El senador cubanoamericano Marco Rubio, quien presidio las audiencias en el Congreso por los ataques acústico en La Habana aseguró que el gobierno de Cuba sabe quién esta detrás de todo.


“Hubo personas dañadas y el gobierno cubano sabe” quién podría estar detrás de los ataques que han afectado a 24 víctimas confirmadas, dijo Rubio. El senador dijo que posiblemente tras los incidentes estaba la intención de “crear fricción entre Estados Unidos y Cuba”. Grupos dentro del propio aparato del gobierno cubano que no estaban de acuerdo con el proceso de normalización de relaciones o Rusia podrían ser los autores de los incidentes que aún no han sido aclarados, sugirió.

“Hay una larga historia y un patrón de acoso de Cuba hacia los diplomáticos [de EEUU] en La Habana. Es enteramente posible que ellos hubieran podido escalar esta tendencia”, afirmó Francisco Palmieri, secretario adjunto en funciones para el hemisferio occidental. “En cualquier caso, ellos son los responsables de proteger a los diplomáticos”.

Diplomáticos del Departamento de Estado no descartaron que Cuba tenga algo que ver “No podemos garantizar que podamos decir categóricamente que ellos puedan estar a salvo de esto”, dijo Todd Brown, director asistente de seguridad diplomática. El funcionario dijo que la agencia no toma medidas de seguridad específicas para proteger las residencias del personal diplomático en La Habana más allá de medidas generales. La mayoría de los ataques reportados ocurrieron en residencias, todas propiedades del gobierno cubano.

Charles Rosenfarb, director médico del buró de servicios médicos del Departamento de Estado dijo que el personal en La Habana recibe información sobre los riesgos y que la única medida activa para mitigarlos es “limitar la exposición” a ruidos o eventos anormales. “Moverse de ahí lo más rápido posible, mientras menos exposición, mejor”, señaló.


De “ridículos” e “increíbles” calificó el senador demócrata Bob Menéndez esos consejos, a los que comparó con los que se ofrecían en caso de agresión nuclear en los años 50— “métanse debajo de la mesa”.

Médicos de Estados Unidos descartaron que se tratara de un caso de histeria colectiva, como ha sugerido el gobierno de Cuba.