Cubano llegó hace cuatro años a Estados Unidos, abrió dos food trucks y ahora alimenta gratis a quien lo necesite

Cubano ayuda a necesitados. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

Un emprendedor originario de Pinar del Río está llamando la atención en Miami por una promesa sencilla y contundente: quien llegue a uno de sus dos camiones de comida y no tenga dinero puede decírselo directamente y comer gratis. Con apenas cuatro años en Estados Unidos, el cubano conocido como Jordi ha levantado un negocio todavía en crecimiento, pero asegura que eso no le impide compartir lo que tiene con personas necesitadas.

“Cuando tú estés en uno de los dos food trucks de nosotros y tú me veas, tú me dices: ‘Yo quiero comer gratis hoy contigo aquí’”, expresó durante una entrevista difundida en redes sociales.


Su ofrecimiento incluye desde un pan, una hamburguesa o un sándwich hasta aquello que la persona quiera beber. No lo presenta como una campaña promocional ni como una estrategia para atraer clientes, sino como una forma de devolver parte de las oportunidades que, según cuenta, ha encontrado desde su llegada al país.

De conducir para Uber a tener dos camiones de comida

Jordi conoce de cerca lo que significa comenzar desde abajo. Antes de convertirse en propietario de dos food trucks, trabajó como conductor de Uber, una etapa que menciona para explicar por qué entiende el valor de cada gasto cotidiano y el sacrificio que puede representar comprar algo de comer.

“Yo hice Uber, sé lo que cuesta”, afirmó al referirse a quienes atraviesan dificultades económicas. Esa experiencia parece haber marcado la filosofía con la que ahora conduce su negocio: crecer sin perder la sensibilidad hacia las personas que siguen luchando por salir adelante.

El emprendedor lleva solo cuatro años en Estados Unidos. En ese tiempo pasó de buscarse la vida al volante a operar dos camiones de comida en Miami, un logro que atribuye a la constancia, el enfoque y las posibilidades que encontró como inmigrante. “Luchando y enfocándose, en este país uno puede lograr todos los sueños que se propone”, señaló.

Personas sin hogar llegan y reciben comida sin costo

La ayuda no se limita a clientes que un día no puedan completar la cuenta. Según relató, en la zona donde trabaja hay numerosas personas sin hogar que se acercan a sus camiones y también reciben alimentos gratuitamente. “Tenemos muchos homeless en esta zona; vienen a comer gratis también”, explicó.


Su invitación elimina una barrera que con frecuencia acompaña a la necesidad: tener que justificar públicamente por qué no se puede pagar. La persona solo debe acercarse, hablar con él y pedir comida. El mensaje que transmite es que nadie debería quedarse sin comer por falta de dinero si está frente a uno de sus establecimientos móviles.

El gesto adquiere mayor peso porque, de acuerdo con la entrevista, el negocio todavía se encuentra en etapa de crecimiento. No se trata de una gran cadena consolidada, sino de un pequeño empresario que decidió incorporar la ayuda comunitaria a su actividad diaria.

@univision23mia

Cubano logra emprender su negocio tras cuatro años en EEUU y ahora ayuda a los más necesitados en Miami.

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Ayuda sin cámaras ni publicaciones en redes sociales

En una época en la que muchos actos solidarios terminan grabados y publicados, Jordi asegura que evita utilizar a las personas necesitadas como contenido. No filma a quienes reciben comida ni expone sus historias para conseguir reconocimiento digital. “Esos gestos se hacen de corazón y no deberían publicarse”, sostuvo.

Su posición no implica rechazar el alcance positivo de las redes sociales. Considera que estas plataformas pueden servir para promover una comunidad más solidaria, pero establece una diferencia entre inspirar a otros y convertir la vulnerabilidad de alguien en espectáculo.

Para él, la ayuda responde a una convicción personal: lo que una persona entrega a los demás termina regresando de alguna manera. “Por eso siempre trato de hacer el bien, de ayudar y de hacer todo lo posible para que todo lo que tú des se regrese”, afirmó.

El chicharrón de Viñales que conserva el secreto de su abuelo

Además de la historia de superación y solidaridad, Jordi se ha hecho conocido por una especialidad profundamente vinculada con sus raíces cubanas: el chicharrón de puerco.

El emprendedor nació en Pinar del Río y se crio en Viñales, una de las regiones más reconocidas de Cuba por sus paisajes y tradiciones campesinas. La receta que prepara en Miami, asegura, proviene de su abuelo y conserva el método aprendido en el campo.

El resultado, según lo describe, busca reunir tres características difíciles de conseguir al mismo tiempo: carne jugosa, textura blanda por dentro y pellejo crujiente. El chicharrón se fríe en su propia manteca, siguiendo la tradición familiar.

Cuando le preguntaron si eran los mejores chicharrones de Miami, respondió con cautela y una sonrisa implícita en sus palabras: “Dicen que son los mejores”. Sobre el procedimiento exacto, fue igualmente claro: “Ese es el secreto de mi abuelo”.

Una historia de emprendimiento con raíces cubanas

La trayectoria de Jordi reúne varios elementos reconocibles para miles de inmigrantes en el sur de Florida: comenzar en un empleo de servicio, ahorrar, asumir riesgos y construir un negocio propio sin desprenderse de las costumbres familiares.

En su caso, la receta heredada de Viñales se convirtió en un producto capaz de abrirse espacio en la competitiva oferta gastronómica de Miami. Sin embargo, el rasgo que más distingue su historia no aparece en el menú. Es la decisión de reservar un plato para quien lo necesite, aun mientras su propia empresa continúa creciendo.

Su mensaje combina gratitud, trabajo y responsabilidad comunitaria. Jordi no oculta el esfuerzo que ha requerido avanzar en Estados Unidos, pero insiste en que el progreso personal también puede convertirse en una oportunidad para tender la mano.

En una ciudad donde miles de inmigrantes intentan levantar sus propios negocios, este pinareño ha encontrado una manera particular de medir el éxito: no solo por la cantidad de camiones que posee o por la popularidad de sus chicharrones, sino por la posibilidad de que alguien con hambre se marche después de haber comido con dignidad.


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