Tres estadounidenses denunciaron torturas en Venezuela: Washington pide inmunidad para Delcy Rodríguez

Delsy Rodríguez. Foto: Video de YouTube de Telemundo 51 Miami

El Gobierno del presidente Donald Trump intervino en una demanda civil tramitada en Miami para respaldar la inmunidad de Delcy Rodríguez y evitar que la dirigente venezolana sea responsabilizada personalmente por una indemnización de 314 millones de dólares concedida a tres ciudadanos estadounidenses que denunciaron haber sido encarcelados y torturados en Venezuela.

La solicitud la presentó el Departamento de Justicia después de que un juez federal dictara una sentencia millonaria contra Nicolás Maduro, el empresario colombiano Alex Saab, otros cinco acusados y el denominado Cartel de los Soles. Rodríguez no quedó incluida inicialmente en ese fallo porque sus abogados sí comparecieron ante el tribunal y alegaron que, al ser considerada jefa de Estado reconocida, está protegida frente a demandas civiles en Estados Unidos.


El planteamiento del Gobierno estadounidense introduce una compleja disputa jurídica que no necesariamente cuestiona las denuncias de tortura, pero sí obliga al tribunal a determinar si Rodríguez puede ser sometida a la jurisdicción de una corte federal.

Washington interviene en un caso con fuertes implicaciones políticas

El escrito del Departamento de Justicia solicita que Delcy Rodríguez no tenga que responder por la indemnización otorgada a Jerrel Kenemore, Jason Saad y Edgar Marval, los tres estadounidenses que presentaron la demanda.

La intervención resulta especialmente significativa por tratarse de un caso relacionado con Venezuela, un país cuyas autoridades han sido objeto de acusaciones, sanciones y procesos judiciales impulsados desde Estados Unidos durante los últimos años.

La petición, sin embargo, está centrada en una doctrina tradicional de derecho internacional: la inmunidad que protege a determinados gobernantes extranjeros reconocidos por Washington mientras ejercen sus funciones.

Esto significa que el Gobierno de Trump no está pidiendo necesariamente que se desestimen las acusaciones formuladas por los demandantes ni que se considere inocente a Rodríguez. Su planteamiento se concentra en definir si un tribunal estadounidense tiene autoridad para procesarla civilmente mientras mantenga el estatus reconocido por el Ejecutivo.


El Departamento de Justicia presentó su posición tras la sentencia emitida por el juez federal Darrin P. Gayles, quien concedió 314 millones de dólares en daños a favor de los tres demandantes.

¿Por qué Delcy Rodríguez no terminó condenada junto con Maduro?

El fallo económico alcanzó a Nicolás Maduro, Alex Saab, otros cinco demandados individuales y el Cartel de los Soles. Según la información disponible, estas partes no respondieron formalmente a la demanda, lo que permitió que el tribunal emitiera una sentencia en rebeldía contra ellas.

Una sentencia en rebeldía puede producirse cuando una persona u organización demandada no comparece o no contesta dentro de los plazos establecidos. En esos casos, el juez puede aceptar como no controvertidos determinados hechos expuestos por la parte demandante, aunque todavía debe evaluar el fundamento jurídico y los daños reclamados.

La situación de Rodríguez fue diferente, sus abogados comparecieron en abril y solicitaron que la querella se desestimara. La defensa sostuvo que su condición de jefa de Estado debidamente reconocida la protege frente a acciones civiles presentadas en Estados Unidos.

Debido a esa comparecencia, Rodríguez no fue incluida automáticamente en la sentencia millonaria dictada contra los demás acusados. Su responsabilidad deberá decidirse de manera separada, después de que el juez analice los argumentos de inmunidad y las objeciones presentadas por los demandantes.

Tres estadounidenses describen graves abusos durante su cautiverio

La demanda la presentaron Jerrel Kenemore, Jason Saad y Edgar Marval, quienes permanecieron encarcelados en Venezuela antes de recuperar la libertad en 2023.

Los tres aseguran que los sometieron a torturas físicas y psicológicas, entre ellas descargas eléctricas, golpizas y posiciones de estrés. Este último método consiste en obligar a una persona a mantener posturas dolorosas o agotadoras durante periodos prolongados, con el objetivo de provocar sufrimiento físico, intimidación y desgaste mental.

