Caos en el transporte urbano en Santiago de Cuba, por la huelga silenciosa del sector privado (Imagen de archivo)

Las paradas de guaguas en Santiago de Cuba permanecen llenas de ciudadanos preocupados por la ausencia de camiones, camionetas y «pisicorres», que posibilitaban que fuese llevadero el tema del transporte urbano, ante la crisis con los ómnibus del gobierno, sin embargo desde la entrada en vigor hace una semana de la resolución 194 del Ministerio de Finanzas y Precios, el panorama ha empeorado.


Pese a que no existe declaración oficial de huelga de los transportistas privados, la protesta silenciosa tiene el mismo efecto para la población.

«Antes comprábamos el combustible en la bolsa negra, tú sabes… Pero ya no tenemos esta vía, tenemos que comprarle el petróleo al Estado a un CUC y por eso tenemos que subir la tarifa de diez a 20 pesos. Nosotros no tenemos la culpa, el Estado es el culpable. Hace unos días nos dieron una reunión para hablar de que teníamos que bajar la tarifa, y ahora esto. Pero nadie nos mira, ¿a nosotros quién nos baja los precios?», sostuvo Andrés, chofer de «pisicorre» de la ruta de la playa Siboney.

El transporte urbano experimenta un verdadero caos, a causa de la protesta silenciosa; la falta de guaguas ha obligado a las autoridades a reforzar y a utilizar los autobuses de otras líneas para aliviar la acumulación de ciudadanos en las paradas.

Las rutas de los municipio, cuyo mayor volumen estaba cubierto por los transportistas privados, ha tenido que ser reforzada con autobuses articulados de la ciudad de Santiago y de TRANSTUR.


Mientras Lisette Martínez Riera, subdirectora de la Dirección Provincial de Trabajo y Seguridad Social, dijo al semanario local Sierra Maestra, que «la resolución es lícita y busca el orden, la disciplina y la legalidad».

«Es una obligatoriedad del trabajador por cuenta propia cumplir con ella», añadió.

Pero los camioneros en protesta sostiene que el costo del combustible es muy alto para los precios topados por el Gobierno, el kilometraje y los precios del pasaje.

Los transportistas del sector privado también le han exigido al Estado dónde adquirir accesorios, neumáticos y baterías para sus camiones, reveló a Diario de Cuba un chófer de camión, bajo condición de anonimato.

«Pese a los años que llevamos aportándole al Estado ingresos millonarios, este solo recibe ganancias y no nos garantiza una sola pieza. Cada camionero ingresa anualmente cientos de miles de pesos a través del 10% sobre los ingresos, el fisco y la declaración jurada de cada año», expuso la fuente.

«Lo que ocurre es que ahora todos los ojos se enfocan al sector privado por estos acontecimientos, y el propio Estado impone demasiados obstáculos a los camioneros del sector privado», explicó Wilbero Lozeno, que trabaja como gestor de pasaje del sector privado en uno de los camiones que realizan viajes de Santiago a La Habana desde la Terminal Provincial de ómnibus y trenes Senén Casas Regüeiro.

«El año pasado la Policía nos quitó los asientos de guaguas, tenemos problemas con las ventanillas, también procedentes de las guaguas que han resultado baja de circulación. Sin embargo, duele cómo el Estado prefiere convertir todo estos accesorios en materia prima y no ofertarlas», sostuvo Lozeno, quien asegura la guerra contra los transportistas tiene larga data.

Por su parte, Delvis Semanat, usuario que aseguró haber sido testigo de la múltiples subidas de precios por parte de estos camioneros, asegura que «es un chantaje lo que tienen con la población».

«En las paradas llenas, días de festividad, como el de las Madres y otros eventos, o tarde en la noche, el pasaje aumenta de precio. Ya estaba tornándose en hábito de los camioneros aprovechar las paradas llenas y aumentar el pasaje», detalló.

La mayoría de los santiagueros no vinculados con los transportistas privados ve acertada la resolución de precios topados por el Estado.