EE.UU. lanzará visas rápidas: algunos viajeros podrán obtener citas en apenas 10 días, pero por un costo más elevado

Visa a Estados Unidos
Visa a Estados Unidos. Foto: Vinokurov Kirill / Shutterstock.com

El gobierno de Estados Unidos se prepara para implementar uno de los cambios más significativos en el sistema de visas de visitante de los últimos años. A partir del 1 de julio de 2026, algunos solicitantes de visas de turismo y negocios podrán acceder a entrevistas consulares en tiempo récord mediante el pago de una tarifa adicional de 750 dólares.

La medida forma parte de un programa piloto impulsado por el Departamento de Estado para reducir los tiempos de espera en embajadas y consulados estadounidenses alrededor del mundo, donde millones de personas continúan enfrentando retrasos para obtener una cita.


Aunque Washington presenta la iniciativa como una solución para viajeros con necesidades urgentes, abogados de inmigración y expertos en políticas migratorias advierten que el programa podría profundizar las desigualdades en el acceso al sistema de visas, al crear una vía rápida reservada para quienes cuentan con mayores recursos económicos.

El debate se intensifica porque la nueva tarifa no ofrece ninguna ventaja en la evaluación de la solicitud ni garantiza la aprobación de la visa, lo que significa que un solicitante podría gastar casi 1,000 dólares y aun así recibir una negativa consular.

¿Cómo funcionará la nueva visa exprés?

El programa estará dirigido exclusivamente a las visas B-1 y B-2, las categorías utilizadas por personas que desean viajar temporalmente a Estados Unidos por motivos de turismo, visitas familiares, tratamientos médicos, reuniones de negocios, conferencias, eventos profesionales o actividades comerciales de corta duración.

Actualmente, todos los solicitantes deben pagar una tarifa de 185 dólares para iniciar el trámite. Con la nueva modalidad, quienes deseen acceder a una cita acelerada deberán abonar además una tarifa premium de 750 dólares. Esto elevará el costo total del proceso a aproximadamente 935 dólares antes de conocer el resultado de la solicitud.

La principal ventaja será la reducción drástica de los tiempos de espera para la entrevista. Según los planes del Departamento de Estado, quienes utilicen este servicio podrán acceder a una cita en aproximadamente 10 días hábiles, frente a los meses o incluso años que todavía se registran en algunos consulados.


La iniciativa se inspira en otros programas gubernamentales de procesamiento acelerado que ya existen en determinadas categorías migratorias y busca ofrecer una alternativa para viajeros que necesitan desplazarse rápidamente por motivos personales o profesionales.

Por qué Estados Unidos busca reducir las listas de espera

La creación del programa responde a un problema que el gobierno estadounidense intenta resolver desde hace varios años. Durante la pandemia y el período posterior, numerosos consulados redujeron operaciones, suspendieron entrevistas y acumularon cientos de miles de solicitudes pendientes.

Aunque la situación ha mejorado en comparación con los años más críticos, todavía existen representaciones diplomáticas donde los tiempos de espera siguen siendo elevados.

En algunos países de América Latina, Asia y África, conseguir una entrevista para una visa de visitante puede tomar varios meses, obligando a los viajeros a modificar planes familiares, académicos o comerciales.

El Departamento de Estado considera que la modalidad premium permitirá ofrecer una opción adicional para quienes necesitan viajar con urgencia, al mismo tiempo que ayuda a gestionar la elevada demanda que continúa presionando la capacidad operativa de muchas oficinas consulares.

«Los solicitantes en las oficinas designadas tendrán la oportunidad de adelantarse en la lista de espera pagando una tarifa de $750 sin necesidad de presentar una justificación por escrito ni solicitar intervención personal a través de los procesos de Solicitud de Cita Prioritaria o Referencias», dijeron el pasado 9 de junio.

La tarifa acelera la cita, pero no la aprobación

Uno de los aspectos más importantes del programa es que el pago adicional no influirá en la decisión final sobre la visa. Las autoridades estadounidenses han reiterado que los oficiales consulares seguirán aplicando exactamente los mismos criterios de evaluación a todos los solicitantes, independientemente de si utilizaron el servicio acelerado o el procedimiento tradicional.

Los solicitantes deberán continuar demostrando que cumplen con todos los requisitos legales establecidos por la Ley de Inmigración y Nacionalidad de Estados Unidos, incluyendo la capacidad económica para realizar el viaje, vínculos suficientes con su país de residencia y la intención de regresar una vez concluida su estancia.

En consecuencia, una persona que pague la tarifa premium no recibirá un trato preferencial durante la entrevista ni tendrá mayores posibilidades de aprobación. La nueva modalidad únicamente reduce el tiempo necesario para llegar a la etapa de evaluación consular.

Expertos cuestionan el elevado costo del programa

La propuesta ha generado una fuerte reacción entre abogados especializados en inmigración, quienes consideran que la tarifa podría resultar inaccesible para una gran parte de los solicitantes internacionales.

Michael Cataliotti, abogado de inmigración con sede en Nueva York, declaró a USA TODAY que incluso para muchos estadounidenses la cifra representa una cantidad significativa de dinero. «Yo diría que es mucho dinero incluso en este país, pero es una cantidad exorbitante en muchos de los países donde las personas están solicitando estas visas», afirmó.