Los demandantes sostienen que los efectos de los abusos no terminaron al salir de prisión. En su querella alegaron que continúan padeciendo angustia, trauma y otras consecuencias emocionales que también han afectado a sus familiares.

La demanda presenta sus encarcelamientos como parte de una operación atribuida a funcionarios venezolanos y a una supuesta estructura criminal que habría utilizado la detención de extranjeros como instrumento de presión política o negociación. El juez Gayles describió las actuaciones denunciadas como vinculadas con una presunta “empresa criminal” encabezada por Nicolás Maduro.

Una indemnización que supera los $300 millones

La sentencia de 314 millones de dólares incluye compensaciones relacionadas con el daño físico, emocional y psicológico denunciado por las víctimas. En demandas de esta naturaleza, los tribunales pueden reconocer diferentes categorías de perjuicios. Entre ellas se encuentran los gastos médicos, la pérdida de ingresos, el dolor y sufrimiento, la angustia emocional y, en determinados casos, daños punitivos destinados a castigar conductas particularmente graves.

Sin embargo, obtener una sentencia favorable no garantiza que el dinero sea cobrado inmediatamente. Los demandantes tendrían que localizar activos pertenecientes a los condenados que puedan ser embargados legalmente dentro de Estados Unidos o en jurisdicciones dispuestas a reconocer el fallo.

Este proceso puede ser especialmente complicado cuando los acusados se encuentran fuera del país, no reconocen la autoridad del tribunal o mantienen sus bienes mediante empresas, intermediarios y estructuras financieras difíciles de rastrear.

Por ello, aunque el fallo representa una importante victoria judicial para Kenemore, Saad y Marval, su ejecución podría convertirse en una batalla legal independiente.

El intercambio que permitió liberar a los tres estadounidenses

A los tres demandantes los liberaron en 2023 como parte de un acuerdo que permitió la excarcelación de Alex Saab en Estados Unidos. Saab había sido detenido y se encontraba a la espera de juicio por acusaciones de lavado de dinero. Durante años funcionarios estadounidenses lo describieron como un estrecho colaborador y presunto testaferro de Nicolás Maduro.

Las autoridades venezolanas, por su parte, defendieron a Saab y lo presentaron como un enviado diplomático que realizaba gestiones internacionales para Caracas. El intercambio generó críticas en Estados Unidos, especialmente entre quienes consideraban que la liberación de Saab podía incentivar la detención de ciudadanos extranjeros para utilizarlos posteriormente como moneda de negociación.

El Gobierno estadounidense defendió el acuerdo por haber permitido el retorno de ciudadanos encarcelados en Venezuela. La demanda presentada posteriormente por Kenemore, Saad y Marval trasladó al ámbito judicial las consecuencias de aquellos encarcelamientos. Los tres buscan que los responsables señalados respondan económicamente por las torturas y el sufrimiento que aseguran haber padecido.

El papel atribuido a Nicolás Maduro

La sentencia señala a Nicolás Maduro como la figura principal de la supuesta estructura responsable de las acciones denunciadas. De acuerdo con la versión presentada por los demandantes, los encarcelamientos no habrían sido hechos aislados cometidos únicamente por funcionarios de menor rango. La querella sostiene que formaban parte de una operación más amplia conectada con altos niveles del poder venezolano.

Maduro no respondió a la acción civil, según la información citada en el proceso, por lo que el juez dictó sentencia en su contra. Las autoridades venezolanas han rechazado históricamente las acusaciones formuladas desde Estados Unidos contra Maduro y otros dirigentes, calificándolas como parte de una estrategia política para debilitar al Gobierno de Caracas. La falta de comparecencia de Maduro en este caso significa que el tribunal no escuchó una defensa formal suya antes de emitir el fallo.

Alex Saab vuelve a quedar bajo escrutinio judicial

La inclusión de Alex Saab entre los condenados reaviva la atención sobre una figura que durante años estuvo en el centro de las tensiones entre Washington y Caracas. Estados Unidos lo acusó de participar en operaciones de lavado de dinero relacionadas con contratos y programas administrados por el Estado venezolano. Saab negó las acusaciones y sostuvo que sus actividades estaban vinculadas con misiones oficiales del Gobierno de Venezuela.

Su liberación en 2023 puso fin al proceso penal que enfrentaba en Estados Unidos, pero la nueva sentencia civil lo responsabiliza, junto con Maduro y otros acusados, por los daños reclamados por los tres estadounidenses.

