Turismo en Cuba. Foto: Víctor López

La activista cubana Anamely Ramos quiso compartir con sus seguidores una estremecedora carta de un joven universitario, que según las palabras de la miembro del Movimiento San Isidro, aún no se siente listo para revelar su identidad, pero sin embargo tiene muchas cosas que decir al mundo, que ya no puede seguir guardando dentro.


En la misiva el estudiante dice sentirse oprimido, y crítica audazmente la Cuba que le venden a los turistas, confiesa no está de acuerdo con la vida que el régimen impone en la Isla, y compara el noticiero estatal, con los minutos de odio descritos por el escritor británico George Orwell en su novela 1984.

Finalmente reclama un país donde exista libertad de expresión, y en el que pueda elegir a su presidente, a través de votos directos, para concluir exigiendo una «¡Cuba Libre!»

Ramos por su parte, detalla en el post que el universitario no se siente preparado para decir su nombre, y hace un llamado a respetar los tiempos de cada uno.

Ayer fue un día intenso. Muchas emociones y también ansiedades. Recibí felicitaciones desde los lugares más recónditos y…


Publicada por Anamely Ramos González en Sábado, 23 de enero de 2021

«Muchos tienen que sanar cosas primero para poder hablar. Pero una cosa está clara: los cubanos estamos escuchándonos y estamos haciendo que el resto del mundo escuche», sostuvo.

«Y nuestra demandas son legítimas, son nobles, son dignas. Solo queremos volver a tener un país, nuestro, del que no nos boten o tengamos que irnos, para vivir mejor, a veces para VIVIR…», añade.

A continuación reproducimos íntegramente el texto de la misiva anónima:

No me considero intelectual, mucho menos capaz de darle solución a tantos de los muchos problemas que nos que nos aplastan como sociedad.


Vivo en una sociedad gris, una sociedad oscura, con calles sucias, gente ocupada, preocupada, con tristeza a brillo de ojos, en colas abusivas, una sociedad que olvidó a Félix Varela y tergiversa a Martí, una sociedad que murmulla pero no habla, una sociedad a ciegas, una sociedad sumisa que anda por inercia, donde la mayoría no se da cuenta que el camino que recorremos es abismal.


Soy un joven universitario que se siente oprimido, y puede parecer contradictorio pero soy criado y educado por una familia revolucionaria, y me siento oprimido en esta Cuba libre que le venden al turismo, en esa Cuba libre que le meten por los ojos a ese mismo pueblo opaco, a este mismo pueblo sumiso, poco a poco he observado y meditado sobre esa revolución de la que tanto y tantas veces me han hablado, me he dado cuenta que esa revolución es una completa fantasía, con el pasar de los años esa revolución se ha convertido en involución, se ha convertido en una doctrina, en un lema, en una muletilla.


Yo como muchos de los universitarios de este país no estamos de acuerdo con lo que está pasando en Cuba, palpamos el mismo problema en semejantes situaciones, entendemos todo lo qué pasa, vemos cómo nos manipulan, cómo hacen y deshacen con total impunidad, con total seguridad. Seguimos, dentro de la misma universidad, las órdenes de: “La gente de arriba” olvidando que en 1940 teníamos autonomía universitaria, ya no está esa FEU valiente que discutía y reclamaba sus derechos, que imponía reformas. El joven cubano de hoy no quiere luchar para resolver esos problemas, porque al que lo hace, lo desaparecen, lo machacan, lo reprimen, lo incriminan con supuestos delitos contra la seguridad del estado, estado culpable de la mayor parte de los males que nos aquejan, con pruebas sin valor probatorio. El joven cubano de hoy no se cuestiona, no lucha por la libertad de su país, porque no está dispuesto a “meterse en esa candela”, porque la Patria que sabe es la que le adoctrinaron, la de mendigar para obtener derechos, la de matar las ideas, la de no respetar a los que luchan por una Cuba nueva, próspera y feliz. El joven universitario quiere graduarse y pasar por esta carrera universitaria desapercibido y, con el título en la mano, hacer hasta lo imposible por buscarse una salida de la forma que sea, el joven cubano universitario quiere huir de esta isla, o simplemente quiere seguir en el sendero abismal, ese mismo sendero que “construye el socialismo”….en fin, hipocresía.


No quiero que Cuba sea para mí sea un problema, no quiero que me tilden de gusano, ni que me maltraten porque pienso diferente, no quiero que mis padres tengan que robar para complacerme en necesidades básicas, no quiero ser intimidado, ni vigilado porque mis palabras, porque mi sueños y afán de amanecer y tener una vida digna, me conviertan en un peligro para la seguridad del país donde nací, no quiero convertirme en un delincuente por pensar.


No quiero estar lejos de mi familia, porque la única solución qué hay para vivir mejor sea irse. No quiero que el futuro de esta nación sea de remesas, remesas que quizás salgan de las manos de eso que fueron alguna vez repudiados, de esos que los tildaron de traidores, de esos que acusaron de escoria porque se fueron, y la Patria, a muchos no los recuerda como hijos. No quiero que en la televisión cubana existan los minutos de odio descritos por George Orwell, en su libro 1984, quiero que se siembre amor, no quiero me digan más que ha aumentado la producción de no sé qué, a no sé cuanto porciento y en qué mercados, tiendas, agros…………quiero libertad de expresión, no quiero que me especulen más con democracia, quiero que me dejen elegir a mi presidente por votos directos, quiero que se hagan campañas políticas en toda Cuba y que mi pueblo elija la persona capaz de guiarnos. No quiero anexión a otro país, quiero que se levante mi nación, quiero que se escuche a los pinos nuevos, que se acabe la doble moral y que mi pueblo no tenga miedo a vivir, a vivir decentemente, íntegro, quiero que cuba sea de todos y para el bien de todos, como lo soñó Martí, quiero que mi generación tenga logros, vea cambios positivos, tenga opciones de entrenamiento.


Quiero una Cuba Libre