Plantada la activista Anamely Ramos frente a la Casa Blanca: «A solo un año, el 11 de julio no ha terminado»/Imagen tomada de redes sociales

La activista Anamely Ramos se plantó este lunes frente a la Casa Blanca, en Washington, para recordarle al régimen, al gobierno estadounidense, a los cubanos y al mundo que el «11J no ha terminado».

La opositora explicó que escogió la Casa Blanca, porque considera que EEUU «tiene responsabilidad de lo que está pasando» con ella y con la activista Omara Ruiz Urquiola.


A juicio de Ramos, el gobierno de Joe Biden no ha tratado con seriedad la complicidad de las aerolíneas estadounidenses con la dictadura cubana, al regirse por órdenes del Ministerio del Interior (MININT), y no dejarlas abordar un vuelo con destino a Cuba, la tierra natal de ambas.

Post de Anamely Ramos/Captura de pantalla

«No han tratado la actuación de las aerolíneas de manera seria y han condicionado el apoyo que podrían darnos a una petición de asilo que no vamos a hacer», advirtió.

«El 11 de julio será una fecha histórica para siempre. Nadie, mucho menos los que dicen gobernar Cuba, cuando realmente la desangran, pueden cambiar eso. Pero a solo un año, el 11 de julio no ha terminado», escribió.

«No podría terminar con más de 1000 presos políticos y en peligro en la cárcel. No podría terminar con los activistas y familiares dentro de Cuba, amenazados de ser los próximos presos. No podría terminar con Omara y conmigo queriendo regresar sin poder, y sin nada, en un país extraño», aclaró la ex miembro del Movimiento San Isidro.

Anamely detalló que llevas años trabajando por Cuba, y a más de un año que salió del país todavía duerme con el teléfono al lado para estar disponible siempre para aquellas personas «que han dado mucho por derechos y libertades para todos».


«El año de Maykel en prisión es mío también. Desde que llegué a Estados Unidos estoy haciendo gestiones para poder regresar o, al menos, para que esta atrocidad tenga consecuencias, porque me doy cuenta que la impunidad de Cuba es uno de los eslabones fundamentales para que esa dictadura permanezca», agregó.

«Si a mi me destierran y no pasa nada, qué pasara con los que están dentro, en peligro, solos, en las cárceles. Las huelgas de hambre son también una respuesta a esa indefensión total», cuestiona.

Según sus palabras, lo más dramático, es el estado de indefensión que encuentras también al salir de Cuba.

«Sales y, además de lidiar con las presiones inhumanas de una dictadura, también tienes que hacerlo con las reglas de un mundo democrático donde todo tiene sus tiempos, papeles, lobbys, malabares políticos y re-juegos ideológicos que nada tienen que ver con quién es y qué busca un activista. Al menos en principio. Porque un activista no es un político. Al menos al principio. No sé si sabía esto antes, pero no lo había vivido tan fuerte. Omara lo dijo mejor que yo: los tiempos de las organizaciones internacionales no son los de las víctimas…», sentencia.

«Hoy 11 de julio Ariel Ruiz Urquiola está en su octavo día de huelga de hambre y sed. Su cuerpo puede colapsar de un momento a otro y no es una metáfora. Ariel sabe perfectamente eso y está dispuesto a seguir hasta el final», añadió.

«…Vuelvo a estar en la calle de manera literal porque estoy ya en la calle de manera simbólica: sin país, sin documentos, sin trabajo, sin mi hijo, sin ni siquiera un ID para volar sin susto dentro de Estados Unidos», indica en otro apartado de su extenso texto.

«No estoy aquí por Ariel Ruiz Urquiola. Estoy aquí por mi misma, por derechos que sé que tengo aunque estén siendo violados», aclaró.

«Estoy aquí simplemente con todo lo que soy y tengo, pensando y sintiendo a aquellos que están peor que yo. A esos jóvenes presos y sus familias que no dejan de sorprendernos a todos. A Maykel y a Luis. Y por supuesto a Ariel Ruiz Urquiola que ahora mismo es el más libre de todos nosotros», concluyó.