Foto de archivo (pixabay)

Un recluso cubano desde hace 20 días se encuentra en estado de coma, en la Sala de Terapia Intensiva del Hospital Salvador Allende. Guillermo Brancacho Rubio de 36 años de edad, mecánico de teléfonos celulares, vivía en Lawton, municipio habanero de Diez de Octubre, se encontraba en la prisión de Valle Grande, Arroyo Arenas.


Guillermo “se encontraba esperando ser presentado ante los tribunales, se le acusaba del delito de receptación por varios equipos que había comprado, terminó en la prisión de Valle Grande, y se está muriendo en el Hospital La Covadonga, debido a la falta de atención médica”, contó el periodista independiente Vladimir Turro a Radio Martí desde la Isla.

Brancacho Rubio pasó un mes en el penal solicitando atención médica, aquejado de dolores de cabeza, oído y vómitos, hasta que fue aislado por una supuesta papera, testimonió su hermana.

Según explicó la familiar, la doctora que lo atendió en la cárcel, dijo que no le veía nada como para trasladarlo a un hospital, y de madrugada tuvieron que llevarlo para La Covadonga, de acuerdo a su hermana “convulsionando, orinado, y en coma”.

El estado de Guillermo Brancacho es crítico, con peligro para la vida, porque tiene una meningoencefalitis bacteriana.


La madre del reo, Teresa Rubio responsabiliza a las autoridades del penal, y piensa acudir a los tribunales para exigir justicia.

“Yo quiero ver el juicio de todas esas personas, los presos son seres humanos, son personas hayan hecho lo que hayan hecho, hay que atenderlos…si a mi hijo lo hubieran atendido no estuviera hoy en una cama muriéndose”, alegó la madre.

El abogado del mecánico presentó un recurso para que el acusado esperara el juicio fuera del penal, sin embargo en las tres oportunidades fue negado por las autoridades.