Los medios oficialistas en Cuba sin desmentir los ataques acústicos que han afectado la salud de 21 diplomáticos estadounidenses y cinco canadienses, parecen tener una estrategia común “ponerlos en duda”.

El fin de semana pasado la periodista Juana Carrasco sacó un artículo en el diario estatal Juventud Rebelde, en el que tilda de “irresponsable” e “imprudente” la decisión del gobierno norteamericano de retirar a más de la mitad del cuerpo diplomático en la Isla.

Rosa Miriam Elizalde, la periodista cubana oficialista ha hecho publicó un post que Cubadebate se ha dado la tarea de reproducir. En esta publicación Elizalde cuestiona el profesionalismo de sus “colegas” estadounidenses e intenta sembrar la duda sobre los expertos que han examinado a los diplomáticos que resultaron perjudicados.

Rosa Miriam, es vicepresidenta de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), la organización que utiliza el régimen para vigilar a los profesionales del sector.


Según Elizalde: “Los burócratas pretenden que argumentan unas premisas indemostrables y los colegas periodistas pretenden que preguntan» sobre «el rarísimo y selectivo ataque sónico, en La Habana, contra personal diplomático de EEUU y Canadá».

La plegada periodista “imparte clases” en su texto a los periodistas norteamericanos y les dice qué debieron haberse fijado.
Hace alusión a un reporte de la agencia Reuters, a la cual especialistas dijeron que es muy improbable que los síntomas descritos por los funcionarios estadounidenses se puedan presentar al mismo tiempo.

“La sordera sí que es contagiosa en los predios del Departamento de Estado”, se burla la vicepresidenta de la UPEC. Los periodistas que asistieron a la conferencia de prensa, y que llevan meses cubriendo el episodio de los ataques acústicos e interrogando a funcionarios, debieron —argumenta— poner sobre la mesa interrogantes que para ella «se caen de la mata», como: quiénes son los médicos que examinaron a estos diplomáticos; por qué los partes médicos no se han hecho públicos, aunque sea con los nombres de los pacientes tachados; cuáles son exactamente los síntomas que tienen estos individuos; y si otros médicos, aparte de los de la Universidad de Miami, han evaluado a los afectados.

“Sin respuestas a estas preguntas, solo hay palabras difíciles de digerir y una epidemia de sordera colectiva”, asevera Elizalde, quien sin embargo no ha expuesto “recomendaciones” para los periodistas de Canadá, nación que también tiene afectados en estos ataques.

Elizalde también pone en tela de juicio la credibilidad de los resultados arrojados por los expertos de la Universidad de Miami de acuerdo al estudio que estos realizaron a los diplomáticos estadounidenses.

“Recordemos que del Instituto de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos, de esta Universidad, también salió en octubre de 2015 el fake news de que militares cubanos estaban entrenando a fuerzas del Gobierno sirio”, escribió.

“Y todo este escándalo se produce cuando Estados Unidos ha decidido el retorno a la línea dura, de lo cual no ha quedado dudas después de escuchar el pantagruélico discurso de guerra en la ONU. Donald Trump metió a Cuba en la lista de sus peores enemigos”, agrega.

La vicepresidenta de la UPEC, Juventud Rebelde, la televisión estatal y el resto de los medios de prensa en Cuba, todos estatales hay que señalar, están realizando su ya cotidiana labor de pintar al régimen como “gobierno transparente y perfecto” que todo lo hace bien, sobre todo cuando su ineficacia afecta al cubano de a pie.

(Con información de Diario de Cuba)