The Economist, revista inglesa con sede en Londres, ha descrito la primera fase de los “comicios” cubanos como la más democrática, si se tiene en cuenta que, excepto delincuentes y enfermos mentales, todos los nacionales mayores de 16 años “pueden postularse” como delegados de circunscripción; los candidatos electos en asambleas de vecinos aparecen en las papeletas; y los ciudadanos respaldan a su favorito en una votación secreta.


¿Ahora cómo puede saber la publicación británica que no hubo coacción por parte del régimen a los votantes?

La revista dedicó un espacio a las tretas, entre ellas acusaciones fabricadas, no verdaderas, y secuestros policiales a la hora de las nominaciones, a través de las cuales las autoridades se aseguraron de que no llegara a postularse ningún candidato de la disidencia, de 182 opositores que aspiraban a la candidatura.

Datos preliminares de la Comisión Electoral Nacional arrojan que en las “elecciones” del pasado domingo que se efectúan cada dos años, más de un millón 850.000 nacionales se abstuvieron de votar o invalidaron sus votos al dejarlos en blanco o hacer que fueran anulados.

¿Qué reflejan las estadísticas?


Indican que votó el 85.96% del padrón electoral de 8,8 millones de cubanos, la participación más baja en la historia de este “sistema de elecciones” desde 1976.

Faltaron 1 millón 237.280 personas, que simplemente no fueron a votar.

El 8.19 % de 7 millones 562.720 que salieron a votar el domingo, entregó su boleta en blanco o fueron anuladas, lo que equivale a otras 619.386 para una cifra de 1 millón 856.666 cubanos reflejaron apatía o rechazo por la “democracia” socialista.

Lo que debe haber encendido la alerta del régimen, ya que en Cuba, las organizaciones de masas manipuladas por el Estado cubano, como los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) tocan las puertas para forzar a los votantes a acudir a las urnas.

(Con información de Martí Noticias)