Cubana con I-220A logra la residencia tras enfrentar una posible deportación: “Sí se puede”

Lo que comenzó con una peligrosa salida de Cuba en una balsa y continuó con más de dos años de incertidumbre migratoria terminó con una noticia que esta familia cubana llevaba mucho tiempo esperando: un juez de inmigración aprobó su residencia permanente en Estados Unidos.

La protagonista de la historia es una cubana residente en Phoenix, Arizona, conocida en TikTok como @unacubanaenphoenix, quien compartió en redes sociales el difícil camino que atravesó desde su llegada al país en 2023 junto a su esposo y su hija.


Durante ese tiempo tuvo que enfrentar audiencias judiciales, cambios de representación legal y, en la etapa final de su proceso, una solicitud del gobierno para cerrar su caso de asilo y deportarla a Ecuador.

Sin embargo, el desenlace fue muy diferente.

El 27 de julio, durante su audiencia de méritos ante la corte de inmigración, el juez aprobó su residencia permanente bajo la Ley de Ajuste Cubano y puso fin al proceso de asilo que permanecía abierto.

Llegó a Estados Unidos y recibió una I-220A

Según relató la propia inmigrante, llegó a territorio estadounidense en 2023 después de salir de Cuba en balsa junto a su familia.

Al ingresar recibió el formulario I-220A, un documento que ha estado en el centro de una compleja batalla migratoria para miles de cubanos.


La I-220A permite que determinadas personas permanezcan en libertad mientras continúa su proceso migratorio, pero su tratamiento para efectos de la Ley de Ajuste Cubano ha generado durante los últimos años importantes disputas legales.

Para esta familia, aquello significó comenzar una etapa marcada por la incertidumbre.

La cubana contó que incluso acudió sola a su primera audiencia ante la corte. Posteriormente contrató a una abogada para encargarse del proceso, pero, según su testimonio, la profesional dejó de representar su caso antes de la audiencia definitiva.

El tiempo avanzaba y las decisiones que debía tomar eran cada vez más importantes.

Varios abogados le dijeron que tenía pocas opciones

Ante la necesidad de encontrar una nueva representación, comenzó a consultar con diferentes especialistas.

Su relato refleja una experiencia que puede resultar familiar para otros inmigrantes atrapados en procesos complejos: recibió opiniones poco alentadoras y llegó a pensar que las posibilidades de conseguir la residencia eran mínimas.

Finalmente encontró un abogado dispuesto a estudiar una estrategia diferente.

Mientras su caso de asilo continuaba abierto ante la corte, la defensa decidió solicitar la residencia permanente bajo la Ley de Ajuste Cubano y llevar los argumentos ante el juez de inmigración.

Pero antes de llegar a la audiencia apareció un nuevo obstáculo.

El gobierno pidió deportarla a Ecuador

Semanas antes de la vista definitiva, la representante del gobierno solicitó cerrar el procedimiento de asilo y deportar a la cubana a Ecuador, de acuerdo con el relato que ella misma hizo público.

Su abogado pidió entonces que no se tomara una decisión hasta poder presentar los argumentos durante la audiencia.

El juez accedió a esperar.

La fecha decisiva llegó el 27 de julio.

Durante la audiencia de méritos, la defensa presentó el caso para que pudiera obtener la residencia permanente. Finalmente, el juez concedió el ajuste de estatus y cerró el procedimiento relacionado con su solicitud de asilo.

Según explicó la cubana, la representante del gobierno no presentó objeciones a la decisión.

Después de años de preocupación por su futuro en Estados Unidos, había conseguido la residencia.

“Sí se puede”

Tras conocer el resultado, la inmigrante compartió públicamente su experiencia y respondió a las dudas de otros cubanos que cuestionaban cómo había logrado obtener la residencia después de haber recibido una I-220A.

Su historia rápidamente despertó interés precisamente porque ocurre en un momento de enorme incertidumbre para muchos inmigrantes cubanos que recibieron ese documento al entrar en Estados Unidos.

Para ella, el resultado representa el final de una etapa que comenzó cruzando el mar y continuó durante más de dos años dentro del sistema migratorio estadounidense.

Para otros cubanos con procesos pendientes, la historia puede convertirse en una señal de esperanza, aunque también deja una advertencia importante: el resultado de un caso individual no significa que todas las personas con I-220A puedan obtener la residencia mediante el mismo procedimiento.

Las circunstancias de entrada al país, el historial migratorio, los documentos existentes, las decisiones previas de las autoridades y otros elementos pueden cambiar completamente las opciones disponibles para cada inmigrante.

Por eso, el caso de esta cubana de Phoenix no establece por sí solo una solución general para los I-220A.

Pero su experiencia sí muestra cómo una batalla migratoria que parecía acercarse a una deportación terminó, después de años de incertidumbre, con una decisión que transformó el futuro de toda una familia: la aprobación de la residencia permanente en Estados Unidos.


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