Al tratarse de un proceso civil, el estándar jurídico y las consecuencias son distintos a los de una causa penal. La sentencia no implica una condena carcelaria, pero sí establece una obligación económica y una declaración de responsabilidad en favor de los demandantes.

¿Qué es el Cartel de los Soles?

El fallo también menciona al denominado Cartel de los Soles, descrito en la demanda como una supuesta red de narcotráfico relacionada con altos mandos militares y funcionarios venezolanos.

El nombre surgió por las insignias con forma de sol utilizadas por oficiales de alto rango de las Fuerzas Armadas venezolanas. Con el paso del tiempo, autoridades estadounidenses comenzaron a utilizar el término para referirse a presuntas operaciones de narcotráfico y corrupción vinculadas con sectores del aparato estatal.

No se trata necesariamente de una organización con una estructura convencional, jerarquía pública o membresía claramente definida como la de otros carteles conocidos. El concepto suele ser empleado para agrupar a funcionarios y militares acusados de facilitar rutas, proteger cargamentos o participar en actividades relacionadas con el tráfico de drogas.

Caracas ha rechazado estas acusaciones y considera que la expresión forma parte de la narrativa utilizada por Washington para criminalizar a las autoridades venezolanas. En la demanda de los tres estadounidenses, el Cartel de los Soles aparece como una de las entidades presuntamente vinculadas con la estructura que habría facilitado los abusos denunciados.

Qué significa la inmunidad de un jefe de Estado

La inmunidad de los jefes de Estado es una protección reconocida dentro del derecho internacional y las relaciones diplomáticas. Su objetivo es impedir que tribunales de un país interfieran en las funciones oficiales de la máxima autoridad de otro Estado. También busca evitar una cadena de demandas políticamente motivadas que pueda alterar las relaciones entre gobiernos.

En Estados Unidos, el Poder Ejecutivo suele desempeñar un papel decisivo al comunicar a los tribunales si reconoce a una persona como jefe de Estado y si considera que debe recibir inmunidad. Los jueces suelen conceder un peso considerable a esa posición porque el reconocimiento de gobiernos y dirigentes extranjeros corresponde principalmente al Ejecutivo, no al Poder Judicial.

No obstante, la inmunidad no equivale necesariamente a una declaración de inocencia. Una corte puede concluir que no tiene jurisdicción para procesar a un gobernante, aunque las acusaciones subyacentes sean graves. La decisión se concentra entonces en el estatus del acusado y no en establecer si los hechos ocurrieron.

Los abogados de Kenemore, Saad y Marval cuestionan que Delcy Rodríguez pueda utilizar la inmunidad para evitar una demanda vinculada con torturas. Este será uno de los puntos más controvertidos del proceso.

Los demandantes podrían argumentar que los abusos denunciados no constituyen funciones legítimas de un jefe de Estado y que, por tanto, no deberían estar protegidos como actos oficiales. La defensa puede responder que la inmunidad personal de un jefe de Estado es amplia mientras la persona ocupa el cargo reconocido, incluso cuando la demanda se basa en conductas que los acusadores describen como ilegales.

El tribunal tendrá que distinguir entre varias doctrinas jurídicas: la inmunidad personal derivada del cargo, la inmunidad por actos oficiales y las posibles excepciones aplicables a violaciones graves de derechos humanos. El respaldo del Departamento de Justicia fortalece considerablemente la posición de Rodríguez, pero el juez mantiene la autoridad para decidir cómo se aplica la ley al caso concreto.

Las acusaciones también tienen una dimensión internacional

Las denuncias de los demandantes se producen en medio de años de acusaciones por detenciones arbitrarias, torturas, persecución y malos tratos dentro de centros de reclusión venezolanos. Organizaciones defensoras de los derechos humanos, familiares de detenidos y exreclusos han documentado presuntos abusos cometidos por organismos de seguridad.

La Corte Penal Internacional también investiga acusaciones relacionadas con posibles crímenes de lesa humanidad en Venezuela. Esa investigación es independiente de la demanda presentada en Miami. La Corte Penal Internacional examina la posible responsabilidad penal individual por delitos internacionales, mientras que el proceso estadounidense busca una compensación económica para tres víctimas concretas. Aun así, la existencia de investigaciones internacionales ofrece un contexto más amplio a las denuncias realizadas por los estadounidenses.

