Emotiva escena de los cubanos pidiendo libertad frente a la Virgen de la Caridad en Bejucal, durante las protestas del domingo/Captura de pantalla

«¡No tenemos miedo!», era una de las consignas que coreaban ayer los miles de cubanos que salieron a hacer historia, y por primera vez en más de seis décadas tomaron pacíficamente las calles de su país para clamar «libertad», y el fin del comunismo, una ideología que ha provocado muertes, hambre, miseria y división en las familias.

Una de las escenas más emotivas durante las protestas de ayer, de las tantas épicas que tuvimos, fue la que se vio en Bejucal, donde cientos de cubanos rezaron ante la Virgen de la Caridad, patrona de Cuba, y luego efusivamente pedían por la libertad, algo que la mayoría de las personas que viven en la Isla no conocen, porque nacieron bajo la dictadura más longeva de la región, pero que ansían desesperadamente, y que evidentemente están dispuestos a conquistar a cualquier precio.


Mientras las campanas de la Iglesia en Placetas, Villa Clara, sonaban para apoyar al pueblo en las calles.

La policía política y las tropas especiales además de la violenta represión contra el pueblo, arrestaron a sacerdotes, a artistas, y a cubanos de a pie que intentaron hacer valer sus derechos de libertad de expresión en una jornada de manifestaciones espontáneas, con un objetivo muy claro, tumbar la dictadura.

Uno de los prelados detenidos fue el padre Padre Castor José Alvarez en Camagüey.

Sin embargo, en la madrugada del lunes, la lista de desaparecidos o detenidos, era de casi sesenta personas, cuyos paraderos eran desconocidos, entre ellos los reconocidos líderes opositores Luis Manuel Otero Alcántara (La Habana), José Daniel Ferrer (Santiago De Cuba), Manuel Cuesta Morúa (La Habana), entre otros.