
La búsqueda de un hombre de Miami-Dade mantiene en alerta a las autoridades de Florida tras el desmantelamiento de una presunta red criminal dedicada al robo organizado de herramientas y equipos de construcción valorados en más de 500,000 dólares.
El sospechoso, identificado como Roberto Hernández-Castro, de 39 años, continúa prófugo mientras avanza la investigación de la denominada Operación “Hammer Time”, una ofensiva policial que permitió descubrir una estructura criminal que, según las autoridades, recorrió gran parte del estado saqueando negocios especializados y revendiendo posteriormente la mercancía obtenida de forma ilícita.
La investigación, que lidera la Oficina del Sheriff del Condado Martin con apoyo de agencias estatales y locales, ha sido descrita como uno de los casos más significativos de robo minorista organizado registrados recientemente en Florida.
Una operación criminal que se extendió por gran parte del estado
De acuerdo con los investigadores, la organización estuvo activa entre diciembre de 2025 y abril de 2026, periodo durante el cual ejecutó serie de robos coordinados en 40 tiendas. Las autoridades han vinculado al grupo con delitos cometidos en al menos 13 condados: Miami-Dade, Broward, Palm Beach, Martin, Orange, Polk, Brevard, Seminole, St. Lucie, Indian River, Duval, Sarasota y Pinellas.
«Al menos estimamos que medio millón de dólares en bienes se robaron de estas tiendas. Y eso sin mencionar los daños que causaron a estas tiendas para que pudieran reparar sus cristales o lo que sea que, ya sabes, les pasó a sus edificios o instalaciones», dijo Rubén Romero, mayor de la Oficina del Sheriff.
La amplitud geográfica de las operaciones ha llamado la atención de los investigadores, quienes sostienen que la banda no actuaba de manera improvisada, sino que seguía patrones específicos para seleccionar objetivos, planificar rutas y movilizar la mercancía robada.
Según la investigación, los delincuentes enfocaban sus ataques en establecimientos dedicados a la venta de herramientas eléctricas y equipos utilizados por contratistas y trabajadores de la construcción. Las marcas preferidas eran Milwaukee y DeWalt, cuyos productos tienen alta demanda y pueden revenderse con facilidad en mercados informales.
Robos relámpago: el método que utilizaban para evitar ser capturados
Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades es la rapidez con la que actuaban los integrantes de la organización. Los investigadores explicaron que los sospechosos llegaban a los negocios durante la madrugada, cuando la actividad era mínima y había pocas probabilidades de encontrar personal o clientes en el lugar.
Utilizando mazos, martillos y otras herramientas contundentes, destruían puertas, vitrinas y accesos en cuestión de segundos para ingresar rápidamente a los establecimientos. Una vez dentro, llenaban contenedores plásticos y recipientes de gran tamaño con herramientas eléctricas, baterías y equipos profesionales antes de abandonar la escena.
En algunos casos, los robos se completaban en menos de cinco minutos. Esa velocidad permitía que los delincuentes escaparan antes de la llegada de los agentes, incluso cuando las alarmas se activaban inmediatamente después del ingreso forzado.
Más de medio millón de dólares en pérdidas
Las autoridades estiman que el valor de la mercancía sustraída supera los 500,000 dólares. Sin embargo, esa cifra no incluye los daños ocasionados a las propiedades afectadas, que también representan pérdidas significativas para los comerciantes.
Puertas destruidas, sistemas de seguridad dañados, vitrinas rotas y cierres temporales forman parte de las consecuencias económicas que dejaron los ataques. Los investigadores consideran que el impacto total para los negocios afectados podría ser considerablemente mayor cuando se sumen los costos indirectos asociados a interrupciones operativas, reparaciones y pérdidas de ingresos.
La tecnología permitió seguir el rastro de la banda
A pesar de la aparente sofisticación del esquema, las autoridades lograron reconstruir los movimientos de los sospechosos mediante una combinación de herramientas tecnológicas y trabajo de inteligencia. La investigación incluyó el análisis de cámaras de vigilancia de establecimientos comerciales, lectores automáticos de matrículas, registros de peajes y datos de teléfonos celulares.
Los detectives también contaron con la colaboración de especialistas en prevención de pérdidas de Home Depot y otras empresas afectadas, quienes aportaron información clave para rastrear los productos robados.
Además, los investigadores revisaron registros de casas de empeño y ejecutaron múltiples órdenes de registro que permitieron recopilar evidencia física y documental. Las autoridades sostienen que la combinación de estas pruebas fue fundamental para vincular a los sospechosos con una serie de robos ocurridos en distintos puntos de Florida.
