Opositor cubano con una carta de advertencia tras dos horas en un calabozo por documentar una cola/Imagen tomada de Martí Noticias/autor: Juan Antonio Madrazo

A medida que la crisis económica se acentúa en Cuba, el hermetismo de las autoridades aumenta y por consiguiente ocurre lo mismo con la represión, documentar la realidad de la Isla en el contexto de la pandemia de Covid-19, está terminantemente prohibido y quienes se arriesguen a transgredir las reglas del Estado pudieran enfrentarse a serias consecuencias.


El domingo fue detenido el opositor habanero Juan Antonio Madrazo, cuando intentaba sacar fotos a una cola en frente de un local comercial del Vedado, muy cerca de su casa.

Madrazo fue detenido en las inmediaciones de la tienda La Infancia, ubicada en 23 y C en el capitalino Vedado, y estuvo dos horas en un calabozo de la unidad policial de Zapata y C.

Antes de ser puesto en libertad los agentes de la policía le levantaron un acta de advertencia que se negó a firmar.

El disidente fue a la tienda estatal y no pudo pasar porque una de las trabajadoras le dijo la misma cerraría a la 1:00 pm. Madrazo se retiró del establecimiento y tomó una foto de la cola.

«Ahí estaba una patrulla y algunas fuerzas auxiliares del MININT, de prevención, y al minuto tenía a la policía encima de mí. Me solicitan el carné de identidad y me llevan para la unidad de Zapata y C, para un calabozo», reveló.


Días antes el activista preguntó a la delegada de la zona Margarita sobre la apertura y cierre de la tienda, según Juan Antonio, la mujer lo había identificado ya como «potencial contrarrevolucionario».

Aproximadamente dos horas permaneció bajo arresto, hasta la tarde cuando fue liberado «con una carta de advertencia» que se negó a firmar, el el documento indicaba la prohibición de documentar este tipo de escenas.

«No hay ninguna resolución, no hay ninguna directiva que diga que uno no puede tomar fotos», cuestionó el habanero.

Cuba comenzó a aplicar recientemente el Decreto Ley 370 contra periodistas independientes, disidentes y la población en general, bajo esta legislación arbitraria multa a todas las personas que «contrario al interés social», informen sobre la realidad de los nacionales.

Varias han sido las denuncias de reporteros, influencers y personalidades que fuera y dentro de Cuba se oponen a este Decreto, por considerarlo una clara censura a la libertad de expresión, y una flagrante violación de los derechos humanos.