
La historia de Maikel Rojas, un cubano de 45 años que había sido liberado recientemente del centro de detención migratoria conocido como “Alligator Alcatraz”, volvió a poner sobre la mesa el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos y el impacto que estas medidas estaban teniendo sobre miles de inmigrantes cubanos en Florida.
Luego de pasar cerca de cinco meses detenido bajo custodia de ICE, el inmigrante recibió una orden oficial para abandonar el país antes del 4 de agosto de 2026, una noticia que aseguró lo tomó completamente por sorpresa y que cambió nuevamente el rumbo de su vida apenas semanas después de haber recuperado la libertad.
El caso generó fuerte repercusión en redes sociales y entre la comunidad cubana del sur de Florida debido a que reflejó el nuevo panorama migratorio impulsado por la administración de Donald Trump, marcado por un incremento de arrestos, una política de deportaciones más agresiva y mayores acuerdos entre Washington y La Habana para recibir deportados cubanos con antecedentes penales.
Además, el episodio volvió a colocar bajo atención nacional el funcionamiento del polémico centro de detención “Alligator Alcatraz”, convertido en uno de los principales símbolos de la ofensiva migratoria en Florida durante los últimos meses.
La orden de salida llegó semanas después de recuperar la libertad
Maikel Rojas explicó que recibió documentos oficiales correspondientes al programa ISAP (Intensive Supervision Appearance Program), un sistema utilizado por ICE para monitorear a inmigrantes mediante supervisión electrónica, controles frecuentes y comparecencias obligatorias.
Dentro de la documentación entregada se le notificó que debía abandonar Estados Unidos antes del 4 de agosto y gestionar de inmediato un pasaporte cubano para facilitar su eventual deportación.
Las autoridades también le indicaron que debía comprar un boleto aéreo solo de ida hacia Cuba, una condición que dejó en evidencia que el proceso migratorio ya avanzaba hacia una posible expulsión definitiva del país. «Debo irme antes del 4 de agosto de 2026», confesó a CBS News Miami.
El cubano continuaba utilizando un grillete electrónico en el tobillo, una medida cada vez más utilizada por ICE para vigilar a inmigrantes liberados bajo supervisión mientras esperan resoluciones migratorias o deportaciones.
Rojas aseguró sentirse confundido y frustrado debido a que semanas antes funcionarios migratorios en Miramar le habían informado que debía presentarse nuevamente en mayo de 2027, lo que le hizo pensar que todavía permanecería bajo control migratorio sin enfrentar una salida inmediata del país.
La contradicción entre ambas comunicaciones incrementó la incertidumbre de la familia y reflejó, según abogados consultados en el reporte, la rapidez con que podían cambiar actualmente las prioridades migratorias federales.
Más de dos décadas en Estados Unidos y una condena que marcó su futuro migratorio
La historia de Maikel Rojas en Estados Unidos comenzó en 2004, cuando llegó procedente de Cuba buscando establecerse en territorio estadounidense. Sin embargo, años después enfrentó problemas con la justicia y terminó condenado como cómplice en un crimen, por el cual cumplió una sentencia de 13 años de prisión.
Tras salir de la cárcel, quedó bajo supervisión de las autoridades migratorias y debía reportarse periódicamente ante ICE como parte de sus obligaciones legales.
El artículo destacó que precisamente los inmigrantes con antecedentes criminales graves se convirtieron en uno de los principales objetivos de las nuevas prioridades migratorias impulsadas por la administración Trump, que reforzó la cooperación entre agencias federales y amplió las operaciones de detención.
En octubre de 2025, Rojas fue arrestado nuevamente y enviado al centro de detención “Alligator Alcatraz”, donde permaneció aproximadamente cinco meses.
Su permanencia en la instalación coincidió con múltiples denuncias de familiares y activistas sobre largas detenciones, incertidumbre legal y dificultades para obtener información clara sobre los procesos migratorios de los retenidos.
La liberación llegó tras una batalla legal impulsada por su esposa
La salida de Rojas del centro migratorio ocurrió en marzo de 2026 gracias a un recurso de hábeas corpus promovido por su esposa, Roxana Torres, junto a otras familias de detenidos.
La mujer se convirtió en una de las voces más visibles dentro de las campañas que denunciaban las condiciones de detención y exigían mayor transparencia en los casos migratorios de cubanos retenidos por ICE. Según relató, el proceso fue extremadamente agotador desde el punto de vista emocional y económico. «Es una experiencia muy mala porque cuando tienes un hijo y tienes una vida en Estados Unidos», explicó el inmigrante cubano.
La familia vivió meses de ansiedad permanente ante el temor de que Maikel fuera deportado sin previo aviso o permaneciera detenido indefinidamente mientras avanzaba su proceso migratorio.
