“Nunca he visto una cola tan grande tan temprano en la mañana. Parece que lo del sábado 24 va a ser grande”, decía una dependiente de ascendencia mexicana el viernes 23 de marzo en una cafetería cercana a la Casa Blanca, donde adolescentes, maestros y familiares compraban pizzas y Coca Cola.


Se podía ver en las calles de Washington DC, cuenta el reportero de Diario Las Américas, a una multitud de jóvenes “con camisetas y gorras estampadas con la frase de moda en Estados Unidos: #NeverAgain”.

Irma una mucama de origen dominicano que trabaja en el State Plaza Hotel, dijo al periodista: “algo tenemos que hacer. Hay que parar esas matanzas.
No es compatible con una sociedad que promueve el trabajo y la creatividad. Este país, gústele o no a Trump y a los señores del NRA (Asociación Nacional del Rifle), es multiétnico y aquí llegan personas de todas partes del mundo para cambiar su suerte. Es una locura que un joven, que no puede comprar alcohol en una licorería, pueda adquirir un fusil automático de guerra. Es una contradicción en un país que dice ser abanderado en valores democráticos y de integración. Con mis dos hijos iré a la marcha (March for Our Lives)”.

Unas 800 mil personas desfilaron el sábado 24 de marzo para manifestarse a favor del control de armas en Washington, según Diario Las Américas una cifra mayor a la de las protestas de Vietnam en 1969.

El periodista también recuerda que en la Isla, el movimiento que surgió a causa de la masacre en Marjory Stonemam Douglas el pasado Día de San Valentín no ha pasado inadvertido, y explica que la imagen de la joven de origen cubano Emma González desafiando las normas del vestir y del actuar, con su cabeza rapada, jacket de corte militar, y una bandera cubana cocida en la manga “ha generado simpatía en diferentes estratos de la sociedad cubana”.


Sin embargo, en televisión, en las redes sociales, se puede ver que la imagen de la adolescente cubanoamericana, en la comunidad cubana exiliada en Miami ha generado la mayor de las controversias suscitadas en los últimos tiempos, mientras algunos alegan que el vestuario de Emma contenía un mensaje político de apoyo al comunismo, otras figuras relevantes como la congresista republicana Ileana Ros-Lehtinen han defendido a la estudiante, y sus derechos de usar la bandera de su padre, y de vestir como le plazca.

Diario Las Américas recogió algunas entrevistas en La Habana, donde algunos dieron su parecer sobre la actitud de Emma.

“Qué regia la niña. En una entrevista que leí en internet, ella declaró que era cubana y bisexual. Allá uno no tiene que estar ocultando su orientación sexual. Viste como habla. Ni Obama. Su madre es americana y su padre, José González, llegó a Nueva York en 1968. Ojalá que en un futuro, si aquí las cosas cambian, esa chiquita se postule para presidenta de Cuba”, dijo un travesti que se encontraba en la Plaza Roja del municipio de Diez de Octubre.

“Yo votaría por ella”, dijo el otro.

La Televisión estatal cubana no censuró esta vez, el martes 27 de marzo reprodujo de manera íntegra el discurso de la adolescente en la Marcha por Nuestras Vidas en la capital estadounidense, y su “sobrecogedor silencio de seis minutos y veinte segundos: el tiempo que le tomó al asesino acribillar a balazos con su rifle AR-15 a estudiantes y profesores”, escribió Iván García para el diario de Miami.

Además de “conmoverme el discurso, me llamó poderosamente la atención la capacidad oratoria que tienen los alumnos de bachillerato. En la prensa nacional he leído que una parte importante de los estudiantes estadounidense no sabían situar a Cuba en el mapa y que su preparación era deficiente. Pero esos muchachos de la Florida están muy bien preparados. Emma se ha ganado el respeto en muchos países. En Cuba no podía ser menos. Tiene raíces nuestras”, explicó Dianely, madre de dos y profesora de biología.

(Con información de Diario Las Américas)