
La industria turística cubana acaba de recibir otro golpe de gran magnitud. El grupo canadiense Sunwing Vacations Group, uno de los principales operadores turísticos hacia Cuba durante las últimas dos décadas, suspendió definitivamente sus operaciones en varios destinos de la isla, una decisión que confirma el deterioro de un sector considerado estratégico para la economía nacional.
La medida llega en un momento particularmente complejo para Cuba. La isla atraviesa una prolongada crisis energética, enfrenta dificultades para garantizar combustible, registra una caída sostenida en la llegada de visitantes internacionales y sufre las consecuencias de un creciente aislamiento comercial derivado tanto de factores internos como externos.
Más allá del impacto inmediato en el número de turistas, la salida de Sunwing es vista por especialistas como una señal de alarma para el futuro de la industria turística cubana, una actividad que aporta miles de millones de dólares en ingresos y constituye una de las principales fuentes de divisas del país.
Sunwing y su histórica relación con el turismo cubano
Tras analizar el escenario operativo en la isla, la aerolínea Sunwing decidió suspender sus operaciones hacia Cuba de manera indefinida. La compañía, que forma parte del grupo WestJet, comunicó que la medida permanecerá en vigor hasta nuevo aviso, aunque evitó ofrecer detalles específicos sobre las causas que motivaron la decisión.
La importancia de Sunwing para Cuba va mucho más allá de la operación de vuelos vacacionales. Durante años, la compañía se convirtió en uno de los principales canales de comercialización del destino Cuba en Canadá, promoviendo paquetes turísticos que incluían vuelos, alojamiento y servicios en polos como Varadero, Cayo Coco, Cayo Santa María, Holguín, Cayo Largo y La Habana que comenzarían a restablecerse a finales de octubre después que en abril anunciara una suspensión.
Su modelo de negocio permitió a miles de turistas canadienses viajar a la isla cada año, contribuyendo a sostener la ocupación hotelera incluso en períodos de crisis económica o caída de otros mercados emisores.
Canadá ha ocupado durante años el primer lugar entre los países que más turistas envían a Cuba. En algunas temporadas, más de un tercio de todos los visitantes internacionales procedían de ese país, lo que convierte cualquier reducción de operaciones canadienses en una amenaza directa para los ingresos turísticos nacionales.
La compañía informó que se comunicará de manera individual con los clientes afectados por la cancelación de sus reservas. Como parte de las opciones ofrecidas, los pasajeros podrán elegir entre reprogramar sus vacaciones hacia otros destinos disponibles dentro de la red de Sunwing o solicitar la devolución total del dinero pagado por sus paquetes y servicios contratados.
«Esta noticia puede resultar decepcionante para los clientes y agentes de viajes, especialmente dada la fuerte conexión que muchos canadienses tienen con Cuba y su gente», reconoció la compañía y llamó a tener en cuenta la situación de sus socios y trabajadores del sector turístico en la isla.
Un nuevo episodio en la retirada de empresas extranjeras
La suspensión definitiva de Sunwing se produce en medio de un proceso más amplio de reducción de la presencia empresarial extranjera en Cuba. En los últimos meses varias compañías internacionales han comenzado a reevaluar sus operaciones en la isla ante el deterioro de las condiciones económicas y las nuevas medidas de la administración estadounidense amparadas en las órdenes ejecutivas firmadas por Donald Trump.
Uno de los casos más significativos ha sido el de Blue Diamond Resorts, empresa vinculada al mismo grupo empresarial canadiense que Sunwing y que dejó de operar 62 hoteles en la isla. La cadena anunció recientemente el fin de sus operaciones en Cuba, poniendo término a años de gestión hotelera en algunos de los principales complejos turísticos del país.
Paralelamente, varias cadenas hoteleras internacionales como Iberostar y Meliá han reestructurado contratos o abandonado instalaciones administradas conjuntamente con entidades estatales cubanas. Como consecuencia de la desvinculación de una institución bancaria extranjera de Fincimex —la entidad financiera asociada al conglomerado militar GAESA—, el Banco Central de Cuba confirmó que las operaciones con tarjetas Visa y Mastercard dejarán de estar disponibles en el país. La decisión impacta directamente los mecanismos de pago internacionales y representa un nuevo revés para las transacciones electrónicas en la isla.
La tendencia refleja una pérdida de confianza en la capacidad del sector para recuperar los niveles de actividad previos a la pandemia y mantener condiciones operativas competitivas frente a otros destinos del Caribe.
La presión de las sanciones y el factor GAESA
Uno de los elementos que ha transformado el escenario empresarial en Cuba durante los últimos meses ha sido el endurecimiento de las medidas estadounidenses dirigidas contra entidades vinculadas al conglomerado militar Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA).
El grupo controla una parte significativa de la infraestructura turística del país, incluyendo hoteles, marinas, centros comerciales, agencias de viaje, compañías financieras y otros activos estratégicos. Las nuevas disposiciones de Washington han obligado a numerosas empresas extranjeras a revisar sus vínculos comerciales con entidades cubanas para evitar posibles sanciones o restricciones financieras.
Aunque las compañías afectadas suelen evitar declaraciones públicas sobre el tema, analistas consideran que la incertidumbre regulatoria ha influido en decisiones recientes de operadores turísticos, cadenas hoteleras y entidades financieras que han reducido o eliminado su exposición al mercado cubano. La situación ha incrementado la percepción de riesgo entre inversionistas extranjeros y ha complicado la llegada de nuevos capitales al sector turístico.
