Edwin Fana, de Miami Gardens, sentenciado a 4 años por hacer una estafa con llamadas telefónicas por $1,000,000.


”El objeto de la conspiración era hacer dinero por medio de desviar comunicaciones telefónicas a través de cuentas de teléfonos celulares, que los conspiradores no estaban autorizados a usar sin pagar a las compañías de telefonía celular que prestaban servicio a esas cuentas por los servicios que ellos daban”. Según señala el acuerdo extrajudicial.

“La compañía de telefonía celular de la cuenta cuya información había sido reprogramada en cada teléfono celular conectaba la llamada con su destino internacional, creyendo erróneamente que había sido hecha por uno de sus clientes legítimos”, continua expresando dicho acuerdo.

“Al hacer esto, la compañía de telefonía celular hacía los gastos relacionados con completar las llamadas. Sin embargo, debido a que las llamadas no eran hechas en realidad por sus clientes, las compañías no exigían a los clientes que pagaran por las mismas, y por lo tanto las compañías no recibían compensación por los servicios prestados.

Los conspiradores se repartían entre ellos los pagos recibidos por las compañías de servicios de telecomunicaciones cuyas llamadas ellos desviaban sin tener que pagar los costos de completar las llamadas desviadas”, concluía.

Cuando el FBI allanó la casa de Fana en 2012, los delincuentes electrónicos estafaron no menos de $1,095,600, si adjudicamos sólo $100 dólares de prestaciones por cada línea.