Según el vicepresidente y ministro de Economía, Ricardo Cabrisas, la economía cubana logró este año un “discreto avance”, luego de sufrir en 2016 su primera recesión en 23 años, y superar “tensiones adicionales por factores materiales, financieros y climatológicos”.


El titular de economía señaló que este año fue “tenso y complejo”, en referencia al recrudecimiento de la crisis interna que vive el aliado económico y político, Venezuela. El ascenso de los precios del petróleo, los cuantiosos perjuicios que dejó el huracán Irma a su paso, aunado a la sequía en Cuba, la más intensa de la última centuria.

“La economía operó bajo condiciones difíciles debido a la situación de las divisas externas y la disponibilidad de combustible”, declaró Cabrisas ante la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional (Parlamento unicameral), que está teniendo lugar hoy, y culminará mañana, en encuentros a los que la prensa extranjera no puede acceder.

El producto interno bruto (PIB) de Cuba decreció un 0,9% en 2016, y en 2017 según las previsiones oficiales se estimaba un aumento de 2%.

Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) divulgado la semana pasada auguró la recuperación de la economía de Cuba con un crecimiento del 0,5 % en 2017, al tiempo que vaticinó un alza del 1,0 % para 2018; mientras en la prensa oficial cubana no se puntualizan porcentajes.


De acuerdo a datos que ofreció el ministro cubano, la producción local de crudo decreció en unas 38 mil toneladas con respecto a los estimado en 2017, simultáneamente las energías renovables representaron apenas el 4,25% de la producción energética, acota una nota de la estatal Agencia Prensa Latina.

El “recrudecimiento” del embargo, y el retroceso en los incipientes avances logrados con la Administración Obama para normalizar las relaciones de Cuba y Estados Unidos, también influyeron negativamente en la economía, de acuerdo al titular.

El funcionario destacó como un aspecto positivo el auge de la Isla comunista como destino turístico en este 2017.

Se prevé que para 2018, el Plan de la Economía cubana imponga entre sus prioridades la recuperación de los daños ocasionados por las tormentas; así como las inversiones en el desarrollo de la infraestructura.

De igual modo tienen pensado orientarse en el incentivo de la producción de alimentos, la zafra azucarera y la sostenibilidad de servicios básicos al pueblo, entre otros aspectos diversos.

Aunque el viceministro advierte que en 2018 continuará la “tensa situación financiera” internacional, y como estrategia emergente es necesario avanzar en los programas de inversiones, ser realistas, suprimir gastos innecesarios y usar los recursos de manera racional.

(Con información de Cubanet)