Los acusados y el fugitivo que aún buscan
La investigación identificó a cuatro presuntos integrantes de la organización. Johnny Batista, de 19 años, fue arrestado y enfrenta cargos relacionados con numerosos robos cometidos en diferentes jurisdicciones del estado.
Otro de los acusados es Roberto Carlos Aldana Ferrera, de 31 años, quien enfrenta procesos judiciales en Georgia y posteriormente podría ser trasladado a Florida para responder por los cargos derivados de la operación.
Las autoridades también identificaron a Maikell Fleitas como integrante del grupo. Sin embargo, informaron que falleció tras sufrir una emergencia médica, sin ofrecer detalles adicionales sobre las circunstancias de su muerte.
«El señor Freitas acababa de cometer un robo cuando fue al médico por su emergencia médica y falleció allí. Hernández-Castro fue quien lo llevó al hospital y falleció allí», agregó Romero.
Mientras tanto, Roberto Hernández-Castro es el principal objetivo de búsqueda dentro del caso. Las autoridades no han revelado detalles sobre su posible paradero, pero mantienen activa la solicitud de colaboración ciudadana para localizarlo.
Miami-Dade aparece como pieza clave del esquema
Uno de los elementos más relevantes de la investigación es la presunta conexión de Miami-Dade con la distribución de la mercancía robada. Durante la presentación de los resultados de la Operación “Hammer Time”, el fiscal general de Florida, James Uthmeier, aseguró que los integrantes de la organización presuntamente trasladaban las herramientas sustraídas a Miami-Dade para venderlas posteriormente.
«Este grupo de criminales orquestó cuidadosamente robos en al menos trece condados para entregar los beneficios ilícitos lo antes posible», dijo Uthmeier. «En Florida, nuestro Grupo de Trabajo Organizado contra el Robo en Comercio Minorista desmantelará las redes de robos, mantendrá bajos los costes minoristas para los consumidores y protegerá a los floridanos trabajadores», añadió el fiscal.
Según los investigadores, la existencia de un mercado secundario para este tipo de productos permitió que la organización obtuviera beneficios económicos significativos y mantuviera sus operaciones durante varios meses.
Aunque las autoridades no han revelado detalles específicos sobre los canales utilizados para la reventa, consideran que esta etapa era fundamental para el funcionamiento del esquema criminal.
Los cargos podrían derivar en severas condenas
Los acusados enfrentan una amplia lista de delitos, incluyendo asociación ilícita, conspiración para cometer asociación ilícita, robo con allanamiento, intento de robo con allanamiento, gran hurto y posesión de herramientas para la comisión de delitos.
Debido a la cantidad de incidentes investigados y a la dimensión de la operación, los fiscales no descartan la posibilidad de presentar cargos adicionales conforme avance el proceso judicial.
Expertos en seguridad señalan que los casos de robo minorista organizado suelen implicar penas más severas cuando las autoridades logran demostrar la existencia de una estructura coordinada y no simples actos aislados.
Florida endurece su respuesta contra el robo minorista organizado
La Operación “Hammer Time” se desarrolla en un contexto de creciente preocupación por el aumento de redes dedicadas al robo organizado en comercios de todo el país.
En los últimos años, las autoridades de Florida han incrementado los recursos destinados a combatir este fenómeno, argumentando que estas organizaciones generan pérdidas millonarias para empresas, afectan a los consumidores y alimentan mercados ilegales de reventa.
«El estado de Florida tiene un gran problema con los robos y robos en tiendas, y con personas que viajan entre los condados para cometer delitos. Y creo que tomamos un grupo sustancial, una organización, que ha afectado al estado de Florida. Quiero decir, los precios suben constantemente en las tiendas minoristas, en equipos y herramientas. Y esta es la razón por la que, estos cuatro tipos que parecen ladrones del montón son la razón por la que algunos de estos precios están por las alturas», sostuvo Romero.
La investigación continúa abierta y las autoridades aseguran que seguirán rastreando posibles conexiones con otros delitos y posibles colaboradores que hayan participado en la distribución de los productos robados.
Por ahora, la atención sigue centrada en localizar a Roberto Hernández-Castro, el único integrante identificado de la organización que permanece fuera del alcance de la justicia mientras uno de los mayores casos recientes de robo organizado en Florida continúa desarrollándose.