La observación resulta particularmente relevante para América Latina, donde el ingreso promedio mensual de numerosos trabajadores es inferior a los 750 dólares que exigirá la nueva modalidad.

Para muchas familias, el costo total del trámite equivaldrá a varios meses de salario, lo que podría convertir la opción acelerada en un servicio reservado principalmente para empresarios, profesionales con altos ingresos y viajeros con mayor capacidad financiera.

Diversos analistas consideran que el programa podría crear una brecha entre quienes pueden pagar por una respuesta rápida y quienes deberán continuar esperando en las filas tradicionales del sistema.

“No hay garantía de que la visa sea aprobada”

Cataliotti también alertó sobre un posible malentendido entre los solicitantes. «No hay ninguna indicación de que vayan a aprobar estas solicitudes», señaló el abogado.

Su advertencia apunta a una preocupación recurrente entre los expertos: que algunas personas interpreten el pago de la tarifa premium como una especie de ventaja dentro del proceso migratorio.

Sin embargo, el Departamento de Estado ha sido enfático en aclarar que la tarifa acelerada únicamente permite adelantar la entrevista y no modifica los criterios utilizados para aprobar o rechazar una visa.

En la práctica, un solicitante podría pagar los 935 dólares, asistir a la entrevista en cuestión de días y recibir una negativa exactamente bajo los mismos estándares que se aplican al resto de los solicitantes.

¿Por qué solo se aplicará a las visas de turismo y negocios?

Otra de las interrogantes planteadas por especialistas es la decisión de limitar el programa exclusivamente a las visas B-1/B-2. Cataliotti considera que existen otras categorías migratorias donde un procesamiento acelerado tendría un impacto más significativo para Estados Unidos.

Entre ellas mencionó las visas destinadas a investigadores, científicos, académicos, profesionales altamente especializados y personas con habilidades extraordinarias reconocidas internacionalmente. «Hay muchas otras categorías en las que tendría más sentido agilizar el proceso, como las visas de trabajo para investigadores internacionales o personas con habilidades extraordinarias», explicó.

Desde la perspectiva de algunos expertos, facilitar la llegada de talento extranjero podría generar beneficios económicos más directos que acelerar el procesamiento de visas destinadas al turismo y los viajes de negocios temporales.

La decisión ha alimentado especulaciones sobre si el programa busca principalmente generar ingresos adicionales para financiar operaciones consulares o si podría servir como modelo para futuras ampliaciones a otras categorías migratorias.

Qué impacto podría tener en los cubanos y otros latinoamericanos

La medida podría despertar un gran interés entre ciudadanos de Cuba y otros países de la región que enfrentan dificultades para obtener citas consulares en plazos razonables. Para muchos cubanos, por ejemplo, la posibilidad de asegurar una entrevista en apenas unos días podría representar una ventaja importante para visitar familiares, participar en eventos comerciales o realizar viajes temporales a Estados Unidos.

Sin embargo, el elevado costo constituye un obstáculo considerable. Además de la tarifa de visa y el nuevo cargo premium, muchos solicitantes deben asumir gastos adicionales relacionados con transporte internacional, alojamiento, alimentación y desplazamientos hacia el país donde realizarán la entrevista.

En el caso de Cuba, donde numerosos ciudadanos deben viajar a terceros países para completar determinados trámites consulares, el costo total del proceso podría superar ampliamente los mil dólares. Por ello, expertos consideran que el beneficio práctico del programa podría quedar limitado a una minoría de solicitantes con mayor capacidad económica.

Un experimento que se evaluará a finales de 2026

El programa funcionará inicialmente como una prueba piloto desde el 1 de julio hasta el 31 de diciembre de 2026. Durante esos seis meses, el Departamento de Estado recopilará datos sobre la cantidad de usuarios que optan por el servicio, los ingresos generados, la reducción de tiempos de espera y el impacto sobre la operación de embajadas y consulados.

Al finalizar el período de prueba, las autoridades decidirán si el programa debe mantenerse de forma permanente, ampliarse a otras categorías de visas o modificarse antes de una eventual implementación definitiva. La evaluación también servirá para determinar si existe suficiente demanda para justificar la expansión del modelo a más consulados o incluso a otros tipos de beneficios migratorios.

Lo que deben saber los solicitantes antes de pagar

Antes de optar por la nueva modalidad, los expertos recomiendan comprender claramente sus limitaciones. La tarifa adicional de 750 dólares no es reembolsable en caso de que la visa sea denegada. Tampoco elimina requisitos documentales, reduce los controles de seguridad ni modifica los criterios utilizados por los oficiales consulares.

El beneficio consiste exclusivamente en acceder más rápido a una entrevista. Por ello, los especialistas aconsejan evaluar cuidadosamente si la urgencia del viaje justifica el costo adicional, especialmente en un contexto donde la aprobación de la visa seguirá dependiendo exclusivamente del cumplimiento de los requisitos migratorios establecidos por las autoridades estadounidenses.

La iniciativa representa un cambio importante en la forma en que Estados Unidos gestiona las solicitudes de visas de visitante y podría marcar el inicio de una nueva etapa en la que la rapidez de ciertos servicios consulares quede vinculada a la capacidad de pago de los solicitantes.


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