
El gobierno de República Dominicana ordenó la salida del país de nueve funcionarios de la misión diplomática de Cuba en Santo Domingo y de sus familiares, una decisión de fuerte impacto político que llega en medio de un creciente distanciamiento entre la administración del presidente Luis Abinader y el régimen de La Habana.
La medida fue confirmada este jueves 13 de agosto por el Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano (MIREX), que concedió a los funcionarios cubanos un plazo de siete días para abandonar el territorio nacional. La Cancillería no reveló públicamente las razones específicas que llevaron a adoptar la decisión.
De acuerdo con información publicada por Listín Diario, la decisión alcanza a unas 21 personas, al contabilizar a los nueve funcionarios diplomáticos junto a sus esposas e hijos. El periódico señaló que las autoridades les habrían indicado que deberán salir del país antes del domingo 16 de agosto.
República Dominicana evita revelar las razones
La Cancillería dominicana explicó que su actuación se encuentra dentro de las facultades reconocidas a los Estados receptores por el derecho internacional y la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
El gobierno dominicano dejó claro, sin embargo, que no ofrecerá públicamente mayores explicaciones sobre lo sucedido.
En su comunicación oficial, MIREX señaló que continuará tratando el asunto con discreción y mediante los canales diplomáticos correspondientes, con el objetivo declarado de preservar las relaciones entre ambos países.
La ausencia de una explicación concreta deja abierta una de las principales interrogantes del episodio: qué ocurrió para que Santo Domingo decidiera ordenar simultáneamente la salida de nueve miembros de la representación cubana.
La Convención de Viena permite a un Estado receptor exigir la retirada de miembros de una misión diplomática sin estar obligado a explicar públicamente las razones.

Una señal de creciente tensión con La Habana
Aunque República Dominicana no ha establecido públicamente una conexión entre la expulsión y otros acontecimientos recientes, la decisión se produce en un momento de visible enfriamiento de las relaciones con el gobierno cubano.
La dimensión de la medida también resulta significativa. No se trata de la salida de un único funcionario, sino de nueve integrantes de la misión cubana y sus familiares.
República Dominicana y Cuba restablecieron plenamente sus relaciones diplomáticas en 1998, después de casi cuatro décadas de ruptura. Desde entonces, ambos países han mantenido embajadas y relaciones oficiales pese a sus diferencias políticas.
La decisión anunciada este jueves representa, por tanto, uno de los episodios diplomáticos más delicados entre Santo Domingo y La Habana de los últimos años.
El gobierno de Abinader ha marcado diferencias con Cuba
El episodio tampoco ocurre en un vacío político.
El gobierno de Luis Abinader ha ido marcando una posición más distante frente a La Habana, particularmente en cuestiones relacionadas con democracia, derechos políticos y política regional.
Ese escenario convierte la retirada de los nueve diplomáticos en una señal que probablemente será observada con atención más allá de República Dominicana y Cuba, especialmente en momentos en que las relaciones del gobierno cubano con varios países de la región atraviesan cambios importantes.
Sin embargo, hasta que Santo Domingo revele información adicional, no puede afirmarse que esas diferencias políticas sean la causa directa de la expulsión.
Crece la presión diplomática sobre el régimen cubano
La decisión dominicana se suma a otros episodios de tensión diplomática que La Habana ha enfrentado en América Latina durante 2026.
En marzo, Ecuador ordenó la salida de su territorio del embajador cubano y del personal diplomático de la isla, otorgándoles apenas 48 horas. Posteriormente, Cuba cerró su embajada en Quito.
Ahora República Dominicana se convierte en otro país de la región que adopta una medida de gran alcance contra representantes oficiales del gobierno cubano.
Aunque cada caso responde a circunstancias diferentes y no existe evidencia pública de una acción coordinada entre estos gobiernos, la sucesión de episodios refuerza la percepción de un escenario regional más complicado para la diplomacia de La Habana.
Silencio de La Habana tras la decisión
Hasta el momento de publicación de esta información, el gobierno cubano no había ofrecido públicamente una explicación detallada sobre la decisión adoptada por República Dominicana.
La reacción de La Habana será uno de los próximos elementos a observar, especialmente para determinar si el régimen cubano responde con una medida equivalente contra diplomáticos dominicanos acreditados en la isla.
Por ahora, el dato confirmado es contundente: República Dominicana ha exigido la retirada de nueve funcionarios diplomáticos cubanos y sus familiares, mientras mantiene bajo reserva las razones que llevaron a tomar una decisión poco habitual y de importantes implicaciones para la relación bilateral.





