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Demandaron al gobierno de Canadá 18 funcionarios de la embajada de ese país en La Habana por no dar la debida atención a sus demandas.


Años atrás algunos funcionarios canadienses que prestan sus servicios en Cuba, se quejaron de malestares, alegando dolores de cabeza, náuseas y alteraciones en la visión, pero las autoridades de su país no prestaron atención y no tomaron medidas al respecto.

Actualmente un grupo de 18 canadienses está demandando a su gobierno señalando que siguen apareciendo nuevos casos.

Según medios de comunicación canadienses manifestaron en el mes de abril, que nueve diplomáticos y sus familias presentaban síntomas, desde que prestaron servicios en la embajada canadiense en La Habana y estaban batallando para obtener una respuesta oficial.

Los diplomáticos afectados al parecer por el llamado Síndrome de La Habana están reclamando 28 millones de dólares por daños y perjuicios; los representa Paul Miller, abogado de Toronto.

Los gobiernos de Canadá y Estados Unidos llaman  estas enfermedades como «incidentes de salud», que aparecieron por primera vez en el año 2016 en Cuba.


Tanto diplomáticos de Canadá como de Estados Unidos manifiestan haber escuchado sonidos muy agudos y que a partir de ahí comenzaron a padecer migrañas náuseas, en ocasiones se ha diagnosticado daño cerebral.

En países como China, Alemania, Australia, Rusia, Austria e incluso en Washington, se han detectado otros casos, los medios de comunicación lo han nombrado con el Síndrome de La Habana.

Está el caso de una canadiense que no quiso identificarse, refiere permaneció por cuatro años residiendo en Cuba y que despertó una mañana con vértigo y «hemorragias nasales importantes», «No había tenido una hemorragia nasal desde que era una niña», posteriormente «tuve síntomas mucho más fuertes» y «me di cuenta de que no podía seguir trabajando».

 Otra diplomática explica que a las semanas de haber arribado a Cuba comenzó a sentir vibraciones extrañas en sus oídos cada noche, alrededor de la misma hora», tuvo que abandonar su cargo por prescripción médica, teniendo que usar lentes;  «jamás había tenido ningún problema en la vista» anteriormente.

Los científicos han planteado diferentes hipótesis hace varios años sin llegar a una conclusión definitiva.

En el mes de septiembre la Academia de Ciencias de Cuba dijo:

«Ni la Policía Cubana, ni el FBI, ni la Real Policía Montada de Canadá, han descubierto pruebas de ataques a diplomáticos en La Habana, a pesar de las intensas investigaciones».

Por su parte Antony Blinken, secretario de estado de los Estados Unidos, a inicios del mes de noviembre se responsabilizó con el esclarecimiento de las causas que provocan los síntomas hasta ahora de diplomáticos;nombró a dos funcionarios capacitados, cada uno tendrá una función específica, uno que recepcione los nuevos casos y se le dé respuesta del Departamento de Estado y otro garantice la mejor atención médica a los estadounidense que resulten dañados.

Según Paul Miller, abogado de Toronto que representa a los diplomáticos canadienses en sus demandas dijo: «totalmente diferente», refiriéndose al tratamiento de Estados Unidos con sus diplomáticos afectados.

 El gobierno estadounidense «hace todo lo posible para garantizar que (los diplomáticos afectados) tengan tratamiento» y ha «dicho que va a intentar averiguar que pasó. Aquí (en Canadá), el gobierno dijo ‘vamos a hacer todo lo posible para cuidar a nuestros diplomáticos’, pero no lo han hecho», dijo Miller.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Canadá responde a través de un escrito enviado a la AFP que dice:

 «Se toma muy en serio la salud, la seguridad y la protección de los canadienses» y «continúa vigilando la salud y la seguridad de su personal diplomático en La Habana».