Cola custodiada por policías en La Habana/Imagen de archivo

Isabel Rivero, una cubana originaria de La Habana, relató en redes sociales cómo terminó con una carta de advertencia, luego de que oficiales de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) cometieran un error con ella.


«Hoy lastimosamente nos tocó a mi familia y a mi ser víctimas de la incompetencia de los oficiales de la PNR, a los que le asignaron la tarea de recoger a todos aquellos que incurran en ilegalidades o delitos que afecten la Estrategia Económico Social del país dígase, (revendedores, acaparadores y coleros)», reveló Rivero, quien dijo estar de acuerdo con la medida, pues los «coleros» y «revendedores» no son personajes nuevos y desde que Cuba le plantó bandera a la COVID-19 están intentando hacer zafra».

Post de Facebook/Captura de pantalla

Sin embargo, Isabel, quien fue víctima de una injusticia en La Habana Vieja, se pregunta «qué mecanismos tienen las autoridades para diferenciar a un «colero» de una persona que hace la cola para comprar algunos de los productos que ofertan en las tiendas para alimentar a su familia.

¿Si no hacemos colas, cómo nos alimentamos?», cuestiona al final de la nota.

El Gobierno cubano culpa a los «coleros» y «revendedores» del desabastecimiento que sufren las tiendas en moneda nacional y en CUC a lo largo y ancho del país.

Este fin de semana se dio a conocer, las autoridades trabajan en la creación de «brigadas de respuesta rápida» de la década del ’90, para hacer frente a los «acaparadores» y a los que venden turnos en las colas.


El medio de prensa estatal ¡Ahora!, de Holguín, detalló que esos colectivos están orientados a «la prevención y enfrentamiento a coleros, revendedores y acaparadores».