Hija única, Yulismeidys María Loyola Fernández, salió de su casa en la noche de agosto 22, en el Reparto Kilo-12, vestida de blanco. “Me voy para Rancho Hatuey”, le anunció a su mamá, quien la vio por última vez esa noche, relató el diario local Escambray.

Yulismeidys estaba por comenzar el 12 grado en el preuniversitario Urbano Honorato del Castillo, de Sancti Spíritus. En la noche de agosto 22 se reunió con un grupo de personas en el rancho, entre ellos el hombre que confesó luego su asesinato.

El cadáver de la joven apareció en un lugar conocido por Camino Jorobao, al oeste de la ciudad espirituana, de acuerdo con sus familiares.

Según reportara el diario cubano, la Jefatura del Minint logró la detención y confesión del autor de este hecho, quien reconoció que, como no pudo conseguir el objetivo de violar a la joven, la quitó la vida.


Los familiares de Yulismeidys dijeron que los agentes les mantuvieron al tanto de la investigación todo el tiempo pero les aseguraron que “el caso no está cerrado”. Fueron ellos quienes comunicaron a la madre de la joven, Yaidelmys Fernández, que la joven se había defendido durante el asalto.

“Mi hija estaba empezando a vivir”, dijo su mamá. “Lo que nos ha pasado le puede suceder a cualquier familia. Hay que tomar medidas drásticas”, señaló.

Su asesino confeso se enfrenta a condenas que van desde los 15 a los 30 años de cárcel y que contemplan, incluso, la pena de muerte.