María Elvira Salazar asegura la dictadura cubana vive sus últimos momentos: «Estamos más cerca que nunca»

La congresista republicana de Florida María Elvira Salazar aseguró que Cuba estaba “más cerca que nunca” de alcanzar la libertad, en medio de una nueva escalada de presiones políticas, económicas y judiciales impulsadas desde Washington contra el régimen de La Habana.

Sus declaraciones se produjeron en un contexto particularmente delicado para la isla, marcado por apagones masivos, escasez de combustible y alimentos, creciente inconformidad social y nuevas sanciones estadounidenses dirigidas contra el entramado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas cubanas.


«Tantos héroes de una Cuba libre nunca llegaron a ver este momento. Lucharon, sufrieron, se sacrificaron y mantuvieron viva la esperanza de libertad por generaciones. Estamos más cerca que nunca», escribió la legisladora en su cuenta de X en respuesta a un post del exiliado Giancarlo Sopo que rememoró a su padre al decir: «Ojalá mi padre estuviera vivo para ver esto. La hora está cerca. Cuba será libre».

La congresista también sostuvo que las condiciones internas de la isla, sumadas al aumento de la presión internacional, habían creado un escenario distinto al de años anteriores, algo que numerosos analistas y sectores del exilio interpretaron como un posible punto de inflexión para el régimen cubano.

El caso Hermanos al Rescate volvió a cobrar fuerza casi 30 años después

Las declaraciones de Salazar estuvieron estrechamente vinculadas a la reaparición pública del caso Hermanos al Rescate, considerado uno de los episodios más traumáticos y simbólicos en la historia reciente del exilio cubano en Miami.

El intercambio ocurrió luego de reportes periodísticos que señalaron que el Departamento de Justicia de Estados Unidos avanzaba en posibles acciones criminales relacionadas con el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate ocurrido el 24 de febrero de 1996.


Ese día, aeronaves militares cubanas derribaron dos avionetas civiles de la organización humanitaria mientras volaban sobre aguas internacionales en el estrecho de Florida. El ataque provocó la muerte de Armando Alejandre Jr., Carlos Costa, Mario de la Peña y Pablo Morales.

La tragedia generó una fuerte condena internacional y marcó profundamente la relación entre Washington y La Habana. Como consecuencia directa, Estados Unidos endureció significativamente su política hacia Cuba y aprobó meses después la Ley Helms-Burton, que reforzó el embargo económico y amplió las sanciones contra el régimen cubano.

La Organización de Estados Americanos concluyó posteriormente que Cuba había violado normas fundamentales del derecho internacional al atacar aeronaves civiles fuera de su espacio aéreo.

Para gran parte del exilio cubano, el caso continuó simbolizando la impunidad del régimen y el sufrimiento de miles de familias afectadas por décadas de confrontación política entre Cuba y Estados Unidos.

Nuevas sanciones contra GAESA golpearon sectores estratégicos del régimen

Las palabras de Salazar coincidieron con una nueva ofensiva económica de la administración del presidente Donald Trump contra el aparato financiero cubano.

El secretario de Estado Marco Rubio anunció recientemente nuevas medidas dirigidas contra empresas vinculadas a GAESA, el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba y considerado el principal centro de poder económico del país que gestiona entre el 40% y 70% de la economía.

GAESA controla buena parte de la actividad turística, hotelera, inmobiliaria y comercial de la isla, además de empresas relacionadas con puertos, tiendas en divisas, remesas y zonas estratégicas de la economía cubana.

Las sanciones estadounidenses buscaron limitar las operaciones financieras y comerciales vinculadas al conglomerado militar, así como aumentar la presión sobre compañías extranjeras que mantienen negocios con entidades controladas por el régimen.

María Elvira Salazar respaldó públicamente esas medidas y aseguró que representaban un golpe directo “al corazón financiero de la dictadura”. Según la congresista, la estrategia pretendía debilitar las estructuras económicas que permiten sostener al aparato político y represivo cubano.

Las acciones también estuvieron relacionadas con órdenes ejecutivas impulsadas por la administración Trump en los últimos meses, dirigidas a endurecer las restricciones económicas y financieras contra sectores asociados al gobierno cubano.

