LMOA habría entrado nuevamente en una huelga de hambre y sed en el Calixto García, según revelaciones de su familia/Imagen tomada de redes sociales

Anamely Ramos y Omara Ruiz Urquiola, ambas activistas del Movimiento San Isidro, han lanzado un comunicado exponiendo la situación de peligro que está experimentando el artista Luis Manuel Otero Alcántara, detenido desde hace dos semanas en el Hospital Calixto García, sin que se sepa a ciencia cierta su estado de salud o el tratamiento al que ha sido sometido.

«Luis Manuel Otero Alcántara lleva más de dos semanas secuestrado en el hospital Calixto García por la policía política cubana. Ellos han decidido quién llega a él, bajo qué condiciones y toda la información que de él se ha hecho pública. En medio de esta situación es casi imposible obtener noticias certeras, confiables», comienza explicando la nota.


«Aún así nos ha llegado la información de que Luis Manuel está en huelga de hambre, sed y silencio, desde el lunes pasado, firme en su decisión de no ceder hasta no ver cumplidas sus demandas», indicaron.

Según las opositoras, desde la semana pasada la Seguridad del Estado ha puesto nuevas trabas, y no permite que su familia lo visite en el centro hospitalario.

Este fin de semana que pasó, solo su tío por parte de madre pudo verlo, a través de él se supo que el coordinador del Movimiento San Isidro estaba de nuevo en huelga de hambre y sed.

«Asumimos la responsabilidad que entraña semejante revelación, pero dada la gravedad de la situación preferimos la inexactitud al silencio. Hay algo que es incuestionable: Luis Manuel no ha dejado de estar en situación de vulnerabilidad, a merced de un Estado mafioso que no cesa de violar sus derechos y que será el máximo responsable de la muerte o de cualquier daño infringido a Luis Manuel», puntualizaron.


«Dejarlo morir es un crimen horrendo, también lo es medicarlo y retenerlo en contra de su voluntad. En ambos casos, lo que se muestra es la prepotencia y la crueldad de un régimen asesino, cuya única lógica es la violencia y el castigo», concluyeron.