
La investigación del accidente aéreo que dejó nueve muertos en el condado de Palm Beach, Florida, incorpora un hallazgo preliminar: partes del Learjet 60 podrían haberse desprendido antes de que la aeronave impactara contra el suelo este domingo 1 de noviembre en Greenacres.
Tom Chapman, miembro de la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), informó que las evidencias recogidas apuntan a esa posibilidad y advirtió que podrían encontrarse fragmentos a cierta distancia del punto de impacto. El hallazgo todavía no permite determinar qué provocó el accidente.
Una emergencia a unos 35.000 pies de altura
El avión había despegado del Aeropuerto Internacional Austin-Bergstrom, en Texas, con destino a North Eleuthera, en las Bahamas. A bordo viajaban siete pasajeros y dos tripulantes, quienes fallecieron en el siniestro.
Antes de la caída, la tripulación informó que volaba a unos 35.000 pies de altura, en condiciones de turbulencia, hielo y precipitaciones, y solicitó autorización para ascender otros 2.000 pies.
Las comunicaciones con el control aéreo muestran cómo la situación empeoró rápidamente. Tras recibir instrucciones para subir, desde la cabina se reportó un descenso acelerado y una condición de exceso de velocidad. La emergencia se convirtió en una pérdida de altitud que la tripulación no consiguió detener.
✈️ La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) informó que existen indicios de que partes del Learjet 60 comenzaron a desprenderse antes del impacto contra el suelo en Greenacres, Florida. El investigador Tom Chapman advirtió que podrían encontrarse fragmentos de la aeronave a cierta distancia del lugar del accidente, que dejó nueve muertos y un enorme cráter en la vía. ⚠️ El avión, que viajaba desde Austin, Texas, hacia las Bahamas, volaba a unos 35.000 pies cuando el piloto reportó acumulación de hielo y turbulencia moderada. Poco después declaró una emergencia y comunicó que la aeronave descendía a velocidades de hasta 20.000 pies por minuto antes de advertir que se estrellarían contra el suelo. Un video captó cómo el jet se inclinó bruscamente hacia la derecha y explotó al impactar. 🏠 Las autoridades evacuaron a los residentes de unas 77 casas móviles cercanas y todavía no han establecido cuándo podrán regresar, pues continúan las labores para recoger evidencias. La investigación busca determinar qué provocó la desintegración en pleno vuelo y la posterior caída. La madre de Nathalia Gadelha Filgueiras, de 20 años, confirmó que su hija era una de las pilotos; su licencia la habilitaba para volar ese modelo de Learjet, pero no para estar al mando del vuelo. ASSOCIATED PRESS
— Mario J. Pentón (@MarioJPenton) November 2, 2026
El descenso llegó a superar los 32.000 pies por minuto
En las grabaciones de radio se escuchan reportes de descenso de 10.000 y posteriormente 20.000 pies por minuto, seguidos de una advertencia de que el avión iba a chocar contra el suelo.
Por su parte, Flightradar24 registró una velocidad vertical de descenso superior a los 32.000 pies por minuto. El último dato de altitud recibido por esa plataforma situaba la aeronave a 8.750 pies.
Los registros también muestran un breve ascenso antes de que el jet entrara en una pronunciada trayectoria descendente hacia la derecha. Estos datos ayudan a reconstruir la secuencia, aunque por sí solos no explican qué desencadenó la pérdida de control.
Familias evacuadas y un cráter que dificulta recuperar las evidencias
El impacto y la explosión dejaron un gran cráter junto a la vía. Según las autoridades locales, los residentes de unas 77 casas móviles cercanas fueron evacuados, sin que se hubiera establecido un plazo para su regreso.
La presencia de agua dentro del cráter complica el acceso a los restos y la recuperación de evidencias. Los investigadores también deben localizar piezas que pudieron separarse de la aeronave durante la caída.
La familia identifica a una copiloto de 20 años
Camila Corteleti confirmó a medios estadounidenses que su hija, Nathalia Gadelha Filgueiras, de 20 años, se encontraba entre los pilotos del Learjet.
La joven había obtenido su licencia en 2023, cuando tenía 17 años y estudiaba en West Boca Raton Community High School. Según la información publicada sobre sus credenciales, contaba con habilitación para volar ese modelo de avión como copiloto, pero no para ejercer el mando del vuelo. Esa distinción no establece responsabilidad alguna en el accidente.
La NTSB mantiene abierta la investigación. La posible separación de piezas antes del impacto constituye un indicio preliminar; la causa del siniestro todavía no ha sido determinada.





