Gasolina alcanza precio histórico durante el Día del Trabajo en Estados Unidos

Gasolina en Florida. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

El precio promedio de la gasolina regular en Estados Unidos alcanzó aproximadamente 4,15 dólares por galón, después de convertirse en el más alto registrado durante un fin de semana del Día del Trabajo.

La cifra confirma que el encarecimiento del combustible no terminó con el cierre simbólico de la temporada de viajes de verano. Al contrario, el promedio nacional avanzó desde los 4,14 dólares reportados antes de la festividad hasta 4,1514 dólares el 8 de septiembre, según la actualización diaria de la Asociación Americana del Automóvil.


Aunque el valor continúa por debajo del máximo histórico absoluto de 5,02 dólares alcanzado en junio de 2022, nunca antes los conductores estadounidenses habían pagado más de cuatro dólares por galón durante el Día del Trabajo. El récord anterior para esa fecha era de 3,82 dólares y había permanecido vigente desde septiembre de 2012.

Casi un dólar más por galón que en 2025

La diferencia interanual muestra la velocidad con la que se ha deteriorado el panorama para los conductores. Durante el mismo periodo de 2025, el galón regular costaba alrededor de 3,19 dólares. En apenas un año, el incremento se aproxima a los 96 centavos por galón.

Para un automóvil con un tanque de 15 galones, llenar desde cero cuesta ahora cerca de 62,25 dólares. Con el precio de 2025, el mismo tanque habría requerido aproximadamente 47,85 dólares. La diferencia supera los 14 dólares en cada visita completa a la gasolinera.

Un conductor que llene ese tanque cuatro veces al mes puede estar gastando alrededor de 57 dólares adicionales mensuales, sin contar posibles aumentos futuros ni las variaciones regionales.

El impacto es mayor para trabajadores que dependen diariamente de sus vehículos, familias que viven lejos de sus centros laborales, conductores de servicios de transporte y pequeños negocios con varias unidades.


El estrecho de Ormuz vuelve a golpear los surtidores

AAA atribuyó buena parte del encarecimiento a la volatilidad en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo. Las interrupciones y la reducción del tráfico de crudo por ese paso marítimo han limitado la oferta global y elevado el precio del petróleo.

El conflicto con Irán, iniciado a finales de febrero, disparó los precios del crudo y trasladó rápidamente esa presión al mercado minorista estadounidense. Durante la semana previa al Día del Trabajo, el petróleo estadounidense WTI cerró por encima de los 91 dólares por barril.

El crudo es el componente más importante del precio final de la gasolina. Por esa razón, cualquier interrupción significativa en la producción o el transporte internacional puede sentirse rápidamente en los surtidores estadounidenses.

La guerra también coincidió con ataques ucranianos contra refinerías rusas, una menor producción en algunas plantas de China y un aumento de la demanda internacional de combustibles refinados en Estados Unidos. La combinación ha reducido el margen disponible para responder a nuevos problemas de suministro.

Las refinerías estadounidenses operan cerca de su límite

El mercado interno también enfrenta obstáculos. Las refinerías estadounidenses operan aproximadamente al 98% de su capacidad, lo que deja poco espacio para elevar rápidamente la producción si aumenta la demanda o se produce una interrupción.

Las altas temperaturas en Texas pueden afectar las instalaciones. Además, la temporada de huracanes representa una amenaza para las refinerías, terminales y oleoductos de la costa del golfo de México.

Un huracán que obligue a cerrar temporalmente parte de esa infraestructura podría provocar nuevas subidas, incluso si el precio internacional del petróleo se mantiene estable.

Los inventarios estadounidenses de gasolina disminuyeron de 206,8 millones a 205,7 millones de barriles durante la semana previa al feriado. La demanda también descendió, pero esa reducción no fue suficiente para compensar el elevado costo del crudo.

California supera ampliamente los cinco dólares

La presión no se distribuye de forma uniforme. California continúa entre los mercados más caros del país, con precios cercanos a 5,80 dólares por galón. Washington, Hawái, Oregón, Alaska y Nevada también registran valores especialmente elevados.

En el otro extremo, Texas se mantiene entre los estados más económicos, con aproximadamente 3,69 dólares por galón en la medición difundida antes del Día del Trabajo. Indiana, Oklahoma, Mississippi, Louisiana y Arkansas también aparecen entre los mercados menos costosos.

Florida ronda los 3,93 dólares, un precio inferior al promedio nacional, pero considerablemente mayor que el observado al comenzar 2026. La diferencia es relevante en un estado donde millones de residentes dependen del automóvil y recorren largas distancias para trabajar.

Las variaciones estatales responden a impuestos, regulaciones ambientales, distancia de las refinerías, costos de transporte y condiciones locales de oferta y demanda.

El diésel lleva el problema a supermercados y entregas

El aumento no se limita a los automóviles particulares. El precio promedio nacional del diésel llegó a 5,85 dólares por galón, estableciendo un récord.

Este combustible mueve buena parte de los camiones que transportan alimentos, materiales de construcción, mercancías y paquetes. Cuando aumenta el costo de llenar esos vehículos, las empresas suelen trasladar una parte del gasto a los consumidores.

Por eso, la crisis energética puede terminar reflejada en los precios de los supermercados, las entregas a domicilio, los servicios de construcción y otros productos que recorren grandes distancias antes de llegar al comprador.

El alivio después del verano ya no está garantizado

Normalmente, la gasolina comienza a bajar después del Día del Trabajo. Disminuyen los viajes vacacionales y las refinerías empiezan a producir mezclas de invierno, generalmente más económicas. En 2026, sin embargo, esa tendencia estacional podría quedar neutralizada por la situación internacional y la limitada capacidad de las refinerías.

El secretario de Energía, Chris Wright, señaló que los mercados de futuros anticipan una posible reducción de alrededor de 35 centavos para noviembre. Esa proyección no constituye una garantía: depende de que no se produzcan nuevas interrupciones en el estrecho de Ormuz, daños en refinerías o eventos meteorológicos graves.

El precio final también puede cambiar rápidamente si el conflicto con Irán se intensifica o si el petróleo vuelve a acercarse a los máximos registrados durante la primavera.

Por el momento, el récord del Día del Trabajo deja una conclusión clara: la tradicional caída de precios asociada al final del verano podría tardar más de lo habitual, manteniendo la presión sobre los hogares y la economía estadounidense.


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