
El cubano Arístides Fernández García volvió a pedir ayuda desde la República Centroafricana, adonde terminó trasladado desde Estados Unidos como parte de las deportaciones a terceros países. En un nuevo video, asegura que lleva 30 días en esa nación africana sin recibir una visa, un documento migratorio o una explicación oficial sobre su futuro.
“¿Hasta cuándo van a seguir torturándonos? ¿Hasta cuándo van a seguir con el plan de hacernos daño?”, cuestionó Fernández García, quien afirmó que permanece atrapado en una situación de absoluta incertidumbre después de que lo expulsaran de Estados Unidos.
El cubano sostiene que no tiene antecedentes penales y que tampoco recibió una carta que explicara su deportación a África. Sus afirmaciones corresponden a su testimonio y no han podido verificarse de manera independiente mediante documentos judiciales o migratorios.
Un mes sin conocer su estatus legal
Fernández García aseguró que ninguna autoridad u organización se ha acercado para entregarle documentos o explicarle qué ocurrirá con él y con los demás migrantes enviados a Bangui, capital de la República Centroafricana.
“No tenemos una visa, no tenemos un papel”, insistió. Según su relato, el grupo permanece esperando una decisión mientras desconoce si puede residir legalmente en el país, salir del alojamiento o viajar hacia otro destino.
La ausencia de documentación resulta especialmente preocupante porque las propias recomendaciones estadounidenses señalan que los extranjeros deben portar el pasaporte y la visa en todo momento dentro de la República Centroafricana. No presentar esos documentos puede provocar una multa o una detención, de acuerdo con el Departamento de Estado de EE.UU.
“Ya nos sacaron de ese país y siguen haciéndonos daño en este”, expresó el cubano, en referencia a su expulsión de Estados Unidos y a la incertidumbre que ahora enfrenta en África.
Lo trasladaron junto a otros cubanos
Fernández García, de 37 años, formó parte de un grupo de migrantes de diferentes nacionalidades enviado desde Estados Unidos a la República Centroafricana. Investigaciones periodísticas identificaron al menos a cuatro cubanos dentro del vuelo.
De acuerdo con El País, los migrantes recibieron confirmación de su destino cuando ya se encontraban bajo custodia y próximos a abordar el avión. Algunos aseguraron que tenían solicitudes de asilo pendientes y que no habían aceptado voluntariamente que los enviaran a África.
L.A Taco informó que alrededor de 80 detenidos viajaron en el vuelo y que Fernández García llegó sin identificación, dinero ni teléfono propio. El cubano ya había manifestado preocupación por lo que ocurriría después de vencer cualquier permiso temporal que pudiera concedérsele.
En su testimonio más reciente, sostiene que actualmente no tiene en sus manos ninguna visa o constancia que demuestre su presencia legal en el territorio centroafricano.
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Un acuerdo rodeado de interrogantes
La República Centroafricana aceptó recibir migrantes de terceros países deportados por Estados Unidos como parte de un acuerdo cuyo contenido completo no se ha divulgado públicamente.
Fuentes conocedoras de las negociaciones dijeron a Reuters que el entendimiento se discutió durante una reunión celebrada en Bangui con una delegación del Departamento de Estado. El Departamento de Seguridad Nacional defendió que las personas deportadas reciben el debido proceso, mientras organizaciones defensoras de los inmigrantes cuestionan la falta de transparencia y las garantías disponibles después de los traslados.
La Organización Internacional para las Migraciones debía participar en la asistencia ofrecida a los deportados. Sin embargo, Fernández García afirma que, transcurrido un mes, nadie le ha informado cuál es el plan para su regularización, reubicación o posible retorno.
Enviado a un país bajo alerta máxima
La incertidumbre se agrava por las condiciones de seguridad de la República Centroafricana. Estados Unidos mantiene para ese territorio una alerta de nivel 4, la categoría más elevada, y recomienda no viajar debido a la violencia, los secuestros, el terrorismo, la delincuencia, las minas terrestres y las limitaciones sanitarias.
El Departamento de Estado también advierte que Washington tiene una capacidad extremadamente limitada para ofrecer asistencia de emergencia dentro del país. Incluso los empleados estadounidenses necesitan autorización especial para salir de Bangui, utilizan vehículos blindados y están sujetos a un toque de queda.
Estas condiciones alimentan las preocupaciones sobre el destino de migrantes que, como Fernández García, aseguran haber sido enviados allí sin vínculos previos, sin una red familiar y sin documentos que definan sus derechos.
Pide difundir el caso antes de que trasladen a más detenidos
El cubano hizo un llamado a compartir su video y convertir su denuncia en un reclamo público. También pidió atención para las personas que continúan durante meses en centros de detención migratoria de Estados Unidos y que podrían ser enviadas a terceros países.
Fernández García teme que otros detenidos terminen enfrentando la misma incertidumbre. “Seguimos aquí en la espera”, manifestó, mientras reclama que las autoridades expliquen cuánto tiempo permanecerán en Bangui y qué solución legal recibirán.
Su caso refleja una de las mayores interrogantes de la política de deportaciones a terceros países: qué ocurre con los migrantes una vez que son expulsados de Estados Unidos y dejados en una nación que no es la suya, especialmente cuando afirman no contar con documentos, residencia legal ni una ruta clara para reconstruir sus vidas.