Torres aseguró que la situación golpeó especialmente al núcleo familiar debido a que ambos tienen un hijo de apenas 15 meses, circunstancia que agravó las dificultades financieras y emocionales del hogar.
El miedo a una nueva detención continuó incluso después de la liberación, sobre todo tras la notificación oficial que ordenaba abandonar el país antes de agosto.
El endurecimiento migratorio contra cubanos comenzó a reflejarse en cifras récord
El abogado de inmigración Willy Allen explicó que el caso de Rojas no era casual y que reflejaba una tendencia cada vez más marcada dentro del sistema migratorio estadounidense. Según detalló, inmigrantes condenados por delitos considerados graves y con sentencias superiores a un año enfrentaban actualmente posibilidades muy reducidas de permanecer legalmente en el país.
Allen recordó que muchas de estas medidas comenzaron a endurecerse después de nuevas órdenes y directrices impulsadas por la administración Trump, enfocadas en acelerar deportaciones y ampliar acuerdos internacionales para recibir deportados.
«Cualquiera que haya cometido un delito después de 1996, y ese delito tuviera una sentencia de más de un año, está inhabilitado para vivir en Estados Unidos, advirtió el letrado. «En verdad, su oportunidad de vivir aquí se ha agotado», añadió.
Uno de los cambios más significativos ocurrió en febrero de 2026, cuando el régimen cubano comenzó nuevamente a aceptar deportados con antecedentes penales graves, luego de fuertes presiones diplomáticas por parte de Washington. «Me dijeron que iba a ser deportado a Cuba, pero ese gobierno puede que no me acepte», comentó el cubano.
Esa reanudación facilitó que las autoridades migratorias estadounidenses incrementaran el ritmo de expulsiones hacia la isla, algo que durante años había enfrentado obstáculos debido a tensiones políticas entre ambos gobiernos. Las cifras citadas en el reporte mostraron la magnitud del fenómeno. Datos oficiales de ICE indicaron que entre enero de 2025 y marzo de 2026 terminaron deportados 1,901 cubanos hacia Cuba.
Además, las detenciones de cubanos aumentaron un 463% desde octubre de 2025, reflejando el cambio de estrategia migratoria aplicado en Florida y otras zonas del país con alta presencia de inmigrantes cubanos.
Otro dato que generó preocupación fue que alrededor de 42,000 cubanos permanecían en Estados Unidos con órdenes finales de deportación pendientes de ejecución.
Especialistas señalaron que muchos de esos casos podrían acelerarse durante los próximos meses debido a la ampliación de vuelos de deportación y a la cooperación renovada entre ambos gobiernos.
“Alligator Alcatraz” se convirtió en símbolo de la ofensiva migratoria en Florida
El centro de detención “Alligator Alcatraz” volvió a ocupar titulares nacionales debido a las denuncias sobre condiciones de detención y por convertirse en una de las instalaciones más representativas de la ofensiva migratoria en Florida. La instalación todavía mantenía cerca de 1,400 detenidos, de los cuales entre 700 y 800 serían cubanos, según datos mencionados en el reporte.
El lugar fue objeto de críticas por parte de familiares y organizaciones proinmigrantes, que denunciaron largos períodos de detención, incertidumbre jurídica y dificultades de acceso a información sobre los casos. Pese a ello, las autoridades continuaron utilizándolo como uno de los principales centros de procesamiento migratorio en el estado.
El informe también reveló que “Alligator Alcatraz” tenía previsto cerrar en junio de 2026 debido a sus enormes costos operativos, estimados en más de mil millones de dólares.
Aun así, el impacto político y mediático del centro ya lo había convertido en uno de los mayores símbolos del endurecimiento migratorio aplicado en Florida bajo las nuevas políticas federales.
Creció la incertidumbre entre miles de cubanos bajo supervisión migratoria
La experiencia de Maikel Rojas terminó exponiendo el clima de incertidumbre que enfrentaban miles de cubanos bajo supervisión migratoria en Estados Unidos. El temor a detenciones sorpresivas, cambios repentinos en los procesos migratorios y posibles deportaciones comenzó a extenderse entre numerosas familias cubanas del sur de Florida.
Muchos inmigrantes que durante años permanecieron bajo órdenes de supervisión sin ser deportados comenzaron ahora a enfrentar escenarios mucho más inciertos debido al endurecimiento de las prioridades migratorias.
Abogados y activistas advirtieron que las medidas podrían continuar ampliándose en los próximos meses, especialmente contra inmigrantes con antecedentes penales, incluso aquellos que llevaban décadas viviendo en territorio estadounidense y habían reconstruido allí sus vidas y familias.





