Sin permiso para trabajar y lejos de su familia: cubano denuncia su situación tras ser deportado de EE.UU a África sin su consentimiento

Cubano deportado a África. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

Eric González Peña pasó de trabajar en una empresa petrolera de Texas a compartir alojamiento con decenas de migrantes en la República Centroafricana. Desde Bangui, el cubano denuncia que vive sin documentos oficiales, sin autorización para trabajar y sin una respuesta clara sobre su futuro, después de haber sido deportado el pasado 21 de octubre.

En Estados Unidos quedaron su esposa, Isabel Estua, ciudadana estadounidense, y el hijo de ambos, de tres años. La familia sostiene que González no tiene antecedentes penales y cuestiona las circunstancias de su expulsión, ejecutada mientras intentaban resolver su situación migratoria.


Una vida en suspenso en Bangui

En una entrevista con Telemundo 51, González describió que comparte alojamiento con unas 32 personas, en su mayoría migrantes hispanos. Según su relato, la falta de documentos y de un estatus legal que les permita trabajar les impide sostenerse por sus propios medios.

A esa incertidumbre se suma la escasez de medicamentos que denuncia. Para el cubano, la llegada a África no significó el final de su proceso migratorio, sino el comienzo de una situación en la que desconoce cuánto tiempo permanecerá allí y qué posibilidades tiene de reunirse con su familia.

Un traslado cuyo destino desconocían

González formó parte de un vuelo que salió desde Alexandria, Luisiana, con aproximadamente 90 migrantes. De acuerdo con los testimonios difundidos sobre el traslado, 69 eran cubanos: 64 hombres y cinco mujeres.

El hombre asegura que no les comunicaron el destino hasta encontrarse en el aire. Calculó que el recorrido se extendió durante unas 50 horas y denunció que permanecieron esposados de manos y pies. También relató el uso de camisas de fuerza y mordazas durante el traslado.

Su esposa contó que pasó casi 60 horas sin saber dónde estaba. Según explicó, fue el propio González quien finalmente logró comunicarse con ella desde África. Estas denuncias corresponden a los testimonios de los afectados y sus familiares.


La orden de deportación y la petición familiar

El historial migratorio de González incluía una orden de deportación por no comparecer a una audiencia. Según la información divulgada sobre su caso, estuvo sujeto a los Protocolos de Protección a Migrantes, conocidos como «Quédate en México». Debía esperar en territorio mexicano por su proceso, pero posteriormente cruzó a Estados Unidos y no acudió a la cita judicial.

Su esposa presentó una petición familiar I-130 que fue aprobada. Sin embargo, esa aprobación no resolvió la orden de expulsión que seguía vigente.

La abogada de inmigración Rosaly Chaviano, quien aclaró que no representa a González, explicó a Telemundo 51 que una petición familiar aprobada no impide por sí sola una deportación. Puede formar parte de una estrategia migratoria, pero no equivale a obtener la residencia permanente ni elimina automáticamente una orden previa de expulsión.

La familia cuestiona las fechas de la expulsión

Isabel Estua sostiene que existía una actuación judicial relacionada con una protección frente a la deportación y menciona el 1 de noviembre como fecha relevante. González, sin embargo, fue trasladado a África el 21 de octubre.

La familia también asegura que había un recurso de habeas corpus pendiente. Sin acceso a las resoluciones judiciales y al expediente completo, no es posible precisar el alcance de la protección alegada ni determinar si la expulsión incumplió una orden del tribunal. Estua denunció, además, que no encontraba a su esposo en el localizador público de ICE, incluso durante su detención.

De su arresto en Texas a la separación familiar

Según el relato familiar, ICE detuvo a González en marzo de 2026 en la empresa petrolera donde trabajaba en Texas. Después pasó por centros de detención en El Paso y Luisiana, antes de ser incluido en el vuelo hacia Bangui.

Su denuncia vuelve a poner la atención sobre las condiciones de recepción de los migrantes enviados a terceros países y las dificultades que enfrentan sus familias para conocer su paradero y continuar sus procesos legales.

Mientras su esposa intenta conseguir su regreso, González permanece en la República Centroafricana, separado de su hijo y sin una fecha conocida para reunirse con él.


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