Rechazo mundial contra la represión desatada por el régimen cubano: Canadá, Alemania y otros países emiten declaraciones/Imagen tomada de redes sociales

Gobiernos extranjeros comienzan a alzar su voz para condenar la represión desatada por el régimen de Miguel Díaz-Canel y Raúl Castro, durante las jornadas de protestas pacíficas en Cuba.

El primer ministro canadiense Justin Trudeau, quien había mantenido relaciones cordiales con la dictadura hasta ahora, dijo estar preocupado por la situación en el país caribeño.


«Estamos profundamente preocupados por la violenta represión de las protestas por parte del régimen cubano», sentenció.

«Apoyamos al pueblo de Cuba que quiere y merece democracia, libertad y respeto», sostuvo.

Heiko Maas, ministro de Relaciones Exteriores en Alemania, también ofreció declaraciones al respecto en Twitter:

«Condenamos la violencia contra los manifestantes en Cuba, que ha cobrado una primera vida humana. Hacemos un llamado al Gobierno cubano para que renuncie a la violencia, busque el diálogo y libere a todos los detenidos por su protesta pacífica».


Por su parte, Ann Linde, ministra de Asuntos Exteriores de Suecia, hizo «un llamado a las autoridades cubanas para que permitan las manifestaciones pacíficas y respeten los derechos humanos».

«La Unión Europea y Suecia seguirán apoyando un desarrollo democrático, abierto y basado en normas en Cuba», añadió.

Mientras Uruguay aprobó una resolución de condena al régimen de La Habana, esta semana, la misma expresa «su convicción y respaldo al derecho inalienable que los pueblos tienen a manifestarse pacíficamente en forma legítima», dio a conocer el diputado Juan M. Rodríguez en Twitter, reporta Diario de Cuba.

El texto lamenta «toda forma de persecución política, represión, cercenamiento de derechos humanos, conculcación de libertades y abuso de la fuerza represiva, por parte del Estado», haciendo clara alusión a las protestas iniciadas en la Isla el pasado domingo 11 de julio.

Además Uruguay reclamó a las autoridades cubanas «liberar de inmediato a las personas detenidas por el solo hecho de hacer uso de los derechos de manifestación pacífica y libertad de conciencia, así como el cese de hostilidades, dando inicio a un proceso de apertura democrática tan ansiado y reclamado hace tantos años por el pueblo cubano».