Apagones y crisis energética deterioran la experiencia turística
La crisis eléctrica que vive Cuba se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la recuperación del turismo. Durante meses, el país ha registrado déficits de generación que han provocado apagones de larga duración en prácticamente todas las provincias. En numerosos territorios los cortes superan las 15 horas diarias y en ocasiones alcanzan períodos aún mayores.
La situación afecta directamente a hoteles, restaurantes, centros recreativos y servicios vinculados al turismo. Aunque muchas instalaciones cuentan con generadores de respaldo, la escasez de combustible y los altos costos operativos dificultan mantener un servicio estable.
Los visitantes han reportado interrupciones en el aire acondicionado, fallos en el suministro de agua, limitaciones en los servicios gastronómicos y problemas de conectividad, factores que impactan negativamente en la imagen internacional del destino.
A ello se suma la continua salida de servicio de importantes centrales termoeléctricas, como la Antonio Guiteras y varias unidades de la termoeléctrica Máximo Gómez, que han protagonizado repetidas averías durante 2026.
La escasez de combustible afecta vuelos y operaciones aeroportuarias
Otro factor clave detrás de la retirada de empresas turísticas es la creciente dificultad para garantizar combustible de aviación. La crisis energética cubana ha repercutido directamente en la capacidad de abastecimiento de los aeropuertos internacionales, generando incertidumbre entre las aerolíneas que operan en la isla.
Las primeras señales aparecieron a comienzos de año cuando varias compañías canadienses comenzaron a reducir frecuencias o suspender temporalmente sus rutas. Posteriormente, importantes aerolíneas internacionales como Air France, Turkish Airlines e Iberia también ajustaron o cancelaron operaciones, citando una combinación de factores que incluían problemas logísticos, baja demanda y dificultades operativas.
La reducción de vuelos ha provocado una disminución de la conectividad aérea de Cuba con mercados estratégicos y ha limitado las posibilidades de recuperación turística.
Los turistas canadienses comienzan a elegir otros destinos
Mientras Cuba enfrenta crecientes dificultades, otros países del Caribe están aprovechando la situación para captar una parte importante del mercado canadiense. República Dominicana, México y Jamaica han fortalecido su posición gracias a una oferta turística más estable, una mejor conectividad aérea y una infraestructura menos afectada por crisis energéticas.
Las cifras más recientes reflejan el profundo deterioro del principal mercado emisor de turistas hacia Cuba. Canadá, históricamente la mayor fuente de visitantes para la isla, registró una caída abrupta en sus viajes: si en marzo de 2025 arribaron 98,663 turistas canadienses, un año después la cifra se desplomó hasta solo 511 personas, una reducción de aproximadamente el 99,5%.
El retroceso también queda en evidencia al analizar el comportamiento acumulado del año. Durante el período comprendido entre enero y abril, Cuba recibió 125,444 viajeros procedentes de Canadá, muy por debajo de los 346,109 registrados en igual etapa de 2025, lo que supone una contracción del 63,8%. Este descenso forma parte de una crisis más amplia que afecta al turismo internacional en la isla, que en apenas cuatro meses dejó de captar cerca de medio millón de visitantes y acumuló una reducción del 55,8% respecto al mismo período del año anterior.
La magnitud de la caída resulta especialmente significativa si se tiene en cuenta el peso que Canadá ha mantenido durante décadas en la industria turística cubana. El país norteamericano ha sido tradicionalmente la principal fuente de visitantes extranjeros para la isla, llegando a representar cerca del 40% de todas las llegadas internacionales.
Sin embargo, los signos de deterioro ya eran visibles en 2025, cuando el número de turistas canadienses descendió hasta aproximadamente 754,000, un 12,4% menos que el registrado el año anterior. Este retroceso anticipaba las dificultades que terminarían agravándose durante 2026.
Un turismo que sigue lejos de los niveles previos a la pandemia
A pesar de las inversiones multimillonarias realizadas por el gobierno cubano en la construcción de nuevos hoteles, las cifras de visitantes continúan mostrando un desempeño inferior al esperado.
Las autoridades apostaron por ampliar la capacidad hotelera incluso en medio de la crisis económica, bajo la premisa de que el turismo lideraría la recuperación nacional. Sin embargo, los resultados han estado por debajo de las proyecciones oficiales.
Los niveles de ocupación hotelera permanecen bajos en numerosos destinos y muchos complejos operan muy por debajo de su capacidad instalada. La combinación de inflación, apagones, deterioro de servicios, restricciones financieras y pérdida de conectividad internacional ha dificultado la recuperación del sector.
Un nuevo golpe para una economía necesitada de divisas
La salida de Sunwing representa mucho más que la cancelación de rutas turísticas. Constituye un síntoma de los profundos desafíos que enfrenta Cuba para mantener una de sus principales fuentes de ingresos en moneda extranjera.
En un contexto marcado por la escasez de alimentos, medicinas, combustible y divisas, el turismo sigue siendo una actividad fundamental para la economía nacional. Sin embargo, la pérdida de operadores internacionales, la reducción de vuelos y la disminución de visitantes amenazan con agravar aún más la situación.
Para muchos observadores, el retiro definitivo de uno de los mayores grupos turísticos canadienses es una señal de que la crisis del turismo cubano ha entrado en una nueva etapa, caracterizada no solo por la caída de visitantes, sino también por la pérdida progresiva de confianza de las empresas extranjeras que durante años apostaron por la isla.
La salida de Sunwing confirma una tendencia cada vez más visible: mientras otros destinos caribeños consolidan su recuperación y atraen nuevas inversiones, Cuba enfrenta crecientes dificultades para retener a sus socios internacionales y recuperar el terreno perdido en el competitivo mercado turístico regional.





