¿Marriott desembarcará en Cuba? Royalton estudia volver tras la salida de Meliá

Hotel en Cuba. Imagen creada con IA. Foto: Chat GPT

La cadena canadiense Royalton Hotels & Resorts podría convertirse en la primera gran compañía hotelera internacional en regresar a Cuba después de la retirada de varios operadores extranjeros. La posible operación incluiría algún tipo de colaboración con Marriott International, aunque hasta el momento ninguna de las empresas ha confirmado oficialmente el proyecto.

La información fue atribuida inicialmente a fuentes del sector turístico por los medios especializados Preferente y Reportur. Ejecutivos vinculados a Royalton habrían reconocido que el retorno está bajo consideración, pero sin precisar hoteles, cantidad de habitaciones, modelo de gestión ni una fecha aproximada. Por ello, el movimiento continúa siendo una posibilidad empresarial y no una operación cerrada.


Un regreso significativo tras la retirada de grandes cadenas

El eventual retorno tendría especial relevancia porque Royalton estuvo entre los grupos extranjeros que suspendieron o redujeron sus operaciones en la Isla durante la crisis turística de 2026.

Durante años, la compañía —anteriormente conocida como Blue Diamond Resorts— gestionó numerosos establecimientos cubanos, incluidos complejos vacacionales en La Habana, Varadero y otros destinos de playa.

Blue Diamond adoptó oficialmente el nombre Royalton Hotels & Resorts el 11 de agosto de 2025, como parte de una reorganización destinada a unificar su identidad comercial bajo su marca más reconocida, según informó la propia empresa en su comunicado corporativo.

Su regreso marcaría un cambio de dirección después de la salida de Meliá, Iberostar y otros operadores que durante décadas sostuvieron una parte importante de la infraestructura turística controlada por el régimen cubano.

¿Qué papel tendría Marriott?

La posibilidad de que Marriott participe añade una dimensión internacional mucho mayor al proyecto. Royalton y Marriott mantienen desde 2021 una alianza que incorporó diferentes hoteles del Caribe y México a la colección de resorts todo incluido de Marriott Bonvoy.


Actualmente, esa relación puede observarse en establecimientos como Royalton Grenada y Royalton Splash Punta Cana, comercializados bajo Autograph Collection. Sin embargo, ese acuerdo no implica automáticamente su extensión a Cuba.

Hasta el 20 de agosto, las páginas corporativas de Royalton y Marriott no mostraban ningún anuncio sobre una nueva operación en territorio cubano. La lista pública de resorts de Royalton tampoco incluye propiedades activas en la Isla.

Esto obliga a diferenciar entre una eventual colaboración comercial y la presencia directa de Marriott como operador. Cualquier entrada de una compañía estadounidense tendría que superar importantes obstáculos regulatorios derivados de las sanciones de Washington y de los vínculos de numerosos hoteles cubanos con conglomerados estatales y militares.

El turismo cubano atraviesa uno de sus peores momentos

El posible regreso se plantea en medio de una contracción sin precedentes. Las llegadas internacionales disminuyeron aproximadamente un 56% entre enero y abril de 2026 respecto al mismo período del año anterior.

La industria nunca logró recuperarse completamente de la pandemia. En 2018 Cuba recibió cerca de 4,75 millones de viajeros, pero los registros posteriores apenas han alcanzado una fracción de aquella cifra. Apagones prolongados, escasez de combustible, dificultades para conseguir alimentos y deterioro del transporte han reducido todavía más la capacidad para atender visitantes, según reportó Reuters.

En destinos como Varadero y la Ciénaga de Zapata se documentaron hoteles, restaurantes y atracciones cerrados. La falta de combustible también complicó los traslados desde los aeropuertos y obligó a varias aerolíneas a suspender sus conexiones.

Este deterioro expone el fracaso de una estrategia estatal que durante años destinó cuantiosos recursos a construir hoteles, mientras servicios esenciales para la población —como electricidad, agua, transporte y salud— continuaban colapsando.

La salida de Meliá dejó un enorme vacío

La crisis se agravó cuando Meliá anunció inicialmente que dejaría de gestionar 15 de sus 34 establecimientos en Cuba. Posteriormente, la compañía decidió cancelar todos sus contratos y servicios en el país a partir del 24 de julio de 2026, poniendo fin a una presencia de más de tres décadas, según informó El País.

La retirada respondió a una combinación de dificultades operativas, riesgos legales, sanciones estadounidenses e inseguridad económica. Iberostar y otros operadores también redujeron o suspendieron su actividad.

Para las autoridades cubanas, la pérdida de estas cadenas representa mucho más que el cierre de hoteles. Supone menos capacidad internacional de promoción, dificultades para acceder a sistemas de reservaciones y una reducción adicional del ingreso de divisas.

Operar un hotel en Cuba implica obstáculos básicos

El problema no consiste únicamente en atraer viajeros. Un hotel necesita electricidad estable, agua, combustible, transporte, alimentos, productos de higiene, personal capacitado y sistemas de pago funcionales.

Muchas de esas condiciones no están garantizadas actualmente en Cuba. Reuters constató el cierre de establecimientos turísticos y describió destinos prácticamente desiertos como consecuencia de la crisis energética y la caída de visitantes. En Varadero, al menos dos hoteles habían cerrado mientras la escasez de combustible amenazaba la continuidad del resto de la actividad turística, según otro reporte de la agencia.

Royalton y cualquier eventual socio tendrían que determinar cómo garantizar suministros y servicios sin depender completamente de una infraestructura nacional profundamente deteriorada.

Un eventual retorno no resolvería la crisis

La entrada de Royalton y Marriott sería utilizada por el régimen cubano como una señal de confianza internacional. También podría ayudar a comercializar habitaciones mediante redes globales y programas de fidelización como Marriott Bonvoy.

Sin embargo, una operación aislada no revertiría el desplome del turismo. Cuba continúa enfrentando escasez de vuelos, pérdida de competitividad frente a República Dominicana y México, deficiencias en los servicios y una infraestructura incapaz de garantizar condiciones estables.

Mientras las compañías no publiquen un comunicado formal, el proyecto debe considerarse una negociación o posibilidad en evaluación. Su concreción dependerá de las sanciones, la estructura de propiedad de los hoteles, las garantías financieras y la capacidad del régimen para ofrecer unas condiciones operativas que hoy siguen siendo extremadamente inciertas.


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