
El régimen cubano anunció este jueves la autorización de la banca privada en la isla por primera vez desde la nacionalización del sistema financiero tras el triunfo de la Revolución en 1959, en lo que constituye una de las reformas económicas más significativas impulsadas por el gobierno en más de seis décadas. La medida forma parte de un amplio paquete de transformaciones económicas presentado durante una sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular celebrada en La Habana.
La propuesta fue expuesta por el primer ministro Manuel Marrero Cruz ante los diputados reunidos en el Palacio de Convenciones y forma parte de un programa que contempla más de 175 medidas orientadas a flexibilizar sectores clave de la economía cubana. Entre las iniciativas destacan la autorización de bancos privados, la apertura de nuevos espacios para la inversión privada y extranjera, así como una mayor autonomía para empresas y actores económicos.
Según lo anunciado, la banca privada podrá operar bajo la supervisión del Banco Central de Cuba y estará sometida a las mismas regulaciones que las entidades financieras estatales. Además, se permitirá la creación de instituciones financieras no bancarias de capital privado, tanto nacional como extranjero, destinadas al otorgamiento de microcréditos y otros servicios financieros.
El paquete también contempla la apertura de cuentas en divisas sin necesidad de autorización administrativa previa, la creación de un marco regulatorio para activos virtuales y tecnologías financieras, la formalización de remesas mediante operadores privados y la eliminación de límites para transferencias y extracciones bancarias.
Otra de las medidas que ha generado mayor atención es la autorización para que determinadas empresas cubanas puedan mantener cuentas bancarias en el exterior, una práctica que había permanecido restringida durante décadas dentro del sistema económico centralizado de la isla.
Durante la sesión, Miguel Díaz-Canel defendió las reformas argumentando que Cuba necesita un sistema financiero más moderno y eficiente para responder a las necesidades de productores, exportadores, inversionistas y emprendedores. El mandatario insistió en que las transformaciones son necesarias para enfrentar la compleja situación económica que atraviesa el país.
Las medidas llegan en un momento particularmente delicado para la economía cubana. La isla enfrenta una profunda escasez de efectivo, una severa crisis energética, inflación persistente, caída del turismo y crecientes dificultades para acceder a financiamiento internacional. Diversos medios y analistas han señalado que el gobierno se ha visto obligado a acelerar reformas económicas ante el deterioro de las condiciones internas y el endurecimiento de las sanciones estadounidenses.
Aunque la Asamblea Nacional suele respaldar de manera unánime las propuestas impulsadas por la dirección del Partido Comunista, la implementación efectiva de estas reformas será observada con atención tanto dentro como fuera de Cuba. Economistas y expertos han advertido que anuncios similares realizados en años anteriores enfrentaron obstáculos burocráticos y una ejecución limitada.
De concretarse plenamente, la autorización de la banca privada marcaría un cambio histórico en uno de los sectores más controlados por el Estado cubano y representaría un reconocimiento implícito de la necesidad de introducir mecanismos de mercado para intentar rescatar una economía que atraviesa una de las crisis más profundas desde el Período Especial.





