
Florida podría verse obligada a desembolsar cerca de 1,000 millones de dólares al año para mantener el programa de asistencia alimentaria SNAP si no consigue reducir una elevada tasa de errores administrativos que ha colocado al estado por encima de los límites establecidos a nivel federal.
La situación podría tener importantes consecuencias para las finanzas estatales y genera preocupación por el futuro de un programa del que dependen millones de residentes de Florida para comprar alimentos.
El problema, según los datos citados por Fox 13, no responde necesariamente a fraude cometido por los beneficiarios, sino a errores en el procesamiento de solicitudes, determinaciones de elegibilidad y manejo de expedientes.
Florida supera ampliamente el límite federal
Durante el año fiscal 2025, Florida registró una tasa de error del 12.97 % en SNAP, más del doble del umbral del 6 % utilizado para determinar cuándo pueden activarse responsabilidades financieras adicionales para los estados.
Bajo las reglas aplicables, superar determinados niveles de error podría obligar a Florida a asumir una parte considerable del costo de los beneficios.
Con una tasa superior al 10 %, el estado podría terminar pagando alrededor del 15 % del costo total del programa, una factura estimada en aproximadamente 984 millones de dólares cada año.
La cifra adquiere mayor relevancia debido a la cantidad de personas que dependen de SNAP, conocido popularmente como food stamps, para cubrir parte de sus gastos de alimentación.
Los errores administrativos se dispararon en Florida
El problema se ha desarrollado durante varios años.
En 2018, durante el último año de Rick Scott como gobernador de Florida, la tasa de error se encontraba alrededor del 4.4 %.
Posteriormente, durante la administración del gobernador Ron DeSantis, el indicador aumentó hasta alcanzar un máximo de aproximadamente 15.1 %, antes de descender al 12.97 % reportado para el año fiscal 2025.
Cindy Huddleston, analista del Florida Policy Institute, vinculó parte del deterioro con la presión que sufrió el sistema cuando trabajadores y recursos estatales tuvieron que destinarse a procesar asistencia de emergencia relacionada con desastres.
“Florida tendría que asumir alrededor de mil millones de dólares al año solo para pagar beneficios alimentarios del SNAP”, explicó Huddleston.
Especialistas también señalan otros problemas que podrían estar contribuyendo a los errores: escasez de trabajadores, alta rotación de empleados, falta de capacitación, elevada carga laboral y sistemas tecnológicos obsoletos.
David Himmelgreen, profesor de la Universidad del Sur de Florida y director del Centro para el Avance de la Seguridad Alimentaria, ha advertido sobre las dificultades que enfrentan los trabajadores encargados de procesar estos casos.
“Hay falta de capacitación de los trabajadores. Lo que también escucho es que hay una alta rotación. Es un trabajo estresante”, señaló.
Miles de familias ya han perdido los food stamps
La controversia ocurre mientras Florida experimenta una fuerte reducción en el número de personas que reciben asistencia alimentaria.
Entre junio de 2025 y junio de 2026, la cantidad de beneficiarios habría pasado de aproximadamente 2.97 millones a 2.29 millones, lo que representa una caída cercana al 23 % en apenas un año.
La reducción también ha golpeado a la comunidad hispana.
Entre febrero de 2025 y febrero de 2026, aproximadamente 189,000 latinos dejaron de recibir el beneficio, según las cifras citadas.
Para muchas familias, perder SNAP puede representar una diferencia considerable en el presupuesto mensual, especialmente en un estado donde el costo de la vivienda, los seguros y otros gastos básicos continúa ejerciendo presión sobre los hogares.
Florida recurre a inteligencia artificial para reducir los errores
Ante el riesgo de tener que asumir una factura multimillonaria, las autoridades estatales ya comenzaron a tomar medidas.
La Legislatura de Florida aprobó en 2026 una serie de reformas destinadas a mejorar la administración de SNAP.
Entre ellas se encuentra una partida de aproximadamente 4 millones de dólares para implementar un sistema basado en inteligencia artificial que ayude a identificar posibles errores durante el proceso de determinación de elegibilidad.
El objetivo es detectar inconsistencias antes de que un expediente sea procesado o cerrado incorrectamente, reduciendo así la tasa de errores que podría desencadenar las sanciones financieras.
La inversión es pequeña comparada con lo que está en juego: unos $4 millones para intentar evitar una posible obligación anual cercana a los $1,000 millones.
¿Cuándo tendría Florida que comenzar a pagar?
Florida todavía dispone de tiempo para corregir el problema.
Las consecuencias financieras no comenzarían inmediatamente. Si el estado no consigue reducir suficientemente su tasa de error, los nuevos costos podrían comenzar a sentirse a partir de octubre de 2027, después de que se evalúen los resultados correspondientes al año fiscal que termina en septiembre de 2026.
Esto convierte los próximos meses en un período decisivo para la administración estatal.
Sky Beard, directora de No Kid Hungry Florida, advirtió que las autoridades tendrán que enfrentar decisiones difíciles si los indicadores no mejoran.
“Florida va a tener que tener conversaciones muy difíciles y decidir qué hacemos con la tasa de error”, señaló.
¿Están en peligro los food stamps en Florida?
Por ahora, esto no significa que SNAP vaya a desaparecer en Florida ni que los beneficiarios vayan a perder automáticamente sus food stamps.
El problema central es quién tendría que asumir una parte mayor del costo del programa si Florida continúa incumpliendo los estándares federales de precisión administrativa.
Sin embargo, una factura cercana a los $1,000 millones anuales podría obligar al estado a tomar decisiones presupuestarias importantes.
Y detrás de esas cifras se encuentran millones de residentes de Florida que utilizan SNAP para algo tan básico como poner comida sobre la mesa.
Con una tasa de error todavía muy por encima del objetivo federal y una posible factura multimillonaria en el horizonte, Florida tiene poco más de un año para demostrar que puede corregir uno de los problemas administrativos más costosos de su sistema de asistencia alimentaria.