La crisis energética y económica agravó el descontento dentro de Cuba

Mientras aumentaban las presiones desde Washington, Cuba continuó enfrentando una de las peores crisis económicas y energéticas de las últimas décadas. En varias provincias se reportaron apagones que superaron las 20 y 24 horas consecutivas, afectando hogares, hospitales, centros de trabajo y servicios básicos. El déficit de generación eléctrica alcanzó los 2.113 MW debido a averías en centrales termoeléctricas, falta de combustible y deterioro de la infraestructura energética nacional.

La situación provocó un incremento del malestar social y fuertes críticas contra el gobierno cubano en redes sociales, donde ciudadanos denunciaron las difíciles condiciones de vida, el deterioro de los servicios públicos y la escasez de alimentos y medicinas.

El colapso energético se sumó además a una inflación descontrolada, la caída del poder adquisitivo y la creciente dolarización parcial de la economía, factores que golpearon especialmente a las familias con menos acceso a remesas o ingresos en moneda extranjera.

Expertos económicos y observadores internacionales señalaron que la combinación de sanciones, crisis estructural y falta de reformas profundas colocó al régimen cubano bajo una presión interna sin precedentes en años recientes.

La crisis también impulsó nuevas olas migratorias de cubanos hacia Estados Unidos y otros países de América Latina, en un fenómeno que continuó afectando tanto a familias dentro de la isla como a la comunidad cubana en el exterior.

Washington incrementó la presión política y diplomática sobre La Habana

En paralelo al endurecimiento económico, también crecieron las tensiones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba. Reportes recientes señalaron que funcionarios estadounidenses mantuvieron contactos y movimientos relacionados con Cuba en medio de una estrategia más agresiva hacia La Habana.

Entre las informaciones que circularon destacó el viaje del director de la CIA, John Ratcliffe, para transmitir mensajes vinculados a exigencias de “cambios fundamentales” dentro del gobierno cubano.

Aunque las autoridades estadounidenses no confirmaron oficialmente todos los detalles, la información alimentó especulaciones sobre posibles negociaciones, advertencias diplomáticas y nuevas presiones de seguridad nacional relacionadas con Cuba. Según reportes Ratcliffe se reunió con Raúl Guillermo Rodríguez Castro (El Cangrejo) y nieto de Raúl Castro así como con el general de cuerpo de ejército y ministro del interior de Cuba Lázaro Alvarez Casas.

María Elvira Salazar insistió además en que el régimen cubano representaba una amenaza para la seguridad de Estados Unidos debido a sus vínculos con Rusia, China e Irán, así como por la presencia de intereses geopolíticos adversarios de Washington dentro de la isla.

La congresista había declarado previamente que “el régimen comunista estaba en soporte vital”, una frase que volvió a viralizarse entre sectores del exilio tras el agravamiento de la crisis cubana.

Miami volvió a convertirse en epicentro del debate sobre el futuro político de Cuba

Las declaraciones de Salazar provocaron un intenso debate dentro de la comunidad cubanoamericana del sur de Florida, especialmente en Miami, donde el futuro político de Cuba continúa siendo uno de los temas más sensibles para miles de familias.

Programas de radio, plataformas digitales y redes sociales se llenaron de opiniones sobre la posibilidad de un colapso político o una transformación interna en la isla, impulsada por la combinación de presión internacional y deterioro económico.

Mientras algunos sectores celebraron las palabras de la congresista y defendieron una política más dura contra La Habana, otros cuestionaron el impacto humanitario que podrían tener nuevas sanciones sobre la población cubana.

Aun así, numerosos líderes del exilio coincidieron en que Cuba atravesaba uno de los momentos más complejos desde el inicio de la revolución, debido a la convergencia de crisis económicas, aislamiento internacional, pérdida de apoyo político y creciente inconformidad social.

En ese escenario, las declaraciones de María Elvira Salazar volvieron a encender el debate sobre si el régimen cubano enfrentaba realmente una de las mayores amenazas a su permanencia en el poder en décadas recientes.


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