
Una emprendedora cubana que asegura haber abierto un negocio familiar después de solo tres años en Estados Unidos respondió a quienes la criticaron por presentar esa meta como algo alcanzable en tan poco tiempo. En su testimonio, explicó que antes de inaugurar CubanBuy pasó por trabajos de limpieza, cocina y atención al público, y que los primeros días del emprendimiento estuvieron lejos de ser un éxito inmediato.
«Lo que nadie sabe es que empecé limpiando clínicas de diálisis, trabajé de fregadora en un restaurante y de mesera hasta que abrimos CubanBuy», relató.
Su mensaje combina la historia de esos comienzos con una postura personal sobre la responsabilidad y las metas, incluida una comparación entre inmigrantes indocumentados y ciudadanos estadounidenses que puede generar distintas lecturas.
De limpiar clínicas a abrir un negocio familiar
Según cuenta la cubana, su recorrido laboral en Estados Unidos comenzó desempeñando diferentes oficios antes de dar el salto al emprendimiento junto a su familia.
La limpieza de clínicas de diálisis, el trabajo como fregadora y el servicio de mesas forman parte de una trayectoria que, sostiene, no siempre conocen quienes ven sus publicaciones sobre el negocio.
Con ese repaso, responde a las críticas que dice haber recibido por contar que logró abrir una empresa familiar en tres años. A su juicio, mostrar el resultado también requiere explicar los trabajos y las dificultades que lo precedieron.
El testimonio no detalla cuánto dinero necesitaron para abrir CubanBuy, cómo financiaron el proyecto ni qué ingresos genera actualmente. Su relato se centra en el camino laboral previo y en la determinación con la que afrontó esa etapa.
CubanBuy también tuvo días sin apenas ventas
La apertura del negocio no significó que los clientes llegaran de inmediato. La emprendedora recuerda jornadas en las que prácticamente no vendían porque todavía eran desconocidos. «Teníamos días que prácticamente no vendíamos nada porque no nos conocían ni en la esquina», expresó.
Esa parte de su historia introduce una diferencia entre conseguir abrir un establecimiento y lograr que funcione de manera sostenida. En su caso, el inicio incluyó la incertidumbre de atender un negocio que aún debía darse a conocer.
Su opinión sobre el éxito y el estatus migratorio
La parte más contundente del mensaje llega cuando la cubana atribuye a la responsabilidad individual un papel central en los resultados económicos.
«Absolutamente todo lo que tengas o dejes de tener es tu responsabilidad», afirmó. A continuación, sostuvo que hay personas indocumentadas con negocios exitosos y ciudadanos que pasan toda su vida ganando el salario mínimo.
Se trata de su valoración personal. La comparación no demuestra que todos los inmigrantes dispongan de las mismas oportunidades, recursos o condiciones para emprender, ni permite sacar conclusiones sobre la situación migratoria de ella o de su familia.
La cubana cierra su reflexión con una idea que considera decisiva en su experiencia: tener un propósito. «Cuando tienes un camino claro es más fácil conseguirlo», señaló, al defender que su logro en tres años estuvo precedido por distintos empleos y por unos comienzos comerciales con muy pocas ventas.





