Comercio Interior vuelve a limitar parcialmente la toma de fotografías en tiendas cubanas (Imagen de archivo)

El régimen cubano vuelve a limitar parcialmente la toma de fotografías en los interiores de establecimientos comerciales, al parecer por el revuelo que han causado las denuncias de isleños en redes sociales, durante los últimos meses.


El diario estatal Juventud Rebelde, dio a conocer que el Ministerio de de Comercio Interior (Mincin) emitió una instrucción, que forma parte de la implementación de la resolución No. 54/2018.

La resolución No.3 del 2019 ha sido publicada en la Gaceta Oficial No. 50 Ordinaria del pasado 15 de julio, y complementa la 54/2018, en Gaceta Oficial No. 26 Extraordinaria de 4 de mayo de 2018 (ambas en www.gacetaoficial.gob.cu), acota la prensa oficialista.

Dicha instrucción se aplica en los establecimientos que realizan «la actividad de comercio, relacionados con la venta de mercancías, gastronomía, servicios técnicos y personales y alojamiento», según el Gobierno «para proteger los intereses y derechos de los consumidores».

Aunque la regla expone que los clientes podrán tomar fotografías a los productos, y a los precios, la instrucción regula que no «se toma otro tipo de fotos en el interior de los establecimientos, acorde con las políticas comerciales de las instituciones».


Dicha norma determina cuáles podrían ser las instancias de reclamación de los consumidores en caso de que se detecte alguna violación de los precios, en establecimientos estatales o privados.

Los clientes pueden acceder a las tiendas o locales comerciales con niños menores en sus coches, de igual modo los discapacitados en sus sillas de ruedas, y pueden circular por pasillos y áreas, aunque deben evitar obstruir el paso o golpear la mercancía o el mobiliario, de acuerdo a la resolución No. 54/2018.

El periodista René Tamayo León aunque dice no estar de acuerdo con las restricciones las justifica argumentando, que en meses recientes «cuando el desabastecimiento en las tiendas en divisas y otras era grande, fuimos sometidos a una campaña atroz de la contrarrevolución que sirvieron en bandeja (y no de plata) quienes se solazaban con los anaqueles vacíos de las shopping, hacían fotografías con sus celulares y las colgaban en la red».