
Luis Enrique Mojena abandonó una misión médica cubana en Venezuela en 2022, atravesó la selva del Darién y llegó a Estados Unidos. El pasado 22 de octubre terminó deportado a la República Centroafricana. Según su testimonio, el proceso que desembocó en su expulsión estuvo marcado por una notificación judicial que recibió cuando la fecha de su audiencia ya había pasado.
El cubano relató lo ocurrido al periodista Daniel Benítez en un video difundido desde Bangui, la capital centroafricana. Allí asegura permanecer bajo vigilancia, con restricciones de movimiento y sin una fecha conocida para abandonar el país. Su historia fue recogida por CiberCuba y otros medios.
Una audiencia adelantada y una carta que habría llegado después
De acuerdo con su relato, Mojena fue liberado en Estados Unidos con un formulario I-220A y quedó sujeto a supervisión migratoria anual. Su audiencia estaba prevista inicialmente para el 1 de diciembre de 2026, pero fue adelantada al 22 de junio.
El punto central de su denuncia es que la carta con la nueva fecha llegó a su buzón el 23 de junio, un día después de la comparecencia. Según explicó, al día siguiente acudió voluntariamente ante el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), llevando la notificación para aclarar lo sucedido. Sin embargo, fue detenido. Mojena afirma que permaneció aproximadamente 120 días bajo custodia antes de ser trasladado a África.
La secuencia plantea interrogantes sobre la notificación de la audiencia y las oportunidades que tuvo para defender su caso. No obstante, sin revisar el expediente judicial completo y las constancias de envío y recepción de la carta, no es posible establecer de manera independiente cómo se produjo la notificación ni los fundamentos de cada decisión.
Los recursos no evitaron su traslado
Mojena sostiene que un juez frenó inicialmente un intento de deportarlo a un tercer país, pero que los recursos posteriores no lograron impedir su salida de Estados Unidos.
También denunció que, antes del traslado, los agentes le entregaron documentos judiciales sin permitirle leerlos. Esa afirmación forma parte de su testimonio; la información consultada no incluye las resoluciones completas que permitan reconstruir el alcance de la suspensión inicial ni las razones por las que finalmente se ejecutó la deportación.
El 22 de octubre fue enviado a la República Centroafricana junto a otros migrantes, entre ellos numerosos cubanos, según los reportes que recogen su relato.
Denuncia abusos durante el vuelo
El cubano describió el traslado como una experiencia de sufrimiento físico y psicológico. «Estuvimos todo el tiempo esposados», relató al denunciar el trato recibido durante el viaje.
Sus acusaciones requieren una investigación independiente que permita contrastar las condiciones del vuelo, las medidas de sujeción utilizadas y la actuación de los responsables de la custodia. En las fuentes consultadas no aparece una respuesta específica de ICE a las denuncias de Mojena.
Bajo vigilancia en Bangui
Tras llegar a África, Mojena asegura haber quedado alojado en una instalación descrita como una «casa de seguridad», donde permanece junto a otros deportados. Según su versión, están sometidos a vigilancia y controles que limitan su movilidad.
«Estamos viviendo en condiciones anormales», expresó.
Su preocupación se produce en un país para el que el propio Departamento de Estado de Estados Unidos mantiene una alerta de viaje de nivel 4: “No viajar”. La advertencia menciona riesgos de violencia, delincuencia, secuestro, terrorismo, minas terrestres y problemas sanitarios. El organismo también reconoce que su capacidad para prestar asistencia de emergencia a ciudadanos estadounidenses en ese territorio es limitada.
Para Mojena, la incertidumbre continúa después de la deportación. El hombre que salió de una misión médica en Venezuela y cruzó el Darién permanece ahora en Bangui, mientras denuncia las circunstancias de su expulsión y espera saber qué opciones tiene para salir del país.





