaña mundial contra la revolución, en la Isla nadie muere de hambre, anda descalzo, es analfabeto después de los seis años de edad, necesita tener dinero para ingresar en la escuela o cuidar de su salud, ya sea una gripe o una compleja cirugía del corazón o del cerebro», expuso Betto, quien con esta triste reflexión parece haber tirado por la borda todos sus años de estudio y erudición, pues sus palabras no difieren mucho de las de un pionero bien adoctrinado en una escuela cubana.