Un reportaje del diario Tampa Times recoge la historia de tres de los 1.200 cubanos que llegaron a la frontera mexicana con Estados Unidos, sólo horas antes de que el ex presidente estadounidense Barack Obama derogara la política “pies secos/pies mojados” que le abrió las puertas durante años a los antillanos.

Lourdes Lisett de la Torre, Joel Arroyo Blancart y Yudalmis Quesada vivieron una odisea al inicio, puesto que tuvieron que vivir en parques públicos de Nuevo Laredo, según Martí Noticias “protestando frente al puente Las Américas que separa en esa ciudad la frontera de México y Estados Unidos y alimentando la esperanza de que el nuevo presidente, Donald Trump, revertiría la medida de Obama”.

“Para el gobierno de Estados Unidos esa política de décadas fue una movida para normalizar las relaciones con su vecino comunista. Pero para los cubanos en México, ha significado un fracaso. El Río Grande y la política los divide del sueño americano”, subraya el Tampa Times.

A Lourdes de la Torre la esperaban su hija y su nieta en Houston, ella llegó al puente con tan sólo una mochila a sus espaldas y un celular, dos años antes había emigrado su familia a EEUU, en la Isla dejó a su madre.


La emprendedora mujer abrió El Cubanito, el pequeño negocio se encuentra a siete cuadras de la frontera, vende frijoles negros, arroz amarillo y fricasé de pollo, se casó con un mexicano, que conoció en el mismo restaurante que abrió, su nieta e hija han ido a visitarla al país azteca.

Joel Arroyo era taxista en Bayamo, y quería ser chofer de rastra en EEUU, el cubano de 34 años atravesó 10 países y llegó a la frontera luego de recorrer 3.800 millas, él también rehízo su vida encontrando pareja, una estadounidense que vive en Nuevo Laredo, porque tiene familia allí. Arroyo ahora solicita residencia permanente en Estados Unidos, a través de su esposa.

México le concedió asilo político a Yudalmis Quesada y a su esposo, ahora ella trabaja arreglando uñas en Nuevo Laredo.

Los cubanos que ahora llegan a la frontera sólo tienen la posibilidad de solicitar asilo, como el resto de personas de otra nacionalidad lo han hecho a lo largo de la historia.

Los antillanos tienen cinco categorías para hacerlo: raza, religión, nacional, miembro de organizaciones sociales y políticas, y deben pasar una entrevista de “miedo creíble” para ser puestos en libertad y solicitar asilo.

Con la política de “tolerancia cero” de la inmigración ilegal, que entró en vigor meses atrás, algunos abogados afirman que a los cubanos, y a los venezolanos que huyen de sus respectivos países por los regímenes dictatoriales, se le han reducido aún más las oportunidades.

(Con información de Martí Noticias)