
Una cubana con una solicitud de residencia pendiente contó que una jueza de inmigración en Miami le concedió más tiempo para esperar una respuesta sobre su trámite y, según su testimonio, autorizó trasladar su proceso a Orlando después de conocer que vive en Jacksonville.
La mujer describió una audiencia en la que pudo explicar su situación, presentar información sobre su solicitud y recibir orientaciones sobre la continuación de su caso. Sin embargo, comenzó su relato con una advertencia: “Todos los casos no son iguales”.
Su experiencia recoge tanto el alivio que sintió durante la comparecencia como la incertidumbre que todavía enfrenta. Según explicó, su proceso judicial no fue cerrado y continúa esperando que el traslado se concrete y que la nueva corte le comunique su próxima audiencia.
Antecedentes: una audiencia que comenzó con miedo e incertidumbre
La mujer relató que tenía su audiencia programada para la una de la tarde y llegó a las inmediaciones de la corte alrededor de las diez y media de la mañana. De acuerdo con su descripción, un oficial llamó antes del mediodía a las personas citadas para ese horario. Después de revisar sus documentos, les indicaron el piso y la sala a la que debían dirigirse.
Desde su experiencia, llegar muchas horas antes no determinó el orden de atención, porque las personas tenían asignados distintos jueces. Su observación corresponde a lo que ocurrió durante esa jornada y no establece una regla general sobre el acceso al edificio.
Una vez dentro, permaneció en una sala de espera hasta que los asistentes fueron llamados al espacio donde se celebraría la audiencia. Allí, según contó, había personas de distintas nacionalidades y con situaciones migratorias diferentes.
La preocupación inicial fue disminuyendo cuando vio cómo se desarrollaban las intervenciones. Describió a la jueza como respetuosa y dispuesta a escuchar, y señaló que el representante del Gobierno también permitió que los presentes explicaran sus circunstancias. “Para mí es más el miedo de ir que otra cosa”, expresó al recordar cómo se sintió antes y después de comparecer.
La solicitud de residencia pendiente influyó en las nuevas fechas
Uno de los momentos que más llamó su atención fue el de una mujer identificada en el relato como titular de un documento I-220A. Según la narradora, esa persona manifestó que no tenía abogado y pidió tiempo para conseguir representación. La jueza le fijó una nueva audiencia para el 16 de noviembre.
Después comparecieron otras mujeres que, según el testimonio, habían ingresado mediante CBP One y tenían solicitudes de residencia pendientes. La narradora explicó que la jueza preguntó a una de ellas si había recibido parole y si había presentado una solicitud de ajuste de estatus. Tras recibir una respuesta afirmativa, la jueza y el representante del Gobierno pidieron documentos que acreditaran el trámite.
Según contó, revisaron la documentación y se hicieron copias. La nueva audiencia quedó fijada para el 15 de marzo de 2027, con la intención, según su interpretación de lo dicho en la sala, de dar tiempo a que avanzara la solicitud de residencia. La mujer aseguró que recibió inicialmente esa misma fecha para su propio caso.
El relato no incluye las órdenes judiciales ni los expedientes de las personas mencionadas, por lo que no permite confirmar las razones completas de cada decisión ni extender esos resultados a otros solicitantes.
Una moción de cierre que, según su relato, no fue concedida
La cubana también explicó que había presentado una moción para cerrar su proceso. Según su versión, la jueza le indicó que el documento estaba correctamente preparado, pero no concedió lo solicitado. La mujer atribuyó esa decisión a una explicación recibida durante la audiencia sobre limitaciones para cerrar casos en ese momento.
Esa afirmación forma parte de su recuerdo de la conversación. Sin una resolución escrita ni información adicional del expediente, no puede interpretarse como una prohibición general de cerrar todos los procesos migratorios.
Lo que sí se desprende de su narración es que recibió más tiempo y que su caso continuó abierto. La postergación de una audiencia, el cierre de un proceso y la aprobación de la residencia son decisiones distintas.

El cambio de domicilio abrió la posibilidad de trasladar el caso
Cuando llegó el momento de revisar su dirección, la mujer explicó que ya no residía en Miami y que vivía en Jacksonville. Según contó, la jueza le indicó que su caso debía continuar en Orlando. La cubana preguntó entonces si tendría que contratar a alguien para preparar una moción de cambio de sede.
La respuesta, de acuerdo con su testimonio, fue que la jueza autorizaría el traslado durante esa comparecencia y que recibiría la documentación correspondiente. También aseguró que le recomendaron informar al juez que atendiera su caso en Orlando sobre su solicitud I-485 pendiente, para que pudiera considerar esa circunstancia al evaluar los siguientes pasos.
Al terminar el relato, dijo que esperaba la nueva notificación de audiencia y expresó su deseo de recibir antes una respuesta favorable sobre la residencia.
Contexto legal: el formulario I-485 no es la Ley de Ajuste Cubano
En la transcripción aparece una referencia a la “ley 485”. La denominación correcta es formulario I-485, utilizado para solicitar el registro de residencia permanente o el ajuste de estatus. La Ley de Ajuste Cubano es la base legal bajo la cual determinados ciudadanos o naturales de Cuba pueden solicitar ese beneficio.
USCIS exige cumplir requisitos específicos, entre ellos, de manera general, haber sido inspeccionado y admitido o haber recibido parole, acumular al menos un año de presencia física en Estados Unidos y cumplir las condiciones de admisibilidad correspondientes. La solicitud está sujeta a evaluación; su presentación no equivale a una aprobación.
Respecto al traslado judicial, el manual de la Oficina Ejecutiva de Revisión de Inmigración establece que una solicitud de cambio de sede debe explicar sus motivos y estar respaldada por documentación. Presentar la moción no exime de asistir a las audiencias ya programadas mientras no haya sido concedida. Actualizar la dirección también requiere el formulario correspondiente.
Una ausencia provocó una advertencia durante la audiencia
El testimonio también recoge una situación que la mujer consideró especialmente importante: una persona citada de forma presencial no acudió a Miami y trató de explicar por teléfono que se encontraba en Indiana.
Según la narradora, esa persona mencionó dificultades económicas, problemas para trasladarse y responsabilidades familiares. La jueza le advirtió sobre las consecuencias de no presentarse.
La cubana aseguró que el representante del Gobierno manifestó que no solicitaría una orden de expulsión en esa ocasión y que se dio una oportunidad para continuar el proceso en Indiana. El resultado exacto no puede confirmarse sin la documentación del caso.
Las normas de EOIR advierten que faltar o llegar tarde a una audiencia puede dar lugar a una orden de remoción en ausencia. Por ello, el desenlace descrito por la mujer no representa una garantía para otras personas que incumplan una citación.
Reacciones e impacto: alivio tras comparecer, pero el proceso sigue pendiente
La reacción central del relato fue el alivio. La mujer destacó que pudo hablar, que recibió explicaciones y que el ambiente le resultó menos tenso de lo que esperaba.
También recordó momentos en los que la jueza hizo comentarios para relajar a los asistentes, con ayuda de una intérprete. Esa percepción marcó su valoración de la audiencia y la llevó a insistir en que cada experiencia puede ser diferente. Su mensaje final combinó esperanza con una recomendación concreta: no faltar a las audiencias.
Para ella, los próximos pasos son recibir la notificación sobre la continuación de su caso en Orlando y esperar una decisión sobre su solicitud de residencia. Aunque terminó la comparecencia con mayor tranquilidad, su testimonio describe un proceso todavía pendiente, cuyo resultado dependerá de las decisiones de las autoridades competentes.





