Escultura en La Habana. Foto: Juventud Rebelde

Justo en la entrada de los antiguos Almacenes de la Madera y el Tabaco, en la Avenida del Puerto cerca de la antigua Iglesia de Paula en la Habana Vieja se levanta desde hace unas semanas una gigantesca escultura de 7.5 metros  hecha en acero laminado que ha impactado no solo a los cubanos, sino también a más de un extranjero que ahora quiere hacerse una selfie junto a la colosal obra.


Se trata de un inmenso triciclo conducido por una mujer que lleva a cuestas su “propia casa”, con cafeteras, espumaderas y hasta un quinqué. Sus manos van conduciendo desde lo alto del triciclo, pero a su lado carga también un anzuelo como si estuviera tras los azares, cumpliendo ese sueño de la autora de simbolizar el transitar por la vida con esta obra a la cual puso por nombre “Contra viento y marea”.

Martha nos permite, como ella, atravesar el tiempo; ir en este inmenso ciclo cargando nuestra propia casa, que es cargar nuestra fe, nuestras aspiraciones, luchando contra las dificultades que impone el andar, el ir hacia delante que es, en definitivas, el más grande desafío: ir siempre hacia delante, dijo el historiador de La Habana, Eusebio Leal.

Pero, ¿por qué está llamando tanto la atención el gigantesco triciclo? En primer lugar su gran tamaño. Hasta hace poco menos de un mes no era usual encontrar ninguna escultura de tales dimensiones adornando el paisaje del puerto habanero. Pero hay algo aún más curioso: la dama que pedalea sobre el triciclo completamente laminado en acero, lleva junto al timón una dorada virgen de la Caridad simbolizando la devoción de muchos cubanos por esta deidad.

Cuando Eusebio Leal le propuso hacer este triciclo a la camagüeyana, Martha Jiménez, ya la artista había esculpido y emplazado otros triciclos pero ninguno en Cuba. Ahora dio vida a este de 7,5 metros para regalárselo a La Habana que está próxima a cumplir su medio milenio de existencia.


La dama del triciclo que va pedaleando y ondeando su pelo también en metal es una reflexión filosófica sobre la mujer cubana y su papel como guarda y guía, pero también en recordación a aquellas que llevan pesadas cargas sobre sus hombros y en silencio como esta escultura. Esas que a pesar de las dificultades, vecen los obstáculos para seguir su avance en esta larga y compleja carrera que es la vida.

Pero Martha no construyó  su escultura como una obra que defiende exclusivamente a la mujer ni tampoco pretende victimizarla con ello, se trata más bien haber creado una obra que refleja una “carga de amor, de luz, de lucha y, fundamentalmente, el trabajo de la mujer que en muchas ocasiones es opacado, pero que siempre guía”, dijo sobre su escultura Martha Jiménez.

Aun no le ha regalado un triciclo a su ciudad natal, pero la escultura cubana Martha Jiménez le ha dado a Camagüey su arte con más de una pieza escultórica. La Plaza del Carmen que se encuentra en el Centro Histórico de la ciudad exhibe un conjunto de obras que llevan la firma de esta talentosa mujer reconocida con un Premio de la Unesco en 1997.

Cuba y también el mundo conoce de sus triciclos y sus obras que han sido expuestas en Francia, Alemania, República Dominicana, Canadá, República Checa, China, Reino Unido, Estados Unidos y  hasta en Turquía.

“Es un orgullo para nosotros ver la obra de Martha acabada, imaginada, soñada para esta ciudad”, afirmó Leal Spengler 

Si estas de visita por La Habana, ya sabes que en la Avenida del Puerto, una obra colosal te espera, pues “Contra Viento y Marea” quedará permanentemente emplazada allí.

¿Quién sabe? , tal vez al igual que el Caballero de París, el Martí del Parque Central, El Cristo de La Habana, la estatua de Cecilia Valdés, la de William Shakespeare, la de Antonio Gades o  la Fuente de la India, el gigantesco triciclo se convierta en una de las esculturas icónicas para fotografiarse en La Habana.