Coronavirus en Cuba. Foto: TonelloPhotography / Shutterstock.com

La situación en Ciego de Ávila es crítica y no solo por los creciente contagios de Covid-19, sino también por la crisis con la alimentación, revelaron entrevistados a Radio Martí este martes.


Miles de personas se encuentran en cuarentena en centros de aislamiento, mientras el desabastecimiento de alimentos y productos continúa.

En las comunidades de Simón Reyes y en el casco urbano del municipio de Venezuela, aislaron a 6.000 residentes en las últimas 24 horas, a causa de 21 personas positivas al virus.

El hospital provincial Antonio Luaces Iraola también está en cuarentena, por un foco de la enfermedad detectado.

Asimismo hay otro foco reportado en el hospital municipal Roberto Rodríguez, en Morón.


Una doctora Yenney Marrero, de profesión psicóloga, denunció en Facebook, que ella es una de las cinco personas de la Unidad Empresarial de la Base de Mantenimiento de Grupos Electrógenos, que dieron positivo al virus, y denunció la responsabilidad recae en los dirigentes de Higiene y Epidemiología del municipio.

Otra doctora originaria de Morón, identificada como Yadilys Casas de Posada, dijo encontrarse aislada en una antigua escuela de informática, y se quejó de las condiciones del lugar, sin embargo el post fue borrado poco después.

Según el activista José Carlos Fernández, quien vive en la zona norte de la cabecera provincial, «prácticamente está cerrada y sitiada la ciudad, nada de alimentos, los centros de aislamiento están abarrotados, razón por la que las autoridades están aplicando las pruebas PCR rápidas, las que no son muy seguras, y es la que le están usando con los residentes en las mismas barriadas declaradas en cuarentena».

Las personas de la tercera edad están encerradas en sus hogares, sin comida y medicamentos, indicó por su parte el avileño Oscar Cervantes.

«Aquí no abastecen en nada, todo eso es mentira, es algo bonito para engañar al pueblo, a todos lo que están mirando el Noticiero Nacional de la Televisión, yo soy de la tercera edad y todavía aquí no se ha parado la primera persona a suministrar nada ni preguntar que hace falta», concluyó.