Una posición delicada para la Administración Trump

La petición de inmunidad coloca al Gobierno de Trump ante una aparente contradicción política. Washington ha denunciado durante años los abusos atribuidos a las autoridades venezolanas. Al mismo tiempo, ahora solicita que una dirigente de ese país sea protegida de una acción civil presentada por ciudadanos estadounidenses que aseguran haber sido torturados.

La explicación jurídica es que la política exterior y las reglas de inmunidad pueden obligar al Ejecutivo a defender una doctrina institucional, incluso cuando las acusaciones contra la persona protegida sean graves.

Estados Unidos puede sostener que la tortura debe investigarse y sancionarse, pero también defender que los tribunales nacionales no deben procesar civilmente a un jefe de Estado reconocido. Esta diferencia entre la valoración política de un gobierno y las obligaciones diplomáticas del Estado será determinante para comprender el alcance de la solicitud.

El juez tendrá la última palabra

El juez Darrin P. Gayles deberá decidir si acepta la posición del Departamento de Justicia y desestima la demanda contra Delcy Rodríguez. Si reconoce la inmunidad, Rodríguez quedaría fuera de la acción civil mientras mantenga la protección asociada a su condición de jefa de Estado.

Eso no eliminaría la sentencia ya emitida contra Maduro, Saab, los otros acusados y el Cartel de los Soles. Los demandantes podrían apelar la decisión o intentar reactivar sus reclamaciones en el futuro si cambia el estatus jurídico o político de Rodríguez.

En algunos casos, la inmunidad personal desaparece cuando un dirigente deja el cargo, aunque puede mantenerse una protección diferente para determinados actos oficiales realizados durante su mandato. Por ese motivo, una desestimación por inmunidad no siempre significa que las reclamaciones queden cerradas definitivamente.

El desafío de cobrar la indemnización

Además de la disputa sobre Rodríguez, los demandantes enfrentarán el reto de ejecutar la sentencia de 314 millones de dólares. Para cobrar, sus abogados deberán identificar bienes, cuentas bancarias, propiedades o intereses económicos pertenecientes a los demandados.

Los activos vinculados con gobiernos extranjeros o empresas estatales pueden estar protegidos por otras formas de inmunidad soberana. También podría ser necesario demostrar que determinados bienes pertenecen directamente a los condenados y no al Estado venezolano, a compañías independientes o a terceros.

Las sanciones estadounidenses contra funcionarios y entidades venezolanas añaden otra capa de complejidad. Algunos activos podrían estar bloqueados por el Gobierno federal, lo que no significa necesariamente que puedan ser entregados de manera automática a demandantes privados. Cada intento de embargo puede generar nuevos litigios sobre propiedad, jurisdicción y prioridad entre acreedores.

Un caso que puede sentar precedente

La decisión sobre Delcy Rodríguez podría tener consecuencias para otras demandas presentadas en Estados Unidos contra dirigentes extranjeros. El tribunal deberá pronunciarse sobre si la protección de un jefe de Estado prevalece incluso cuando la demanda está basada en acusaciones de tortura.

Una decisión favorable a Rodríguez reforzaría la idea de que la inmunidad personal es prácticamente absoluta mientras exista reconocimiento oficial por parte de Washington. Una decisión contraria podría abrir una vía para que víctimas de abusos intenten responsabilizar civilmente a gobernantes extranjeros ante cortes estadounidenses. Cualquiera de los dos resultados podría ser apelado y eventualmente examinado por tribunales superiores.

Qué sigue en el proceso

El próximo paso será la evaluación judicial de la solicitud de inmunidad y de los argumentos presentados por los abogados de las víctimas. El juez puede pedir escritos adicionales, convocar una audiencia o decidir basándose en los documentos ya incorporados al expediente.

Mientras se resuelve la situación de Delcy Rodríguez, la sentencia contra los demás demandados permanece como una victoria legal para Kenemore, Saad y Marval. El caso continuará siendo seguido de cerca por especialistas en derecho internacional, defensores de derechos humanos y sectores políticos interesados en las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela.

Más allá del resultado económico, el litigio plantea una pregunta de profundo alcance: si la protección diplomática concedida a un gobernante debe imponerse sobre el intento de las víctimas de buscar reparación por actos de tortura. La respuesta del tribunal podría definir no solo el futuro de esta demanda, sino también los límites de la inmunidad frente a algunas de las acusaciones más graves que pueden presentarse ante la justicia estadounidense.


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